Artritis en el trabajo

 

Tener artritis conlleva muchos retos. Está el impacto físico y emocional. La artritis puede afectar la actividad física, la dieta, incluso hasta el trabajo. No está solo. Con más de 100 distintos tipos de artritis y enfermedades asociadas, la artritis es la casusa número uno de discapacidad en el país. Entonces, ¿cómo puede lidiar con los retos que la artritis le puede presentar en el trabajo o mientras busca empleo? Afortunadamente existen varias estrategias que puede usar para adaptar su lugar de trabajo a fin de que continúe efectuándolo. También están las leyes que prohíben la discriminación y pueden hacer que usted y su empleador cooperen para adaptar su trabajo o, en el caso de una discapacidad severa, proveerle de compensación si ya no puede trabajar.

Derechos de los empleados con discapacidades

Consiga “adaptaciones razonables” en el trabajo si tiene artritis.

Bajo el Acta de Estadounidenses con Discapacidades (ADA), los empleadores con 15 o más empleados están legalmente obligados a brindarles un espacio de trabajo razonablemente adaptado para ejercer las labores. Se le llama "razonable" a algo que ayude a que el empleado realice su trabajo, como una herramienta específica o un cambio de horario, pero que no dañe el negocio, por ejemplo, causándole problemas financieros. La investigación demuestra que la mayoría de las adaptaciones efectivas no cuestan nada o cuestan menos de $500, como lo son tipos distintos de asientos o teclados de computadoras, o programas con reconocimiento de voz. Para pedir adaptaciones siga los estos lineamientos:

Vea a su doctor. El médico debe diagnosticarlo con un tipo de discapacidad. Es posible que, si usted tiene movilidad limitada, dolor intenso u otro síntoma moderado o severo de artritis, califique. A la gente no le gusta usar el término "discapacitado", pero éste le otorga derechos legales. (Nota: esto no es lo mismo que calificar para Seguro Social para Discapacitados, el cual requiere un diagnóstico especificando que usted ya no puede trabajar).

Comuníquese con la Red de Acomodación en el Empleo (JAN, por sus siglas en inglés). JAN es un servicio gratuito, confidencial y personalizado que brinda el Departamento del Trabajo de los Estados Unidos. Ellos dan información sobre ADA, ayudan a determinar qué adaptaciones pueden servirle para ejecutar su trabajo mejor y le asesoran para solicitar estos cambios a los empleadores.

Aumente sus posibilidades. Haga una solicitud por escrito y llévela a su supervisor directo; si encuentra resistencia, considere acudir al departamento de Recursos Humanos. Enfóquese en cómo la petición ayudará al empleador, por ejemplo, acrecentando su productividad y optimizando su rendimiento". Las investigaciones muestran que muchos cambios en los lugares de trabajo logran que el entorno funcione mejor para todos los empleados. Por ejemplo, reemplazar las perillas de las puertas por unas ergonómicas, hace que abrir las puertas sea más sencillo para todos.

Obtenga una segunda opinión. Si su empleador le rechaza la petición y usted sospecha de discriminación, comuníquese con JAN o la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, por sus siglas en inglés). La Comisión indaga los cargos de discriminación, resuelve cargos y presenta demandas contra los empleadores de personas que hayan sido discriminadas a causa de su discapacidad, raza, religión o edad, es decir, que puede abogar por usted para que no tenga que enfrentar solo a un empleador discriminador.

Consejos para encontrar empleo y trabajar exitosamente aunque tenga artritis

Muéstre al empleador sus mejores cualidades y saque provecho de sí mismo y del trabajo.

Trabajar. Se sentirá bien, pero los beneficios apenas empiezan. Las investigaciones muestran que el empleo aumenta la autoconfianza y mejora la movilidad.

