Osteoartritis

¿Qué es?

La osteoartritis (OA) es una de las enfermedades más antiguas y comunes entre los seres humanos. Cuando una persona tiene osteoartritis, el cartílago de las articulaciones desgasta, lo que puede causar dolor y rigidez en las articulaciones. La OA también es conocida por muchos otros nombres, tales como enfermedad articular degenerativa, artrosis, osteoartrosis o artritis hipertrófica. (Atencion: La osteoartritis no es la misma enfermedad que la osteoporosis, la cual debilita los huesos debibo a una perdida de masa ósea, lo que puede resultar en hombros redondeados, perdida de altura e incluso, dolorosas fracturas). Existen muchas afecciones y dolencias que pueden causar OA: exceso de peso, lesión en una articulación; debilidad muscular; daños en los nervios que suplen la zona de las articulaciones; la enfermedad del sinovio e incluso factores hereditarios.


La osteoartritis puede afectar cualquier articulación, pero ocurre más a menudo en las pequeñas articulaciones de las manos y en la articulación que se encuentra en la base del dedo gordo del pie (la “articulación del juanete”). También suele afectar las caderas, rodillas y la columna vertebral. Rara vez afecta las muñecas, los codos o tobillos, excepto como resultado de lesiones o de esfuerzos excesivos.

¿Cuál es la causa?

Los investigadores han demostrado que existen varios factores que aumentan el riesgo de desarrollar OA. Entre dichos factores se incluyen la herencia, la obesidad, lesiones de las articulaciones, uso excesivo repetido de ciertas articulaciones, debilidad muscular y lesiones de los nervios. Estos factores son analizados a continuación.

Herencia
En algunas familias, la osteoartritis puede resultar por un defecto hereditario en uno de los genes responsables del colágeno, uno de los componentes proteínicos principales del cartílago. Esto resulta en cartílago defectuoso y que se deteriora con mayor rapidez. Es posible que durante la juventud tales problemas no supongan ninguna dificultad, pero con el paso del tiempo las articulaciones pueden ir desgastándose. Las mujeres que estén predispuestas a esta afección debido a factores hereditarios, podrían desarrollar nódulos óseos en las articulaciones de los dedos de las manos.

Las personas que nacieron con leves defectos que impiden que las articulaciones encajen y se muevan correctamente, tal como piernas arqueadas o una cadera con anormalidades congénitas, podrían ser más propensas a desarrollar OA. Nacer con articulaciones demasiado flexibles también aumenta la tendencia a desarrollar osteoartritis.

Obesidad
Los estudios indican que la obesidad incrementa el riesgo de OA en la rodilla. Los investigadores descubrieron que el peso corporal durante los años medios y tardíos parece ser el factor de mayor importancia en cuanto al riesgo de que una persona desarrolle osteoartritis de la rodilla, en especial durante el período de ocho a 12 años antes de que aparezcan los síntomas. Por lo tanto, evitar el aumento excesivo de peso a medida que pasan los años o adelgazar podría ayudar a prevenir la osteoartritis de la rodilla.

Debilidad muscular
Los estudios han comprobado que los individuos con cuadríceps (músculos superiores del muslo) débiles podrían ser más propensos a desarrollar OA de la rodilla que aquellos que no padecen de debilidad muscular. Asimismo, es más probable que la OA de la rodilla progrese si los cuadríceps son débiles.

Lesión o uso excesivo (ocupacional)
Algunas personas desarrollan osteoartritis en ciertas articulaciones debido a lesiones o usos excesivos de tipo específico. Un historial de lesiones significativas en la rodilla o cadera aumenta el riesgo de que desarrolle OA en dichas articulaciones. Por ejemplo, los jugadores de fútbol americano o de balompié que se lesionan la rodilla podrían tener riesgos más altos. Evitar el trauma o lesiones de las articulaciones puede ayudar a prevenir la osteoartritis.

