Cambios de conducta

 

Los menores con condiciones crónicas requieren cuidados especiales, pero además precisan de las rutinas habituales de la niñez y la impresión de una vida familiar normal. En ocasiones es difícil que los consternados padres traten a su hijo enfermo igual que lo hacían antes de que éste enfermara, pero eso es exactamente lo que hay que hacer.

Esto significa adherirse lo más posible a rutinas normales, poniendo límites y consecuencias a comportamientos inaceptables, y evitando consentimientos excesivos. Aunque los sentimientos de culpa, compasión exagerada por el sufrimiento de su hijo y sobreprotección puedan ser abrumantes, los mimos o condescendencia sólo entorpecerán que éste vuelva a sus actividades cotidianas. Recuerde, la meta es la normalidad.