Una encuesta halló que las personas con osteoartritis (OA) que laboraban manifestaron menos dolor que aquellas que no lo hacían. Aun así, la artritis moderada a severa podría crear obstáculos incuso en quienes pueden mantener un empleo regular. Un estudio del 2010 publicado en The Journal of Rheumatology reveló que los adultos con artritis reumatoide (AR) tenian un 53% menos de probabilidades de encontrar empleo que los demás. Otros estudios han revelado que la OA puede bajar la productividad y aumentar el dolor en los trabajadores con puestos que requieren un alto esfuerzo físico. Por supuesto, millones de personas en el país con AR, OA y otras enfermedades relacionadas, como fibromialgia tienen carreras exitosas.

La clave para superar algunos obstáculos no es conocer sus limitaciones (la mayoría de los individuos con enfermedades crónicas están familiarizados con ellas), sino aprender y utilizar la miríada de recursos para ayudarse. A continuación se encuentran tres escenarios comunes y la sugerencias de los expertos para afrontarlos.

Primer escenario

Si recientemente ha abandonado un cargo (voluntariamente o no), debido a que su enfermedad le impidió cumplir con sus demandas:

  • Sea honesto (consigo mismo) a cerca de la situación. ¿Pasaba demasiado tiempo de pie, lo que le causaba dolor y fatiga, haciéndolo ineficiente? ¿Le hacían caras porque tenía que ausentarse para ir a consultas médicas? Le servirá de mucho identificar el problema. Puede ser difícil admitir que su artritis tenga un impacto negativo, pero poseer una percepción realista le ayudará en su búsqueda de empleo.
  • Haga una lista de requerimientos indispensables. ¿Necesita fácil acceso al sanitario? ¿horas flexibles? Ciertos puestos pueden indicarlo así; si no lo hacen deberá averiguarlo durante la entrevista y el proceso de contratación. Cerciórese de conseguir lo que necesita a fin de que pueda prosperar profesional, física y emocionalmente en su nuevo empleo.

  • Resalte sus cualidades. Por ley, no está obligado a revelar su estado de salud, y no debe mencionarlo durante las entrevistas; más bien enfóquese en las cosas positivas que puede aportar y por qué usted sería una adquisición valiosa al equipo. Aunque sus síntomas sean obvios, evite expresarse como que usted es su artritis o darle a un empleador potencial razón alguna de dudar que pueda hacer el trabajo.

Segundo escenario

Si le preocupa el dolor post operatorio o ser menos productivo que antes:

  • Prepárese con un fisioterapeuta. Dé al fisioterapeuta una descripción detallada de sus tareas cotidianas y establezca metas y directrices para efectuarlas nuevamente. Prepararse físicamente reduce el temor mental. Eso le brindará la confianza para avanzar cuando regrese al trabajo.

  • Vaya con calma. Aunque quiera lanzarse de lleno al trabajo para demostrar que es un miembro del equipo, no trate de aguantar el dolor intenso o pretender que está al 100% cuando no lo está. Considere el trabajar tiempo parcial la primera semana de su retorno. Si el doctor le recomienda un bastón u otro artículo de asistencia, úselo. Coloque hielo si le duele una articulación y levántese y muévase cada media hora para minimizar el riesgo de coágulos y rigidez.

  • Adapte su espacio de trabajo. Existen herramientas y accesorios que pueden volver más cómodo su espacio de trabajo, ayudándolo a ser más productivo. Quizá le convenga emplear a un terapeuta ocupacional, quien puede evaluar los componentes físicos y psicológicos de su estación de trabajo y sugerirle ajustes y equipo. Algunas compañías grandes ofrecen esto a sus trabajadores, pero los empleadores no están obligados por ley a contratar a un terapeuta ocupacional ni siquiera para los empleados con discapacidades. Para hallar un terapeuta, visite el sitio del American Occupational Therapy Association.

