Lupus

Síntomas, diagnóstico y tratamiento  

¿Qué es el lupus?

El lupus es una enfermedad crónica del sistema inmunológico. El sistema inmunológico es la defensa natural del cuerpo en contra de infecciones, como las causadas por bacterias y virus. Cuando una persona tiene lupus el sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan a los tejidos propios del cuerpo. El lupus es sistémico, lo que quiere decir que afecta varios órganos, como los riñones, las articulaciones, la piel, la sangre e incluso el cerebro.

En la mayoría de los casos, el término “lupus” se refiere al tipo de lupus conocido como lupus eritematoso sistémico (LES); no obstante, hay cuatro formas principales de la enfermedad.

El lupus es una enfermedad inflamatoria que puede ser crónica. Inflamación se refiere a una reacción que provoca: dolor, calor, enrojecimiento e hinchazón que puede conducir a la pérdida de la función. La palabra crónica significa que la enfermedad persiste durante un período de tiempo largo, el cual podría ser por toda la vida. Sin embargo, quizás no sienta los  síntomas de manera constante.

Muchas personas con lupus advierten cambios en los signos y en los síntomas durante ciertas temporadas. Estos periodos se denominan episodios agudos o periodos de exacerbación y remisiones. Un episodio agudo es el periodo en el que la enfermedad se vuelve más activa con más síntomas. Durante un periodo de remisión, no hay muchos síntomas o están ausentes por completo. A veces, una persona puede entrar en una remisión completa o por una temporada larga, pero esto no significa que la enfermedad haya desaparecido permanentemente.

Los estados de mayor actividad de la enfermedad, en que los síntomas se intensifican se llaman episodios agudos o periodos de exacerbación.

¿Cuáles son los tipos de lupus?

El lupus puede presentarse en diferentes formas. Puede afectar la piel únicamente (salpullido discoidal) o puede comprometer varios órganos internos (lupus sistémico). También existe un tipo de lupus muy raro que puede originarse por ciertos fármacos (lupus inducido medicamentoso).

Lupus sistémico

El tipo de lupus más común es el sistémico o LES. Los casos van de muy leves a severos. El LES puede afectar varias partes del cuerpo y causar dolor en las articulaciones, fatiga, alopecia (caída del pelo), sensibilidad a la luz, fiebre, salpullido y problemas renales.

Lupus eritematoso cutáneo

Cutáneo quiere decir “de la piel”. Esta clase de lupus provoca erupciones cutáneas (sarpullido), lesiones, alopecia, úlceras, foto sensibilidad o inflamación de los vasos sanguíneos de la piel (vasculitis). Existen tres clases de lupus cutáneo:

  • Lupus eritematoso discoidal. Principalmente afecta la piel. Las lesiones a menudo son rojas, con relieve y escamosas. Generalmente no duelen, pero pueden causar cicatrices o decoloración permanente de la piel. Las lesiones discoidales también son muy sensibles a la luz. Algunos individuos con este tipo de lupus desarrollarán LES.
  • Lupus eritematoso cutáneo subagudo. Genera extensas lesiones rojizas escamosas en las partes del cuerpo comúnmente expuestas al sol y a la luz artificial como brazos, cuello y hombros. Aproximadamente el 50% de las personas con lupus cutáneo subagudo también tienen LES.
  • Lupus cutáneo agudo.Las lesiones ocurren en quienes están pasando por un episodio de exacerbación del LES. La clase más común es la malar o salpullido en forma de mariposa (porque se distribuye sobre las mejillas y el puente nasal).

Lupus medicamentoso (secundario)

Ciertas clases de fármacos para tratar enfermedades crónicas como hipertensión, epilepsia o artritis reumatoide pueden originar esta forma de lupus. Aunque es similar al LES, los síntomas a menudo desaparecen una vez que el medicamento se suspende.

