Cómo difiere el dolor según el sexo

 

Si es mujer y piensa que algunas medicinas para el dolor (analgésicos) no le hacen sentirse mejor, quizás tenga razón. Los hombres y las mujeres responden al dolor de modos distintos, tanto psicológica como emocionalmente.

 

Diferencias físicas

Las formas en que se absorben, almacenan, metabolizan y eliminan los medicamentos (farmacocinética) varían entre hombres y mujeres. Por tal motivo, hay diferencias en la manera en que los fármacos afectan a ambos sexos psicológicamente.

 

Las diferencias farmacocinéticas aparecen en un 20% de los medicamentos, según un estudio de 300 fármacos presentados a la FDA (Departamento de Fármacos y Alimentos) entre 1994 y 1999. El popular suplemento hierba de San Juan (Hypericum perforatum), ampliamente usado para la depresión leve a moderada o el dolor y la inflamación asociados a la artritis y condiciones afines, es un buen ejemplo.

 

La hierba de San Juan aumenta los efectos de una hormona llamada citocromo CYP3A, que las mujeres generan en mayores cantidades que los hombres. El incremento de la hormona causa que las mujeres asimilen la hierba tan rápido que es eliminada antes de que brinde alivio alguno. El citocromo CYP3A ejerce el mismo efecto en algunos medicamentos de estantería abierta y por receta.

 

Otro ejemplo: el uso regular de la aspirina disminuye el riesgo de ataques cardiacos en varones, pero en las mujeres aumenta el riesgo de derrames cerebrales, según un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Nueva Yorken Stony Brook.

 

Idealmente, la Sociedad para la Investigación de la Salud Femenina en Washington D.C. (organización no lucrativa interesada en la educación, defensa e investigación especializada en mujeres), quisiera que las compañías farmacéuticas formularan tres preguntas cuando efectúen investigación en medicamentos nuevos:

 

1) ¿Es seguro y funciona en hombres?

 

2) ¿Es seguro y funciona en mujeres?

 

3) ¿Funciona de manera distinta en ambos sexos, y qué significa?

 

Estas respuestas además de afectar la salud, serán valiosas para que los científicos avancen en el conocimiento que nos ayude a comprender mejor y más pronto los mecanismos involucrados.

 

Diferencias Emocionales

Las diferencias de cómo hombres y mujeres procesan los fármacos, significa que no obtienen el mismo alivio de las mismas medicinas. Pero hombres y mujeres también emplean los analgésicos de manera distinta.

 

Por ejemplo, las mujeres usan menos medicamentos para el dolor después de una operación que los hombres, pero no se sabe si se debe a que éstos funcionen mejor en las mujeres o a que ellas presenten más efectos secundarios y por lo tanto, los limiten.

 

Otro ejemplo es que los hombres son menos propensos a efectos secundarios y les funcionan mejor los medicamentos opioides, como los narcóticos oxicodona (OxyContin) y tramadol (Ultram). Una `posible explicación de por qué responden mejor es que el sistema opioide de sus cerebros puede estar más activo que el de las mujeres.

 

Pero adaptar los fármacos a los procesos metabólicos femenino o masculino no solucionaría el asunto. Parece haber diferencias en la manera en que ambos sexos perciben el dolor.

 

La investigación muestra que diversas zonas del cerebro de hombres y mujeres reaccionan de manera disímil al dárseles el mismo estúmulo de dolor, según un estudio de la Unicersidad de California en Los Angeles. Los cerebros femeninos mostraron mayor actividad en las categorías cognoscitivas y analíticas.

 

El estudio parece indicar que las mujeres presentan mayor riesgo a una variedad de condiciones como dolor de la articulación temporomandibular, cefaleas, fibromialgia y artritis, pues reportan un menor umbral al dolor. La causa empero, no está clara.

 

La forma en que cada uno brega con el dolor puede ser un factor. Frente al dolor, las mujeres tienden a buscar más apoyo social, emplear técnicas de distracción o hablar de su dolor, mientras que los hombres quieren tomarse una pastilla y seguir adelante.

 

Hablar y pensar en el dolor puede tener sus desventajas. Las mujeres son más propensas a tener pensamientos negativos sobre su dolor (actitud fatalista), lo cual puede exacerbarlo. Pensar negativamente hace que el dolor parezca peor.

 

La sociedad desempeña un papel en el desarrollo de los modos de lidiar con el dolor. A las niñas se les pide que avisen si se lastiman, pero a los niños se les dice que se aguanten y sigan. Los varones adultos no desean comunicar su dolor, aunque esté presente.