Las articulaciones que se utilizan repetidas veces en ciertas labores podrían desarrollar osteoartritis. Las labores que requieren doblar las rodillas múltiples veces parecen incrementar el riesgo de OA de las rodillas. Hay estudios que indican, por ejemplo, que los mineros o los trabajadores de los astilleros o portuarios tienen tasas más altas de OA de las rodillas. Afortunadamente, existen métodos para modificar estas labores con el fin de prevenir daños en las articulaciones debido al uso excesivo.

Envejecimiento
La frecuencia de OA aumenta con la edad, y es más común en personas mayores de 65. La OA afecta a hombres y mujeres. Hasta los 50 años, la OA es más común en hombres. Después de esta edad, es más común en las mujeres.

¿PUEDE PREVENIRSE LA OSTEOARTRITIS?

Los médicos creen que algunas personas pueden reducir su riesgo de desarrollar OA o retrasar su aparición. Algunas de las mismas técnicas que se utilizan para tratar la OA también pueden utilizarse en su prevención. Controlar el peso es importantísimo para ayudar a prevenir la OA de la rodilla, mantenerse físicamente activo, tener cuidado y evitar ciertas lesiones ocupacionales y adaptar los trabajos que requieren cargar y flexionar las rodillas también ayuda a prevenir la OA.

Aunque la incidencia de OA alcanza su máximo alrededor de los 45 años, más y más jóvenes están desarrollando el padecimiento. En ciertos casos, la OA resulta de lesiones deportivas de la infancia que se manifiestan aproximadamente una década más tarde. Los niños con trastornos congénitos también pueden presentar OA prematuramente. Las investigaciones muestran que los jóvenes que trabajan en el ejército también pueden ser más propensos a la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas?

Por lo general la articulación o las articulaciones afectadas duelen más después de usarlas en exceso o después de períodos de inactividad. Es probable que se le haga difícil mover la articulación afectada con facilidad, pero ésta no debería volverse completamente rígida.

Si no mueve y ejercita la articulación afectada, los músculos que la rodean se debilitarán y a veces hasta aminorarán su tamaño. A su vez, es posible que los músculos débiles no puedan apoyar por completo la articulación. Esto podría causar un mayor dolor en la articulación. También es posible que observe cambios negativos tanto de coordinación como de postura.

¿Qué sucede cuando se tiene osteoartritis?
En las articulaciones normales, una sustancia firme y elástica llamada cartílago recubre el extremo de cada hueso. El cartílago brinda una superficie lisa y resbaladiza que facilita el movimiento de las articulaciones y actúa como cojín entre los huesos. En la osteoartritis el cartílago existente entre las articulaciones desgasta y ocasiona síntomas como el dolor y la hinchazón, además de problemas al usar la articulación.

El desgaste del cartílago en la osteoartritis sobreviene en varias etapas:

1. La estructura del cartílago empieza a cambiar con el paso de los años. Cuando esto sucede, el cartílago pierde su elasticidad y es más propenso a sufrir daños debido a lesiones o uso excesivo. El momento en que ocurren estos cambios, así como el alcance de éstos depende de factores como la herencia, los traumas que sufra la articulación y otros.

2. Con el tiempo, el sinovio (el revestimiento de las articulaciones) se inflama como resultado del desgaste del cartílago. La inflamación produce citosina (proteínas inflamatorias) y enzimas que podrían provocar mayores daños en el cartílago.

3. A medida que se desgasta el cartílago, se expone el hueso subyacente y la articulación puede perder su forma natural. Los extremos de los huesos se vuelven más densos, formando brotes óseos, o espuelas.

4. Quistes llenos de líquido pueden formarse en el hueso junto a la articulación. Es posible que pedacitos de hueso o cartílago floten sueltos en el espacio de la articulación, provocando una mayor inflamación del sinovio.

Además del desgaste del cartílago, el líquido que se encuentra en la articulación podría desempeñar un papel en el proceso de la enfermedad. El líquido sinovial lubrica la articulación y es necesario para que ésta funcione correctamente. El líquido de las articulaciones se compone principalmente de una sustancia llamada sustituto de ácido hialurónico. En la osteoartritis, puede haber más hialuronano de lo normal, pero podría estar diluido. También es posible que exista un cambio en la calidad del hialuronano que se encuentra en el líquido de las articulaciones, el cual podría disminuir su función protectora.