Lupus neonatal

Aunque raro, el lupus neonatal puede afectar a los hijos de las mujeres con lupus. Esta clase de lupus se debe a la transferencia de anticuerpos de la madre al feto en el útero. En la mayoría de los casos los síntomas desaparecen después de unos seis meses. Los síntomas son salpullido, problemas hepáticos y recuento de glóbulos bajo. Muy raramente un bebé con lupus neonatal presentará defectos serios del corazón. Los médicos normalmente identifican a las madres de alto riesgo y tratan al bebé antes o en el momento de nacer para disminuir los síntomas.  El lupus neonatal no indica necesariamente que el bebé vaya a desarrollar lupus más adelante.

El lupus eritematoso sistémico representa aproximadamente el 70% de los casos de lupus.

¿Cuáles son las causas del lupus?

Se ignora la causa del lupus, con excepción de la del lupus medicamentoso, pero los científicos creen que varios factores medioambientales pueden desencadenar la enfermedad en las personas con predisposición a ella. Al igual que muchas enfermedades, la herencia es un elemento importante. El conocer el historial médico de su familia puede ayudar a los doctores a diagnosticar y tratar el lupus más eficientemente. Los científicos creen que las hormonas juegan un papel substancial, puesto que el lupus ataca con frecuencia a mujeres en edad de procrear.  

Desencadenantes posibles de lupus

Ciertos individuos nacen con tendencia a desarrollar lupus; el cual puede desencadenarse por

  • El sol
  • Los medicamentos
  • Las hormonas

¿A quiénes afecta el lupus?

Aunque no hay estudios a gran escala sobre la incidencia del lupus, se calcula que existen más de 1.5 millones de personas en este país con la enfermedad. La mujeres afroamericanas tienen tres veces más probabilidades que las blancas de desarrollar lupus. Las mujeres orientales y las hispanas presentan mayor tendencia al lupus que las anglosajonas. El lupus puede afectar a personas de cualquier edad, sexo y origen étnico, pero aproximadamente un 90% de los adultos con lupus son mujeres de entre 15 y 45 años.

El lupus puede afectar a cualquier edad, sexo y origen étnico, pero 9 de cada 10 adultos con lupus son mujeres entre los 15 y los 45 años de edad.

¿Qué sucede en el lupus?

Las personas con lupus tienen un sistema inmunológico hiperactivo. Un sistema inmunológico sano crea anticuerpos que combaten bacterias, infecciones y gérmenes. Con el lupus, el sistema inmunológico del individuo produce anticuerpos contra sí mismo (llamados autoanticuerpos), atacando células y tejidos sanos, resultando en una inflamación crónica. La inflamación causada por el lupus puede afectar diversos sistemas del cuerpo, incluyendo las articulaciones, la piel, los riñones, las células de la sangre, el cerebro, el corazón y los pulmones.

Síntomas del lupus

El lupus afecta a cada quien de manera distinta. Algunas tienen síntomas muy leves que avanzan lentamente, mientras otras tienen síntomas graves, potencialmente fatales que aparecen súbitamente. Sea grave o leve, el lupus constituye una enfermedad crónica que requiere vigilancia médica constante y tratamiento. Al igual que muchas enfermedades autoinmunes, los síntomas del lupus van y vienen.

Síntomas comunes del lupus

  • Dolor articular. La inflamación que produce un sistema inmunológico hiperactivo puede resultar en articulaciones hinchadas y dolorosas.
  • Salpullido. Una de las características del lupus es la erupción cutánea en forma de mariposa que se extiende de las mejillas al puente nasal que pudiera parecer una quemadura de sol. El lupus también puede generar un salpullido escamoso en forma de disco en cara, cuello, orejas, cuero cabelludo y pecho.
  • Alopecia. El mismo lupus o los fármacos para tratarlo pueden generar la caída del pelo.
  • Foto sensibilidad. Muchas personas con lupus son hipersensibles a la luz, es decir, a la luz ultra violeta del sol y de la luz artificial. Los síntomas del lupus pueden empeorar tras la exposición a la luz solar, la cual puede causar salpullido, fatiga y cefaleas.
  • Fatiga. Todos se cansan de vez en cuando, pero las personas con lupus experimentan una fatiga que no cesa con el descanso.
  • Dificultad para respirar. Quienes tienen lupus pueden notar problemas pulmonares, como dolor de pecho, falta de aliento y un dolor punzante al respirar, toser, reír o estornudar. En ciertos casos, hay síntomas de inflamación del recubrimiento de los pulmones (pleuritis) o de la envoltura del corazón (pericarditis).
  • Problemas renales. Un tercio de quienes tienen lupus desarrollarán nefritis o inflamación de los riñones. Esto puede generar hipertensión, sangre en orina, orina con espuma e hinchazón de las piernas. Sin embargo, la nefritis lúpica es a menudo asintomática, por lo cual es fundamental hacerse análisis de orina regularmente.
  • Problemas mentales. Algunas personas con lupus pueden advertir problemas con la memoria o confusión.
  • Úlceras orales. Es común presentar llagas mucosas, son distintas a las llagas en la boca (fuegos) y generalmente no duelen.
  • Trastornos de la sangre. A menudo se manifiestan anomalías de la sangre, como anemia, recuento plaquetario bajo (trombocitopenia), recuento de leucocitos bajo (leucopenia) y coágulos sanguíneos (trombosis). Si la trombosis no se controla pueden producirse trastornos graves o un accidente cerebrovascular.