Tercer escenario

Si tiene necesidad o deseo de volver la actividad laboral:

  • Ponga la mente en forma. Demuestre a los empleadores potenciales que conoce el trabajo, aunque no haya estado laborando. Infórmese sobre la industria en cuestión. Asista a seminarios. Si fue a la universidad, eche mano de los servicios de asesoría gratuitos que ofrece la asociación de ex alumnos. De este modo, cuando acuda a las entrevistas o conozca a alguien que pudiera ser un contacto, será capaz de mostrarle que está al tanto del campo laboral.

  • Asígnese un horario. Si no ha tenido un horario regular, comience ahora, a fin de no sentirse abrumado cuando empiece a trabajar. Inicie y termine el día a la misma hora y cree una agenda de tareas diversas. Por ejemplo: búsqueda de empleo matutina; almuerzo y caminata; luego establecimiento de contactos y relaciones en la tarde.

  • Actualice su currículum vitae. Es fundamental para todos diseñar cartas de presentación, hojas de vida (currículo) e incluso practicar conversaciones donde exponga la experiencia que sea más relevante (no la más reciente) a la vacante de empleo. ¿No tiene experiencia relevante? Comuníquese con organizaciones locales sin ánimo de lucro en el área que le interesa y diga “Soy excelente en X, Y, Z”. ¿Tiene algún proyecto en que le pueda servir? Proceder como voluntario le servirá para obtener referencias y experiencia qué mostrar a empleadores potenciales, además le facilita el retorno al campo laboral.

Horario de trabajo flexible

Según un estudio reciente, tener un horario de trabajo flexible puede significar menos despidos y reducción de costos para los empleadores. He aquí cómo hablar con su jefe para que le permita laborar con un horario más flexible. 

Contar con el horario de trabajo adecuado puede convertirlo en un empleado más productivo.

"Trabajar menos y lograr más" parece contradictorio, pero según un estudio de la Universidad de Michigan esto es así. Los investigadores descubrieron que las compañías que permiten horarios flexibles y cargas de trabajo menores tienen menos despidos, mayor desarrollo e incluso costos más bajos.

Lynn Berger, consejera profesional de Nueva York , explica: "En la actualidad muchos empleadores están reconsiderando los horarios tradicionales de trabajo con el fin de retener buenos empleados con problemas de salud que se puedan beneficiar de una jornada menos larga y sin tanto estrés;  padres que deseen pasar más tiempo con sus hijos y personas que  viajen largas distancias para llegar al trabajo.

Barry Asin, jefe analista en una firma de contratación de personal con sede en Los Ángeles, asegura que esta tendencia refleja la transición de la actual fuerza laboral. Agrega que muchas personas en edad de jubilarse aspiran a continuar trabajando pero no les gusta la idea de mantener un horario rígido. Por lo que aconseja, a quienes desean reducir su jornada laboral, planificar su estrategia cuidadosamente, en concreto:

Analice. ¿Cuál sería el puesto ideal? ¿En qué áreas está dispuesto a comprometerse? ¿Trabajaría 40 horas a la semana si su empleador le permitiese trabajar desde casa? ¿Rehusaría un ascenso que exigiera trabajo ocasional en fin de semana?

Haga cálculos. En la mayoría de los casos, la reducción en las horas de trabajo equivale a menos sueldo y beneficios, tales como seguro médico y de discapacidad y contribuciones a la cuenta 401 (k) pagada por el empleador. El tope generalmente es de 30 horas a la semana.

Redáctelo por escrito. Cree un documento que delinee cada detalle: desde cuántas horas trabajará, cómo se comunicará con clientes y supervisores, hasta cómo será evaluado en su nuevo cargo.

Sea positivo. No se presente con ultimátum, recomienda Berger. Por el contrario, diga: "Esta es una situación que podría beneficiarnos a ambos, y he aquí por qué…" Esté preparado para ofrecer varias razones del porqué su propuesta les convendría tanto a usted como a su empresa".

Labore en un área ergonómica

Recomendaciones de los expertos en ergonomía para evitar el dolor crónico causado por movimientos repetitivos durante las actividades laborales y para optimizar su espacio de trabajo.