Articulaciones afectadas

Por lo general las articulaciones con OA duelen más después de usarlas en exceso o después de períodos de inactividad. Es probable que se le haga difícil mover la articulación afectada acabado de levantarse por la mañana, o después de utilizar la articulación más de lo normal.

Si usted no se mueve y hace ejercicios, los músculos que rodean la articulación afectada se debilitarán y a veces hasta se reducirán en tamaño. Los músculos débiles quizá no puedan sostener por completo la articulación. Esto podría causar un mayor dolor en la articulación. También es posible que observe cambios negativos, tanto de coordinación, como de postura y al caminar.

La bursitis trocantérica a menudo se confunde con la artritis de la cadera. La bursitis es la inflamación o irritación de la bursa, pequeña bolsita llena de fluido que se ubica entre el hueso y el músculo. La bursa trocantérica está sobre el hueso promimente del lado de la cadera. Aunque puede tener artritis de la cadera y bursitis trocantérica, la bursitis es más común.

OA DE LAS CADERAS

Si la OA le afecta la cadera, es posible que sienta dolor en la ingle, en el interior del muslo o en la parte exterior de la cadera. Algunas personas sienten dolor reflejado en la rodilla o en los lados del muslo (es decir, perciben dolor en una zona que en realidad no ha sido afectada). El dolor podría hacer que cojee al caminar.

OA DE LAS RODILLAS

Puede que sienta dolor al mover la rodilla. También es posible que sienta una sensación “áspera” o de “agarre” en la rodilla al moverla. Subir o bajar escaleras o levantarse de una silla puede resultar doloroso. Si el dolor le impide mover o ejercitar la pierna, los músculos grandes que rodean la zona se debilitarán.

OA DE LOS DEDOS DE LA MANO

La OA en las articulaciones de los dedos de la mano puede producir dolor, hinchazón y, con el tiempo, la formación de brotes óseos (espuelas) en estas articulaciones. Si las espuelas se forman en las articulaciones del extremo de los dedos, se les llama nódulos de Heberden. Si aparecen en las articulaciones del centro de los dedos, se les llama nódulos de Bouchard. Es posible que observe enrojecimiento, hinchazón, sensibilidad al tacto y dolor en la articulación afectada, especialmente durante la etapa inicial de la OA cuando se están formando estos nódulos. Estos nódulos pueden causar dolor en las articulaciones de los dedos y hacer que éstas se vean más gruesas. Actividades que requieren movimientos finos de sus dedos, como pellizcar, puede resultar difícil. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OA DE LOS PIES

Si la OA le afecta los pies, posiblemente sienta dolor y sensibilidad al tacto en la articulación grande que se encuentra en la base del dedo gordo. Calzar zapatos apretados o tacones altos puede empeorar el dolor.

OA DE LA COLUMNA VERTEBRAL

El desgaste crónico de discos de la columna vertebral y el brote óseo que esto conlleva puede producir rigidez y dolor en el cuello y la zona lumbar. Además, podría ejercer presión adicional sobre los nervios de la columna. A esto se le conoce comúnmente como contractura. Puede que sienta dolor en el cuello, hombro, brazo, la zona lumbar de la espalda o hasta en las piernas. Cuando la OA afecta los nervios de la columna puede que se manifieste como debilidad o entumecimiento en brazos o piernas.

Diferencias entre la osteoartritis y la artritis reumatoide

Algunos confunden la osteoartritis con la artritis reumatoide. Como podrá apreciar a continuación, éstas son enfermedades muy distintas. Algunas personas pueden tener osteoartritis y artritis reumatoide al mismo tiempo.

Es posible también que algunos confundan la osteoartritis con la osteoporosis. Ambas enfermedades se centran en problemas con los huesos (literalmente, osteo significa hueso), pero no son iguales. La osteoporosis hace que los huesos pierdan masa y se vuelvan quebradizos, lo que puede ocasionar fracturas dolorosas.

Osteoartritis

            • Por lo general comienza después de los 40 años.