Diagnóstico

El diagnóstico de lupus puede ser difícil y prolongado porque los síntomas con frecuencia  se parecen a los de otras enfermedades. El dolor de las articulaciones puede apuntar a otras formas de artritis, mientras que la fatiga puede hacerle creer que simplemente está estresado o con exceso de trabajo. Como los síntomas crecen y decrecen, los doctores tardan en hacer un diagnóstico definitivo. Por ejemplo, aunque la erupción malar a menudo se considera característica del lupus, muchos pacientes no la manifiestan. Si su doctor primario sospecha lupus, lo podría  remitir a un reumatólogo, mismo que se especializa en artritis y enfermedades autoinmunes.

El reumatólogo comenzará por evaluar varios factores y le realizará un examen físico, incluyendo:

Historial médico. El doctor le hará preguntas sobre sus síntomas: dolor, rigidez, dificultad para moverse, fiebre, fatiga, etc., particularmente cómo y cuándo empezaron, si van y vienen, cuán graves son y si hay algo que los haga mejorar o empeorar.

Examen físico. También le practicará una revisión de las articulaciones, la piel, la respiración y los sistemas circulatorio y nervioso.

Análisis clínicos. Es posible que su médico solicite varias pruebas de laboratorio para descartar otros trastornos y determinar si tiene lupus.

  • Biometría hemática. También llamado conteo sanguíneo completo revela los niveles de células sanguíneas, a saber, eritrocitos, leucocitos y plaquetas (células sanguíneas que ayudan a controlar  el sangrado y la coagulación).
  • Análisis bioquímicos de sangre y orina. Estas pruebas ayudan a determinar si órganos como los riñones y el hígado funcionan normalmente.
  • Biopsia. Quizá le ordenen una biopsia, que consiste en tomar una pequeña muestra de tejido de una erupción o de uno de sus riñones cuando el lupus está activo, para poder examinarla. Este procedimiento puede ayudar a hacer el diagnóstico.
  • Prueba de anticuerpos antinucleares (AAN). Si su reumatólogo piensa que tiene lupus, pedirá que se le practique un análisis de sangre conocido como AAN, que detecta un grupo de autoanticuerpos que se encuentra en la sangre de quienes tienen lupus y que ataca a las células propias del cuerpo. Aunque esta prueba, por sí sola, no diagnostica el lupus, en conjunción con otros análisis y síntomas, puede ayudar a confirmar el diagnóstico.
  • Otras pruebas para detectar ciertos anticuerpos. Si su AAN es positiva, el médico podría solicitar exámenes de anticuerpos específicos. La presencia de anticuerpos contra los fosfolípidos, incluida la cardiolipina, son también comunes en personas con lupus. Se les asocia con el riesgo acrecentado de coágulos sanguíneos, derrames cerebrales y abortos espontáneos recurrentes.
  • Proteínas del complemento. Este examen mide los niveles del complemento en sangre. Por lo general éstos se ven reducidos en personas con lupus activo.
  • Tasa de sedimentación de eritrocitos / Velocidad de sedimentación globular (VSG) y proteína C reactiva (PCR).Ambos son marcadores de inflamación. Concentraciones altas de cualquiera de ellos, junto con otras señales de lupus pueden ayudar a diagnosticar y evaluar la actividad de la enfermedad.

