Aproveche el reducido tiempo de la consulta

En Estados Unidos, el médico de cabecera le dedica al paciente 18 minutos en promedio por consulta. He aquí cómo hacerle rendir el tiempo

 

Las citas con el médico pueden ser tan frustrantes como necesarias, particularmente si la artritis no es la única razón por la que acude.
 
En realidad, los estudios muestran que mientras más trastornos clínicos tenga (y la mayoría de los pacientes adultos tienen al menos dos), menor la probabilidad de que esté satisfecho de su atención médica.
 
Al menos parte de la razón es el tiempo, asegura el Prof. Larry Mauksch, de la Universidad de Washington en Seattle, cuyos estudios abordan el tema de la comunicación entre doctor y paciente. Escribió un artículo sobre estrategias para la comunicación efectiva entre doctor y paciente (Archives of Internal Medicine..July 14, 2008). Mauksch asegura que la evidencia sugiere que la duración de la visita con el doctor no se ha reducido tanto como los pacientes y los doctores creen, sino que lo que ha cambiado es el tiempo que se dedica a la verdadera comunicación.
 
A los doctores el gobierno, los seguros y las organizaciones profesionales actualmente les exigen documentar cuidadosamente cada aspecto de la atención al paciente, desde cómo protegen su privacidad en la sala de espera hasta con qué frecuencia se lavan las manos. “Todos esto requiere tiempo”, declara Mauksch. Pero hay forma, incluso con tantas exigencias de tiempo del doctor, para escuchar sus quejas y atender a sus necesidades más apremiantes, todo dentro de en un espacio de 18 minutos. Y lo mejor es que aunque su médico no tenga los mejores modales de su profesión, existen acciones concretas que usted puede hacer para mejorar la comunicación.
 

Establecer un diálogo efectivo tiene beneficios que se extienden más allá del consultorio médico.

 

Varios estudios realizados por investigadores de la Universidad de California en Irvine, han demostrado que una buena comunicación entre docto y paciente ha resultado en menores niveles de azúcar en sangre de pacientes diabéticos y menor presión en los hipertensos. Otros estudios hallaron que las visitas positivas entre pacientes y doctores derivaron en una reducción del dolor en los pacientes de cáncer y otras enfermedades.
 
Pero también sucede lo contrario: la comunicación precaria con su médico no es sólo perjudicial; puede ser letal. A menos que estemos instruidos y activos, tendemos a darles mucho poder a los doctores, declara Mauksch, y los estudios demuestran que mientras más pareja sea la relación entre doctor y paciente, más factible que resulte en beneficios de salud.
 
He aquí algunas maneras para que tome las riendas en cada etapa de su cita, y estrategias de comunicación para cerciorarse que se sentirá mejor incluso antes de salir del consultorio.
 
 

Antes de la consulta

 
Póngalo por escrito
Haga una lista de todas las razones por las cuales quiere ver al médico. Estas deben incluir todo, desde dolores inexplicables y peticiones de medicamentos hasta dudas que tenga sobre algo que haya leído por Internet. Mauksch dice que también es buena idea poner la lista en orden de prioridad para poderle decir al doctor qué es lo más importante en una cita dada.
 
Hágase acompañar de un amigo o pariente
Cuando se encuentra en la fría sala de reconocimiento, vistiendo una bata de papel, puede ser difícil concentrarse en el tiempo que tendrá para interactuar con su doctor, especialmente si también se siente mal y enfermo. Por eso es buena idea no acudir solo. Un compañero puede ayudarle en todos los aspectos, desde transportarlo hasta tomar notas y hacer preguntas. De hecho, los investigadores del Colegio de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg en Baltimore, descubrieron que cuando los pacientes contaban con alguien que les asistiese en la comunicación con los doctores, estaban 50% más satisfechos con la capacidad del doctor de proveerles de información y 30% más satisfechos con su aptitud de comunicación.
 
Minuto 1
Establezca una buena comunicación
Por qué: aunque pareciesen impersonales y fríos, los doctores son humanos. Tomarse unos momentos para conectarse con ellos podría ayudarles cambiar el ambiente con usted.
 
Cómo: si el doctor ya es un buen comunicador, hay posibilidades de que inicie la cita con un apretón de manos o una pregunta ajena a la consulta. Por ejemplo, si sabe que su hijo acaba de ingresar en la universidad, podría inquirir, “¿Cómo le va desde que se marchó su hijo?”, pero si por el contrario, el doctor se apresura a la sala de reconocimiento, examina su expediente y parece distraído, desacelérelo y dirija la atención hacia usted haciéndolo consciente de su comportamiento. Mauksh dice que lo conseguirá con un comentario como “parece estar muy ocupado hoy”, o “se ve agotado”.
 
Qué hay que evitar: excederse. Convertir el diálogo en una prolongada conversación personal puede acabar por agravar más el tiempo de la interacción, frustrándolo a usted y a su médico.
 
Minutos 2 a 3
Revise las razones de su visita
Por qué: según un estudio realizado en la Universidad de Rochester en Nueva York, los doctores escuchan las preocupaciones de los pacientes un promedio de 22 segundos antes de interrumpir. Eso significa que su médico quizá sólo haya oído las primeras dos razones de su visita, creando la posibilidad de que su queja más importante o urgente no sea considerada.
No obstante, si cuenta con su lista, antes de que su doctor le pregunte dónde le duele, sabrá en qué debe centrar su atención en esta consulta y le pone a usted en control del flujo de información. Revisar su lista en realidad no toma tanto tiempo. Un estudio publicado en la revista British Medical Journal (2002) encontró que cuando a los pacientes se les permite hablar sin interrupciones al inicio de la consulta, la mayoría tarda menos de dos minutos en expresar sus preocupaciones.
 