            • Afecta aproximadamente a 27 millones de adultos en este país.

            • Suele desarrollarse lentamente a lo largo de muchos años.

            • Afecta algunas articulaciones y puede presentarse en ambos lados del cuerpo.

            • El enrojecimiento, calor e hinchazón suelen ser mínimos. La rigidez matinal es frecuente y puede ser severa, pero breve (menos de 30 minutos).

            • Normalmente afecta sólo determinadas articulaciones, como las de las manos, las caderas, las rodillas y la columna vertebral. Rara vez afecta las muñecas, los codos o los tobillos, excepto como consecuencia de una lesión.

            • No causa una sensación generalizada de enfermedad.

Artritis reumatoide

            • Suele comenzar entre los 30 y los 60 años.

            • Afecta a aproximadamente 1.5 millones de adultos en este país.

            • Puede desarrollarse súbitamente, en semanas o meses.

            • Normalmente afecta muchas articulaciones, pero es frecuente que comience en las articulaciones pequeñas en ambos lados del cuerpo.

            • Causa enrojecimiento, calor, hinchazón y rigidez matinal en las articulaciones (la cual con frecuencia dura horas).

            • Afecta muchas articulaciones, como muñecas, codos, hombros, caderas, rodillas y tobillos.

            • Suele causar una sensación general de enfermedad y fatiga, así como pérdida de peso.

¿Cómo se diagnostica?

Por lo general su médico diagnostica la osteoartritis basándose en su historial clínico y en un examen físico. Sin embargo, es posible que su médico también recomiende procedimientos adicionales, tales como radiografías, que ayudarán a confirmar el diagnóstico, a eliminar otras causas de dolor y a determinar la magnitud del daño sufrido por las articulaciones. La aspiración articular, un procedimiento a través del cual el líquido es retirado de las articulaciones afectadas para ser examinado, podría utilizarse también a fin de descartar otras enfermedades.

Opciones de tratamiento

Un buen programa de tratamiento puede ayudarle a disminuir el dolor y la rigidez de las articulaciones, a mejorar el movimiento de las mismas y a aumentar su capacidad para llevar a cabo actividades cotidianas. Se diseñará un plan exclusivamente para usted, el cual deberá incluir una combinación de terapia física y/u ocupacional, ejercicios aeróbicos suaves, control del peso, educación del paciente y medicamentos. Si estas medidas no producen resultados, podría darse consideración a la intervención quirúrgica.

Su programa de tratamiento dependerá de la severidad de su enfermedad, las articulaciones afectadas, el tipo de síntomas y otros problemas médicos. También se tendrá en cuenta su edad, ocupación y sus actividades cotidianas. Trabajará en colaboración con su médico y otros profesionales de la salud, tales como terapeutas físicos y ocupacionales, con el fin de garantizar que el programa se adapte a sus necesidades.

El papel de la actividad física

Una de las mejores cosas que puede hacer para su OA es sencillamente moverse. Pudiera parecer contradictorio, especialmente cuando le duele el cuerpo, pero moverse es verdaderamente la mejor medicina para el dolor. A diferencia de otras enfermedades, el ejercicio se considera parte del tratamiento para la OA, quizá la parte más efectiva del tratamiento, y no solo una forma de lidiar con la enfermedad. El Colegio Americano de Reumatología recomienda el ejercicio, particularmente el ejercicio acuático, en sus lineamientos para tratar la OA de rodilla y de cadera.

De hecho, las investigaciones muestran que el ejercicio puede realmente afectar el curso de la OA. Tras revisar varios estudios de OA de rodilla se le halló asociado a una mayor cantidad de cartílago en la rodilla y menos defectos del cartílago. Otro estudio descubrió un incremento de actividad antiinflamatoria en la articulación de la rodilla en mujeres con OA de rodilla inmediatamente después de ejecutar ejercicios intensos de fortalecimiento de los muslos.

Por supuesto, deberá hablar con su médico antes de iniciar un programa de ejercicios. Así se le harán recomendaciones sobre qué es lo mejor para usted y le podrían diseñar un plan fácil de seguir. Debe tratar de hacer tres tipos de actividad física con regularidad:

Estiramiento  
Los estiramientos lentos y suaves pueden ayudarle a prevenir la rigidez de las articulaciones y hacer que sea más fácil comenzar a moverse por la mañana.El yoga y el tai chi pueden ser útiles para los individuos con artritis. Este tipo de ejercicios puede mejorar la flexibilidad, aumentar la fuerza muscular y ayudarle a relajarse. Hable con su doctor antes de comenzar un programa de ejercicios.

Si usted no cree estar listo para una clase de estiramiento, como yoga o tai chi, su médico o fisioterapeuta puede enseñarle unos estiramientos suaves para hacer en casa.

Actividad aeróbica  
Realizar actividades físicas de forma habitual es sumamente importante si se quiere tener éxito al controlar la OA. Hacer ejercicios proporciona muchos beneficios, como la disminución del dolor. Los ejercicios aeróbicos acuáticos, caminar y ejercicios en bicicleta estacionaria causan menos tensión sobre las articulaciones y son buenos para su condición física general.  

Son importantes también los ejercicios que fortalecen los músculos que rodean las articulaciones afectadas. Pida que los integrantes de su equipo médico le ayuden a diseñar un programa que se adapte a sus necesidades específicas.

Ejercicios de fortalecimiento  
Son importantes también los ejercicios que fortalecen y/o acrecientan la resistencia de los músculos que rodean las articulaciones afectadas. Cuando los múscilos que rodean una articulación se debilitan, la articulación pierde su capacidad de funcionar adecuadamente. Pida que los integrantes de su equipo médico le ayuden a diseñar un programa personalizado.

Ejercicios de flexibilidad y equilibrio 
Para ayudar a prevenir caídas, trate de hacer ejercicios suaves de elasticidad o flexibilidad diariamente. Cuando realice ejercicios de fortalecimiento muscular, debe añadir algunos estiramientos; siempre estire los músculos cuando se encuentren calientes para minimizar lesiones. Finalmente, agregue ejercicios para mejorar el equilibrio, reduciendo así su riesgo a caídas. El tai chi o el yoga son buenas opciones, caminar hacia atrás o pararse en un pie sirven para practicar el equilibrio.

NUTRICIÓN Y CONTROL DE PESO

Mantenerse en su peso recomendado o perder peso si éste es excesivo trae muchos beneficios, tales como vivir una vida más larga y ayudar a prevenir la OA de las rodillas. Con ello disminuirá el dolor al reducir la tensión sobre las articulaciones que cargan con el peso (caderas, rodillas, espalda y pies). También le ayudará a verse y sentirse mejor.

La regla para adelgazar consiste en ingerir menos calorías y aumentar la actividad física. La investigación ha demostrado que por cada libra de más, se ejercen 4 libras adicionales de presión sobre su rodilla. Perder tan sólo unas cuantas libras, si tiene sobrepeso, puede tener un impacto positivo.

Tampoco hay una dieta para la OA, pero en general debe seguir una dieta balanceada, basada en alimentos de origen vegetal, como lo indica la FDA (Food and Drug Administration). Unos dos tercios de su alimentación debe consistir de frutas y verduras, además de cereales integrales y el resto incluir proteína magra.

Dispositivos de asistencia 

Los dispositivos de asistencia a menudo ayudan a aquellos que tienen dolor o cuya inestabilidad limita su actividad física y no son elegibles para someterse a una operación, o bien desean posponerla. Estos dispositivos de asistencia pueden auxiliar a disminuir el dolor y a mejorar su habilidad para moverse.

Los dispositivos de asistencia a menudo ayudan a aquellos que tienen dolor o cuya inestabilidad limita su actividad física y no son elegibles para someterse a una operación, o bien desean posponerla. Estos dispositivos de asistencia pueden auxiliar a disminuir el dolor y a mejorar su habilidad para moverse.