¿Será lupus?

El Colegio Americano de Reumatología (American College of Rheumatology, ACR, por su nombre y siglas en inglés) ha desarrollado pautas para ayudar a los médicos en el diagnóstico del lupus. Si reúne cuatro o más de los síntomas siguientes, estado al menos uno de ellos en cada  categoría, es posible que tenga lupus:

Criterio clínico:

  • Erupción cutánea (sarpullido) que se distribuye sobre las mejillas y el puente nasal (erupción en forma de mariposa).
  • Erupción cutánea (sarpullido) discoidal y escamosa sobre el rostro, el cuello, las orejas, el cuero cabelludo o el tórax.
  • Llagas usualmente indoloras, en la lengua, en el interior de la boca o en la nariz.
  • Caída del pelo (alopecia)
  • Sinovitis (inflamación del recubrimiento de las articulaciones)
  • Serositis o inflamación de los revestimientos del corazón (pericarditis) o de los pulmones (pleuritis).
  • Complicaciones renales, particularmente, la presencia indolora de proteína (albúmina) o de sangre en la orina.
  • Problemas neurológicos (del cerebro), entre ellos convulsiones y trastornos mentales.
  • Anemia hemolítica (recuento anormalmente bajo de eritrocitos).
  • Leucopenia (recuento anormalmente bajo de leucocitos).
  • Trombocitopenia (recuento anormalmente bajo de plaquetas en sangre).

Criterio inmunológico:

  • Cuenta elevada de anticuerpos antinucleares (AAN)
  • Cuenta elevada de anti-ADNcd (anticuerpos anti ADN de cadena doble)
  • Presencia de anticuerpos anti-Smith
  • Presencia de anticuerpos anti-fosfolípido
  • revestimientos del corazón (pericarditis) o de los pulmones (pleuritis).
  • Valores bajos del complemento.
  • Prueba de Coombs directa (anti globulina) en ausencia de anemia hemolítica.  

Tratamiento

Es posible que el lupus provoque cambios en su diario vivir, pero por fortuna se están desarrollando rápidamente estrategias en el manejo de la enfermedad. Muchos científicos están buscando tratamientos más seguros y eficientes, y otros están investigando las causas o tratando de identificar los factores de riesgo potenciales en el desarrollo de la enfermedad.

Metas y estrategias

Lo primero que enfrentará luego de un diagnóstico de lupus son decisiones de tratamiento. Para poder tomar esas decisiones necesita comprender las metas del tratamiento del lupus y cómo se emplean los medicamentos para conseguir esas metas.

Metas del tratamiento

  • Frenar la inflamación (conseguir la remisión)
  • Aliviar los síntomas
  • Prevenir los periodos de exacerbación (cuando el dolor, las lesiones cutáneas y la fatiga se agudizan)
  • Prevenir el daño a los órganos
  • Mejorar la función física y el estado general de bienestar

Por qué es importante ver al doctor con regularidad

Usted y su doctor desempeñan una función para que su tratamiento sea lo más seguro posible. Una vez comenzado el plan de tratamiento, se vigila mediante consultas y exámenes de sangre regulares, muchos de los cuales miden los niveles de proteínas que indican la presencia de anticuerpos e inflamación.  A principio se pueden requerir consultas y supervisión con mayor frecuencia, o si la actividad de la enfermedad permanece alta. El seguimiento del tratamiento del lupus leve debe efectuarse cada seis a doce meses.

El tratamiento del lupus requiere un enfoque multidisciplinario. Especialistas tales como reumatólogos, nefrólogos, dermatólogos y terapeutas ocupacionales pueden ayudarle a vivir mejor con el lupus.

Consejos para hablar con su médico

  • Acuda a todas sus citas. Aun cuando se sienta bien es importante continuar viendo al doctor.
  • Identifique los efectos secundarios. Dígale siempre a su doctor los efectos secundarios de los medicamentos. Si los efectos adversos exceden los beneficios del fármaco, quizá sea momento de ver al médico para que revise su régimen.
  • Dé seguimiento a los análisis clínicos. Solo porque su médico no se ha comunicado con usted no quiere decir que no deba preocuparse por los resultados de los análisis. Cada quien tiene su valor de referencia, es importante que usted conozca el suyo.
  • Cumpla las indicaciones. Tome sus fármacos exactamente como lo señale el médico. Saltarse dosis, aunque sea una, puede provocarle un episodio agudo.
  • Pregunte primero. Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio, medicamento o vitamina, hable con su médico.

MEDICAMENTOS

Desafortunadamente, no se conoce la cura del lupus. Hay fármacos para tratarlo, los cuales pueden prevenir episodios de exacerbación y tratar los síntomas.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE)

Muchas personas con lupus toman AINE para controlar el dolor articular y la inflamación.  Algunos, como la aspirina, el naproxeno y el ibuprofeno se pueden comprar sin receta, pero para adquirir un AINE más fuerte la necesitará.

Corticosteroides

Los corticosteroides como la prednisona, pueden ser necesarios para reducir la inflamación. A veces los esteroides se emplean por algunas semanas hasta que otros medicamentos que actúan más lentamente surtan efecto. Debido a sus múltiples efectos adversos debe de usarse la menor dosis en el menor tiempo posible. Su doctor puede recetarle píldoras o inyectarle la medicina directamente en la articulación o en los músculos o las venas. Es importante que su médico reduzca gradualmente la dosis de corticosteroides en lugar de descontinuarla de súbito.

Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME)

Estos fármacos no solo se emplean para tratar los síntomas de lupus. Además han demostrado ser capaces de modificar el curso de la enfermedad, prevenir su avance y retrasar el daño articular. Los FARME con frecuencia se emplean junto con los AINE. La hidroxicloroquina a menudo se prescribe en casos de lupus. La hidroxicloroquina puede afectar los ojos en ciertos individuos, así que es importante someterse regularmente a exámenes de la vista con un  oftalmólogo. El fármaco sirve para prevenir episodios de exacerbación.

Inhibidor específico del estimulador de linfocitos B

Belimumab (Benlysta) es el primer fármaco creado exclusivamente para el lupus en cincuenta años. Administrado como infusión intravenosa, sirve para reducir el número de linfocitos B que parecen estar hiperactivos en los pacientes de lupus. Belimumab es un medicamento supresor de autoanticuerpos. Bloquea la actividad del estimulador de linfocitos B en las personas con lupus. Aunque a muchos individuos les ha servido, como es nuevo, se requiere de más investigaciones para determinar su seguridad y eficacia a largo plazo.

Agentes inmunosupresores / Quimioterapia

En los casos de lupus avanzados, los medicamentos como la azatioprina, el metotrexato y la ciclofosfamida pueden emplearse para reducir la actividad del sistema inmunológico. Estas terapias pueden ayudar a prevenir lesiones en los órganos; no obstante, conllevan efectos serios efectos adversos. Las personas que siguen estos tratamientos deben estar bajo vigilancia médica constante.

VIVIENDO CON LUPUS

Técnicas de autocuidado

Vivir con una enfermedad crónica puede parecer abrumador, al menos al principio, pero puede controlarla. Una de las mejores formas de lidiar con una enfermedad crónica es desempeñar un papel activo en su propio tratamiento y, consecuentemente, su propia vida –proceso llamado autocuidado.

Primero, tome la decisión consciente de mantener una actitud positiva y llevar un estilo de vida saludable comiendo bien, realizando actividad física y hallando la manera de superar cualquier problema emocional relativo a su diagnóstico. Su cuerpo está pasando por algo difícil, ¡haga todo lo que pueda para darle un descanso!

Aprenda todo lo que pueda sobre su enfermedad, de su médico o del personal médico que le atiende y de cualquier fuente fidedigna, como la Arthritis Foundation (www.arthritis.org/espanol).

Tome las riendas de su tratamiento realizando acciones que ayuden a que su doctor le ayude: lleve un registro de sus síntomas, regímenes farmacológicos, efectos colaterales, nivel de dolor, etc. Mantenga una línea abierta de comunicación con su doctor.

También le puede servir el consejo de un especialista en salud mental para desarrollar técnicas para sobrellevar y superar dificultades. Saber que no está solo y que otros entienden algo de los retos que usted enfrenta puede ser su mejor apoyo emocional. Quienes le pueden auxiliar en este aspecto son el psiquiatra y el psicólogo.

Finalmente, desarrolle una red de amistades, familiares y hasta compañeros de trabajo con los que pueda contar para apoyo emocional cuando se encuentre decaído, y para compartir las buenas nuevas con ellos. Además de las personas que ya conoce, no tema conectarse electrónicamente con otras también con artritis para hablar de su enfermedad. La Arthritis Foundation ofrece una sección de foros en español con este propósito.

Cambios de estilo de vida que le pueden servir

Nutrición

Como siempre, una dieta saludable y balanceada es lo mejor. Nunca le irá mal con una dieta rica en frutas y verduras que enfatiza proteína y grasa de alta calidad.

  • Consuma una dieta balanceada. Según la FDA (Administración de Fármacos y Alimentos) de los Estados Unidos, ésta se basa en alimentos de origen vegetal. Aproximadamente dos tercios de la dieta debe provenir de frutas, verduras y cereales integrales. El resto incluye productos sin o con poca grasa y fuentes de proteína magra.
  • Explore los ácidos grasos omega-3. Los científicos han explorado las dietas para las enfermedades inflamatorias, y aunque no han hallado una “cura” determinada, las investigaciones parecen indicar una conexión entre ciertos alimentos y la inflamación presente en el lupus. Los estudios muestran que ingerir ácidos grasos omega-3 en cantidades suficientes, puede reducir modestamente la inflamación.

Descanso y actividad física

  • Descanse y relájese. El descanso es importante cuando el lupus está activo y las articulaciones duelen, están rígidas o inflamadas. El descanso ayuda a disminuir la fatiga y la inflamación durante los episodios agudos. Su doctor o fisioterapeuta puede enseñarle cuándo y cómo debe descansar como parte de su tratamiento.
  • Haga ejercicio con regularidad. Cuando la actividad de la enfermedad es baja, la actividad física es fundamental para las personas de todas las edades y condiciones, al grado que se considera parte del tratamiento del lupus.
  • Diversifique su rutina. Para obtener resultados óptimos, su programa de ejercicio debe destacar movimientos aeróbicos de bajo impacto, fortalecimiento de los músculos y flexibilidad. Debe tomar en cuenta su condición física y capacidades, además del estado de sus articulaciones.
  • Consulte con el experto. Un fisioterapeuta puede ayudarle a diseñar, y mantener, un programa de ejercicio adecuado para usted.

Embarazo y anticoncepción

Como a menudo son las mujeres en edad de procrear las diagnosticadas con lupus, el embarazo es una preocupación. El embarazo podría presentar retos especiales en estos casos. La enfermedad puede agudizarse durante esta época. Alternativamente, el lupus pudiese mejorar o quedar igual. He aquí algunos puntos que considerar antes de que se embarace:

  • Ciertos anticuerpos anormales presentes en la sangre de algunas mujeres con lupus pueden incrementar el riesgo de un aborto.
  • En algunos casos, una mujer con lupus podría pasar autoanticuerpos (anti-Ro) a través de la placenta, lo cual causaría un salpullido en el bebé. Este salpullido eventualmente desaparece, generalmente dentro de los seis meses posteriores al nacimiento.
  • Podría ocurrir un problema cardiaco poco común en el bebé de una madre con este auto anticuerpo. Quienes tienen anticuerpos anti-Ro pueden tener hijos sanos, pero deberán estar bajo estricta vigilancia médica durante el embarazo. Hable con su doctora cerca de este riesgo y las opciones de tratamiento antes de quedar embarazada.

