Arteritis de células gigantes

¿Qué es?

La arteritis de células gigantes, también llamada ACG o arteritis temporal, es un trastorno en el cual ciertas arterias (vasos sanguíneos) del cuerpo se inflaman. Frecuentemente ocurre en conjunción con la polimialgia reumática, PMR. Cerca del 10 al 15%  de las personas con PMR también tienen ACG, y casi el 50% de los pacientes con GCA también tienen PMR.

¿Cuáles son los síntomas?

La arteritis de células gigantes afecta comúnmente las arterias del área de las sienes (región temporal) en ambos lados de la cabeza. También involucra arterias de la cabeza, cuello, brazos y ocasionalmente otras arterias mayores del cuerpo. La inflamación causa que las arterias se estrechen o bloqueen, de manera que dejan pasar poca sangre.  Los síntomas de la ACG que indican inflamación u obstrucción de las arterias son:

·         Sienes o cuero cabelludo adoloridos

·         Visión doble o borrosa, pérdida de la visión (ésta puede ser intermitente o con apariencia de que una cortina está parcialmente cubriendo el ojo).

·         Dolores de cabeza intensos

·         Dolor en la quijada al comer o hablar

·         Dolor de garganta persistente o dificultad para pasar saliva

·         Tos

La arteritis de células gigantes puede ser de difícil diagnóstico en algunas personas que nunca tienen dolores de cabeza o del cuero cabelludo.  En vez de éstos, estas personas pueden presentar síntomas más ambiguos como los de la gripa, fiebre, fatiga, pérdida de peso y anemia.

La pérdida de la visión puede ser temporal o permanente. El diagnóstico y tratamiento tempranos con glucocorticoides ha ayudado a reducir la frecuencia de ceguera permanente debida a la ACG.

Problemas de la visión

Importante: Si usted tiene PMR y empieza a tener problemas de visión, llame a su médico inmediatamente. También indíquele si presenta algún otro síntoma de la ACG. El diagnóstico y tratamiento tempranos de la arteritis de células gigantes puede ayudarle a prevenir problemas graves como la ceguera.

¿Cómo se diagnostica?

Para determinar si usted tiene ACG, su doctor deberá extraer una muestra de la arteria temporal por arriba y delante de su oreja. La arteria se tomará de la sien por una pequeña incisión. No se necesitará dormirle para ello, pero recibirá medicina para anestesiar el área. El pedazo de arteria será examinada bajo el microscopio. Si tiene ACG, la inflamación se manifestará en las paredes de la arteria. En raras ocasiones la enfermedad no puede detectarse mediante la biopsia. El doctor hará in diagnóstico final basado en otros síntomas y señales.

Si tiene ACG, es posible que presente un coeficiente de sedimentación más alto que el normal, lo que indica inflamación en el cuerpo. Otras pruebas pueden mostrar anemia, cuenta de plaquetas elevada y resultados anormales de función hepática.

Opciones de tratamiento

Se usan medicamentos corticosteroides para tratar esta condición.  Se utilizan dosis más altas para tratar la ACG que para la PMR (generalmente 40-60 mg/día en una o dos dosis diarias). Estas dosis le pondrán en mayor riesgo de presentar efectos secundarios. Para prevenir la osteoporosis, que puede resultar de la ingestión de los glucocorticoides, es importante que tome suplementos de calcio y vitamina D.

Calcule estar en tratamiento por muchos meses a varios años, aunque su doctor probablemente le reduzca la dosis con el tiempo, una vez que sus síntomas se hallen bajo control.

Prognosis

Tanto la PMR como le arteritis de células gigantes puede durar uno a dos años, pero esto varía de persona a persona. Estos padecimientos raramente recurren si usted se ha encontrado bien por algún tiempo.

La investigación está dirigida a encontrar tratamientos enfocados en controlar la inflamación con menores dosis de corticosteroides. El tratamiento actual permite que la mayoría de las personas con estas enfermedades lleven vidas activas y productivas.  La mayor parte de ellos pueden tomar dosis menores de medicamentos después de haber sido tratados por un tiempo. Muchos pacientes eventualmente pueden dejar de tomar los fármacos después de uno o dos años, pero la amenaza de una reincidencia requiere de una comunicación constante entre usted y su médico.