Soportes, férulas, entablillados y aparatos ortopédicos, son ejemplos de artefactos que brindan apoyo externo para ayudar a estabilizar las articulaciones, darles mejor apoyo, corregir su alineación o evitar que la articulación se deforme aún más. Algunos, como las rodilleras elásticas o de neopreno se pueden adquirir sin necesidad de receta en farmacias y tiendas de artículos médicos. Su doctor le puede recomendar otros dispositivos de asistencia, como abrazaderas para las rodillas, férulas y calzado ortopédico que son hechos a la medida por un terapeuta físico, ocupacional o por un ortopedista. Se pueden fabricar de muchos tipos de plástico, metal, cuero o espuma moldeable.

Los bastones y caminadores son dispositivos de asistencia diseñados para ayudarle a apoyar sus articulaciones y/o dejar descansar la articulación mientras efectúa sus tareas cotidianas. Funcionan permitiéndole eliminar algo del peso de la articulación afectada, o descargar la articulación, mientras camina, se para o completa actividades funcionales que requieren que esté de pie o andando. Consulte con su equipo médico antes de emplearlos para asegurar su uso apropiado y que le queden bien. 

La cinta patelar, aplicada correctamente por el fisioterapeuta, ha demostrado que disminuye el dolor y estabiliza la rodilla en quienes tienen OA patelofemoral.

Recuerde evitar usar los aparatos de asistencia por periodos prolongados, a menos que así se lo indique su doctor o terapeuta. Ello puede debilitar las articulaciones que están inactivas. Deje de emplearlos por algún tiempo y siempre úselos según sean las indicaciones.

Terapia física y ocupacional

Usted podría descubrir que la OA limita ciertas actividades, tales como caminar, bañarse, vestirse, subir escaleras y realizar quehaceres domésticos. Los terapeutas físicos y ocupacionales pueden ayudarle a mejorar su capacidad para realizar dichas actividades cotidianas al:

            • mejorar el rango del movimiento de las articulaciones, su resistencia y fuerza muscular;

            • proporcionar dispositivos de asistencia tales como bastones, muletas, caminadores, aparatos ortopédicos o plantillas para el calzado;

            • enseñarle cómo utilizar correctamente la terapia de calor y frío; y

            • enseñarle los principios del uso adecuado de las articulaciones y conservación de energía.

Entre los beneficios de la terapia física y ocupacional se incluyen: menos dolor, mayor facilidad al efectuar las actividades diarias y menos tensión sobre las articulaciones.

Medicamentos

Controlar el dolor es la parte más compleja del manejo de la OA. El dolor crea un círculo vicioso de inactividad, lo que conduce a más dolor, y por ende a mayor inactividad. La naturaleza impredecible del dolor y la fatiga que le acompaña, junto con el  impacto en su habilidad de efectuar labores cotidianas, pueden llevarle a la depresión. No obstante, los estudios demuestran que la mayoría de las personas controlan sus síntomas de OA mediante la actividad física, la terapia física u ocupacional o alguna de las técnicas antes mencionadas.

Sin embargo, su médico puede recomendarle medicamentos que ayuden a aliviar el dolor. Estos pueden disminuir el dolor lo suficiente como para iniciar un programa de ejercicio. Algunos medicamentos se toman diariamente, otros no. Su médico decidirá cuál es el mejor medicamento y dosis para usted.

Aquí hablamos sobre los medicamentos para la OA más comunes. Hay una gama de otros medicamentos que se está investigando para su posible uso futuro.

ANALGÉSICOS NARCÓTICOS Y NO NARCÓTICOS

Los analgésicos son medicamentos que alivian el dolor. El acetaminofeno (Tylenol) es un analgésico no narcótico que se usa frecuentemente para aliviar el dolor. No reduce la inflamación o la hinchazón que a veces acompañan a la OA, pero es útil cuando el problema principal es el dolor y es menos dañino que los AINE (antiinflamatorios no esteroides) para la mayoría de la gente (véase la siguiente sección).  Aunque el número de efectos secundarios potenciales debidos al acetaminofeno es pequeño, hay un riesgo de daño o insuficiencia hepática cuando se ingieren dosis altas. No tome más de 4,000 miligramos en total al día. Lea cuidadosamente las etiquetas de todas las medicinas que consume, ya que el acetaminofeno es un ingrediente que se añade a muchos medicamentos de venta libre o por receta. Esto causa que algunas personas tomen dosis diarias mayores de las necesarias. No beba alcohol cuando esté bajo el medicamento.