Si pasa la mayoría de su jornada laboral tras un escritorio, pues estar cómodo es clave para mantenerse productivo y sin dolor. 

Los expertos en ergonomía aplicada al trabajo aconsejan seguir las siguientes técnicas, útiles para evitar el dolor tanto como sea posible. Ellas abarcan desde cómo sentarse adecuadamente y con qué frecuencia moverse hasta cuáles son las mejores adaptaciones a sus muebles de oficina. Además, encontrará una lista de productos ergonómicos para el trabajo orientados en su comodidad.

Estrategias generales

Las tareas repetitivas en posición sentada contribuyen a la tensión de cuello, hombros, manos, muñecas e incluso piernas, particularmente si se encorva. Cualquiera que pase varias horas sentado en el trabajo debe poner atención a estas reglas:

Muévase. Levántese y camine cada 20-30 minutos y tome frecuentes mini-recesos de uno o dos minutos. Estos no son pausas de trabajo, sino descansos de un grupo de articulaciones  y músculos usados continuamente, tal sería el caso de descansar los dedos con regularidad al escribir. Párese, estírese o cambie de actividad durante los micro-reposos.

Mantenga los pies en el suelo. Si no llegan al piso, ponga un banco o reposapiés. 

Póngase a la altura. Coloque el monitor de la computadora de tal forma que sus ojos se hallen a la altura de la parte superior de la pantalla (los monitores gigantes son excepción). El centro debe estar a unos 15 grados por debajo de su línea de visión y aproximadamente a una distancia de un brazo. Ajústelo según lo necesite. Si usa lentes bifocales verifique con su doctor cómo nivelar el monitor para evitar arquear el cuello.

Use un tablero con sujetador de documentos. Este artículo (puede comprarse en cualquier papelería) eleva materiales impresos al nivel de los ojos, evitando el agacharse hacia el escritorio.

Utilice una silla con soporte lumbar. Reemplace la que tiene o coloque un pequeño cojín o una toalla enrollada en la espalda baja para aliviar la tensión de esta zona. Que la toalla no sea tan gruesa que le empuje hacia adelante, creando así mayor presión.

Use el asiento adecuado

El Dr. Alan Hedge, profesor de ergonomía de la Universidad Cornell de Nueva York sugiere estas ideas para ayudarle a encontrar un asiento que le quede bien.

Que gire y ruede. Para reducir la tensión, lo mejor es una silla o sillón con estabilidad y movimiento a base de cinco puntos y ruedas que se ajusten.

Que se pueda ajustar. Para que le quede bien, Hedge aconseja usar la regla de 1-pulgada. Al recargar la espalda en la silla, debe haber al menos un espacio de una pulgada entre la orilla del asiento y las corvas; y el asiento de la silla debe ser al menos una pulgada más ancha que sus caderas y muslos. El respaldo de la silla debe ser lo suficientemente ancho para su espalda, pero no tanto que restrinja el movimiento de los brazos, como el alcanzar 90 grados a ambos lados.

Recargue la espalda. Los respaldos de los asientos deben poder ajustar la altura del soporte lumbar para acomodarse a la curvatura de la espalda baja confortablemente y poseer capacidad de inclinación que le permita moverse fácilmente conservando el soporte adecuado en toda posición. Hedge dice que los sillones con cabezal son útiles para las personas que requieren reducir la tensión en hombros y cuello.

Apoye los brazos. Es recomendable que los reposabrazos  sean ajustables y los conforme para que los antebrazos se apoyen en ellos cuando flexione los codos a 90 grados y las muñecas se mantengan derechas.

Adaptable. Una silla o sillón debe poder adoptar diversas posiciones de altura, inclinación, respaldo y reposabrazos, y usted debe poder alcanzar y ajustar todas estas palancas.

Pruebe antes de cambiar. Visite tiendas y siéntese en muchas sillas o sillones antes de comprar.

 

Otros recursos: