Ayude a su hijo a lidiar con sus sentimientos

 

Su hijo pudiera albergar emociones conflictivas por los cambios corporales por los que pasa su cuerpo y los consecuentes efectos en su vida cotidiana derivados ya sea de la artritis o del tratamiento. Anime a su hijo, déle vastas oportunidades para expresar sus sentimientos, preocupaciones y temores. Pregúntele qué siente y realmente escúchele antes de abordar sus propios sentimientos o explicaciones.

El diálogo oral no es la única forma de sacar los sentimientos de confusión. La música, la pintura y la escritura ayuda a que los chicos expresen sus emociones y les puede brindar un escape sano para ventilar esos sentimientos. A veces los niños expresan sus sentimientos más profundos a través de un dibujo o pintando cuando no pueden formularlos verbalmente. Escribir un diario también es un método excelente de auto exploración porque anotan sus pensamientos para sí mismos, no para los demás.

Hay que recordarles a los niños que no tienen la culpa de su enfermedad. A menudo temen haber causado su condición por algo que dijeron, hicieron o pensaron. Explique en términos sencillos cómo se genera la artritis o, si no se conoce su origen, explíquelo también.

No siempre hallará respuestas fáciles, y no siempre puede prometer que todo irá bien. Pero puede ayudar a que su hijo se sienta mejor escuchándole, diciéndole que está bien que tenga sentimientos encontrados, asegurándole que usted y su familia le aman y que contarán con usted(es) en todo momento para ayudarle a estar lo más cómodo posible.

Si su hijo pregunta “¿por qué yo?” sea honesto al confesar “no sé”. Si le dice que “no es justo”, déle la razón. Los niños tienen que saber que está bien sentirse enfadado por la enfermedad.

Los niños necesitan tiempo para ajustarse al diagnóstico, los cambios físicos, la depresión, el enojo, y el miedo que puedan sentir. Si nota que los sentimientos de sus hijos interfieren con su vida diaria, que se retrae socialmente o que muestra cambios radicales en sus hábitos de alimentación o sueño que no se asocian con la enfermedad, busque la guía de un consejero profesional.