El Tramadol (Ultram) es un fármaco tipo narcótico que se expide con receta que puede brindar mayor alivio del dolor que el acetaminofeno. Los analgésicos narcóticos se usan ocasionalmente para el dolor moderado o severo. Pueden resultar en narcodependencia y tolerancia si se usan por mucho tiempo, lo cual hace que cada vez se deba aumentar la dosis para obtener alivio. Los analgésicos narcóticos incluyen codeína y oxicodeína. Los efectos adversos de los analgésicos narcóticos son mareo, náuseas y estreñimiento. Los individuos con problemas de adicción a ciertas drogas o al alcohol no deben consumirlos. 

Siempre infórmese con su doctor de los posibles efectos secundarios de cualquier medicamento, sea de venta libre o por receta que esté tomando.

Los AINE

Los medicamentos anti-inflamatorios no esteroides (con siglas AINE), ayudan a reducir el dolor, la rigidez y la hinchazón de las articulaciones. Además de la aspirina, el ibuprofeno (Advil), el naproxeno (Aleve) y el ketoprofeno, cuya venta no está restringida, hay muchos tipos de AINE disponibles con receta médica para tratar la OA.

La ingestión de AINEs también podría conllevar problemas más serios, como úlceras o hemorragia gastrointestinal. Si experimenta alguno de estos efectos secundarios, su doctor le podrá prescribir otro tipo de medicamento que no produzca dichos efectos. Es posible que su médico le recomiende tomar los medicamentos con comida para evitar los síntomas relacionados con problemas estomacales.

Casi todos los AINE generalmente presentan efectos antiinflamatorios y analgésicos similares. No deberá ingerir aspirina (excepto la dosis para bebés) mientras está bajo AINE o mezclar diversos AINE, a menos que se lo aconseje su doctor. 

El inhibidor COX-2 celecoxib (Celebrex), es una subcategoría de AINE, que ha demostrado ser menos dañina para el estómago. Sin embargo, conlleva riesgo de ataque cardiaco y derrame cerebral en dosis mayores de 200 mg al día. Todos los AINE, incluyendo los inhibidores COX-2, poseen el riesgo de provocar una caída de la función renal.

Es fundamental que hable con su médico sobre los beneficios potenciales y riesgos del medicamento, y colabore con su doctor mientras lo esté tomando para que vigile qué tal le funciona. Notifique a su doctor de cualquier interacción negativa que tenga mientras esté bajo este régimen farmacológico.

ESTEROIDES INYECTABLES

Los esteroides más comúnmente empleados en el tratamiento de la OA son los corticosteroides. Están relacionados con la cortisona, una hormona natural del cuerpo. Pueden inyectarse en la articulación después de una aspiración articular con el fin de aliviar el dolor y la hinchazón que se asocian con la OA. Las inyecciones de corticosteroides en las mismas articulaciones se limitan generalmente a tres o menos por año, debido a que las inyecciones repetidas en articulaciones que llevan peso, tales como las caderas o rodillas, pueden resultar en daños al cartílago.

ANALGÉSICOS TÓPICOS

Los analgésicos tópicos y vienen en forma de cremas, geles, parches, ungüentos o aerosoles que se aplican sobre la piel que cubre una articulación dolorida. Contienen combinaciones de salicilatos, irritantes cutáneos y anestésicos locales para aliviar el dolor. Los salicilatos, tales como el metilsalicilato, funcionan mediante la estimulación del flujo sanguíneo. Los irritantes estimulan las terminaciones nerviosas de la piel para producir sensación de frío o calor, los cuales distraen la atención del dolor en sí.

Las sustancias tópicas para aliviar el dolor que contienen capsaicina funcionan al reducir la cantidad de sustancia P, la cual envía señales de dolor al cerebro. No debe utilizar analgésicos tópicos con terapias de calor. Emplearlos al mismo tiempo puede causar quemaduras y daño grave.