Cómo: dígale al médico que ha escrito una lista de las inquietudes que le gustaría comentar y pregunte si le parece bien. Explíquele que desearía ayuda para determinar cuáles asuntos son los más importantes para abordar en esta cita. Así le indica al doctor que respeta su tiempo y que está dispuesto a aceptar algo de la responsabilidad del manejo del tiempo.
 
Qué hay que evitar: evite expresar exigencias que pongan al doctor a la defensiva. Mauksch aconseja usar palabras que “activen” a su médico, que le encaminen a la colaboración con usted. Pregunte, no demande, y su doctor probablemente acceda.
 
Minutos 3 a 5
Organícese
Por qué: los doctores generales normalmente confrontan de tres a seis cuestiones por paciente cada consulta, y por lo regular falta tiempo para atenderlas todas. Sin asentar prioridades, algunas de los asuntos más apremiantes pueden pasar por alto. Mauksch afirma que muchos doctores cometen el error de oír uno o dos síntomas y de inmediato intentan diagnosticar y tratar, y cuando se dan cuenta ya va a la mitad del tiempo de la consulta. Cuando su médico conoce el número y la urgencia de sus preocupaciones, estará más dispuesto a enfrentar los problemas más imperantes para ambos. Asimismo, hará mejores juicios sobre sus limitaciones de tiempo.
 
Cómo: luego de revisar su lista, dígale al doctor las dos o tres cosas más apremiantes e inquiera si, en base a su experiencia, le parecen ser lo suficientemente importantes para afrontarlos. Mauksch asevera “Recuerde que proceder adecuadamente en un problema podría apartar otros temporalmente”.
 
Qué hay que evitar: desviarse de las prioridades acordadas. Si le pidió al doctor hablar de su diabetes y su nuevo dolor de espalda, por ejemplo, no inicie un diálogo sobre los efectos secundarios de su medicamento para la presión. Análogamente, si su doctor se sale del tema, pregúntele cortésmente por qué piensa que es importante que lo vacune ahora si usted acudió a la cita para hablar sobre su dolor de espalda.
 
Minutos 5 a 16
Prepárese para que le examinen
Por qué: su doctor posiblemente aproveche este tiempo para indagar sus síntomas y comentar los retos que le impiden controlar su enfermedad.
 
Cómo: sea honesto. ¡Este no es el momento de ser tímido! Si alguna dificultad, como la pérdida de empleo le dificulta adherirse a un régimen alimentario o programa de ejercicio que controla su glucosa en sangre, dígaselo al médico. Quizá pueda aumentar temporalmente la dosis de su medicamento para proteger su salud hasta que pueda volver a la rutina y seguir adelante. Igualmente, revelar los problemas financieros puede hacer que su médico ponga atención al costo de los tratamientos y pruebas que ordena. Además, si algo relacionado con sus síntomas le causa aprensión, no dude en decirlo. Por ejemplo, si se ha sentido inusualmente agotado, y recuerda que su papá tuvo la misma fatiga antes de que le diagnosticaran con cáncer, informe a su doctor para que pueda averiguar y con suerte disipar sus temores.
 
Qué hay que evitar: cerrarse. Realmente es atemorizante que le pinchen y tienten, pero es fundamental seguirse comunicando con el médico durante la fase del diagnóstico para que pueda tomar una decisión acertada sobre su tratamiento. Es ahora cuando traer a un amigo o pariente consigo puede resultar provechoso.
 
Minutos 16 a 18
Formule un plan de tratamiento
Por qué: los estudios demuestran que cuando usted, el paciente, se involucra en el tratamiento, está más satisfecho y tiene mejores resultados. Su doctor también podría ordenar menos pruebas y remisiones innecesarias.
 
Cómo: repase las conclusiones de su doctor y el plan que decidió seguir después de la cita. Por ejemplo, si su médico le alertó que su presión sanguínea era demasiado alta y debía bajarla, quizá haya replicado “sé que mi presión es muy alta, pero convenimos que debía tratar de realizar más actividad física, controlar mi estrés y bajar la sal de mi dieta. Si mi presión continúa alta en la próxima consulta, acordamos que tendré que considerar tomar medicina”. Este es el momento de pedirle al doctor que tome nota de cualquier problema que no haya podido exponer. Mauksch indica que ponerlo por escrito posibilita que durante la próxima consulta comente sus preocupaciones. Exprese al doctor que desea repetir las instrucciones para asegurarse de que las entendió.
 
Qué hay que evitar: salirse antes de comprender y asimilar las instrucciones de su doctor o el razonamiento que condujo a sus decisiones. Las investigaciones señalan que solamente el 15% de los pacientes entienden cabalmente lo que les dice el médico, y que 50% deja los consultorios médicos inciertos de lo que deben hacer para cuidarse. Si trajo un acompañante, cerciórese de pedirle que escriba las instrucciones del médico. Si está solo, es aceptable traer consigo una grabadora para que pueda repasar la conversación más tarde, simplemente obtenga el consentimiento de su doctor antes de empezar. Si su médico emplea un aparato de grabación electrónico, le podrían imprimir un resumen luego de la cita con los detalles importantes de la consulta y las recomendaciones de tratamiento. Desempeñar un papel activo en sus interacciones con el médico no solo vuelve la consulta más placentera; los estudios demuestran que hacerse oír repercute en su salud. La Dra. Sherrie Kaplan de la Universidad de California en Irvine, cree que el paciente pasivo “debe tratarse como un factor de riesgo de la enfermedad crónica”. Lo que significa que mientras más asista al doctor en el manejo de su atención médica, mayores posibilidades de que alcance su meta.