Si el doctor le aconseja que es preferible no embarazarse, o si decide no tener niños:

  • Es primordial usar métodos anticonceptivos porque un embarazo no planeado durante un periodo de actividad de la enfermedad podría ocasionar problemas de salud y exponer al feto a los medicamentos que usted toma para el lupus.
  • Es esencial que hable con su doctor sobre opciones de anticoncepción. Particularmente consúltele sobre los beneficios y los riesgos de utilizar dispositivos intrauterinos (DIU), ya que aumentan las posibilidades de provocar infecciones. Las investigaciones sobre la seguridad del uso de las pastillas anticonceptivas en mujeres con lupus, indican que no existe un aumento significativo de peligro de un episodio agudo con estos fármacos y que las píldoras anticonceptivas no representan un riesgo excesivo en las mujeres que no portan el anticuerpo antifosfolípido. Las que lo poseen, deben consultar con el médico antes de la administración de píldoras anticonceptivas o de terapias de reemplazo de estrógeno (TRE) debido al incremento en el riesgo de desarrollar trombosis (coágulos de sangre).     

Sequedad y síndrome de Sjögren

Las personas con lupus pueden sentir sequedad provocada por la enfermedad en sí o porque, además, desarrollan el síndrome de Sjögren.  Este último es un trastorno autoinmune inflamatorio que causa resequedad, especialmente en los ojos y en la boca. La sequedad puede afectarle de varias maneras.

  • Sequedad vaginal. Las mujeres posmenopáusicas con lupus o aquellas que también presenten el síndrome de Sjögren pueden advertir sequedad vaginal. Los productos lubricantes y las cremas con estrógenos pueden ayudar a restablecer la humedad y aliviar las molestias. Si percibe sequedad vaginal, pregúntele a su médico cuáles productos le convienen.
  • Sequedad oral y ocular. Si tiene la boca seca quizá le sirva consumir dulces de limón sin azúcar y tomar sorbos de agua frecuentemente. La sequedad de los ojos puede tratarse con gotas oftálmicas. Pregunte a su médico sobre medicamentos que pueden ayudarle a humectar los ojos y la boca.  

 Disfrute sabiamente del sol

Más de la mitad de las personas con lupus son hipersensibles a la luz. He aquí algunos consejos para protegerse del sol:

  • Evite el sol de mediodía y el sol tropical.
  • Prescinda de las actividades al aire libre durante las horas de mayor luz solar  UV (generalmente de 10 de la mañana a 4 de la tarde).
  • Use protectores, filtros o pantallas solares con regularidad (aun cuando esté nublado).
  • Elija un producto con factor de protección solar (FPS) 30 o superior. Reaplique cada hora o después de nadar, sudar o cambar de ropa.
  • Si se ha de exponer al sol, use un sombrero y prendas de vestir que le cubran brazos, piernas y pecho.
  • Tenga especial cautela si sus medicinas para el lupus aumentan su fotosensibilidad.
  • Protéjase de la luz ultravioleta que emiten las fotocopiadoras y las pantallas de las computadoras.

Otras cosas que pueden servirle para manejar el lupus

Su doctor seguramente le recetará medicinas, pero hay otras maneras de controlar el dolor y de mejorar su calidad de vida. Intente alguna de las siguientes opciones:

  • Tratamientos de calor y frío. En general se aplican directamente sobre la parte dolorosa, el calor puede ser más útil para el dolor crónico y el frío para el dolor agudo. Puede emplear bolsas de verduras picadas congeladas, que se amoldan muy bien al cuerpo.
  • Técnicas de relajación. Entrene los músculos a que se relajen y desacelere los pensamientos con técnicas de respiración profunda, imágenes guiadas y visualización, entre otras.
  • Masajes. Las investigaciones demuestran que los masajes pueden ayudar a aliviar el dolor de la artritis, mejorar la función articular y disminuir el estrés y la ansiedad.
  • Tratamientos tópicos. Se aplican directamente en la piel sobre la articulación o músculo adolorido, pueden contener salicilatos o capsaicina, disminuyendo la sensibilidad al dolor o también algunos antiinflamatorios no esteroides.
  • Acupuntura. La acupuntura es la práctica de insertar agujas finas en el cuerpo sobre puntos especiales llamados “meridianos” para aliviar el dolor.
  • Actitud positiva. Diversos estudios han demostrado que una disposición positiva puede reforzar al sistema inmunológico e incrementar la capacidad de manejar el dolor.