Suplementos nutricionales

Algunos suplementos nutricionales, tales como la glucosamina y el sulfato de condroitina, se utilizan en el tratamiento de la osteoartritis. Ambas son sustancias naturales que se encuentran en el cartílago. Algunos investigadores creen que estas sustancias podrían ayudar a reparar y mantener el cartílago. Algunos estudios han demostrado que estos suplementos proporcionan el mismo alivio del dolor que los AINE en ciertos casos de dolor de OA; otros tienen resultados mixtos. Aunque en el país los suplementos no se reconocen como tratamiento, los doctores británicos los emplean como segunda opción en el tratamiento de la OA de rodilla. Informe a su doctor si esta tomando algún suplemento.

Terapia con ácido hialurónico

La terapia con ácido hialurónico consiste en inyectar la articulación de la rodilla con hialuronato,  sustancia que se encuentra en forma natural en el líquido de las articulaciones y que ayuda a lubricar y amortiguar la misma. En las personas que sufren de OA de la rodilla, la inflamación hace que el hialuronano se desgaste.

El hialuronano de sodio (Hyalgan, Supartz) y el hilán G-F 20 (Synvisc) son dos tipos de terapia con ácido hialurónico aprobados por la FDA para el tratamiento de la OA de la rodilla. Las inyecciones de hialuronano se aplican directamente en la articulación de la rodilla una vez por semana durante un período de tres a cinco semanas, según el producto que se utilice. Los efectos secundarios podrían incluir dolor en el lugar de la inyección. Dígale a su doctor si tiene alguna alergia a alimentos, colorantes, conservadores o animales antes de que le pongan la inyección. No hay evidencia convincente aún de si esta terapia cambia el curso natural de la OA o representa un beneficio en términos de dolor.

Cirugía

La mayoría de quienes tienen OA jamás necesitarán someterse a una operación. Sin embargo, la cirugía podría ser útil si existen grandes daños en las articulaciones, dolor persistente en las mismas y discapacidad debido a la limitación del movimiento articular.

La artroscopía permite examinar directamente el interior de la articulación para poder determinar hasta qué punto está dañado el cartílago. Además, la artroscopía puede utilizarse también para retirar piezas del cartílago dañado en las etapas tempranas de la artritis o para alisar la superficie del cartílago. Estos procedimientos pueden ayudar a disminuir el dolor y a mejorar las funciones de aquellos con OA de la rodilla.

Los transplantes de cartílago se han ejecutado en personas con defectos localizados en el cartílago, generalmente causados por una lesión. Estos no han sido aprobados para su uso en la OA, donde el desgaste y pérdida del cartílago es mucho más extensa.

La osteotomía corrige la deformidad de los huesos al cortar y volver a colocar el hueso en una mejor posición. La osteotomía de la tibia (espinilla) se efectúa con el fin de cambiar la posición de la pierna que carga más peso de manera que el peso recaiga sobre el cartílago sano y se reduzca el dolor de rodilla. Esta intervención se ha vuelto mucho menos común desde el surgimiento de la cirugía de reemplazo de articulaciones.

La artroplastia articular total consiste en revestir de nuevo la superficie de la articulación que haya sido destruida por la artritis. Los cirujanos pueden reemplazar o reparar las articulaciones dañadas con articulaciones artificiales de metal, plástico o cerámica.

El reemplazo total de articulaciones ha sido realizado ampliamente por muchos años, y los resultados son excelentes, especialmente en caderas y rodillas. Otras articulaciones, como hombros, codos y nudillos también se pueden reemplazar. Con nuevos materiales, mejores métodos quirúrgicos y una comprensión más amplia de la articulación de reemplazo, este tipo de operación ha hecho que muchas personas que estaban seriamente discapacitadas vuelvan a ser activas. Sin embargo, los implantes no duran para siempre. Hable con su médico sobre cuál es el mejor momento para considerar esta opción.

Tratamientos no farmacológicos

Además de mantenerse activo y adelgazar, puede combatir el dolor de la artritis con algunos remedios comprobados, como los siguientes:

Tratamientos de calor y frío. En general se aplican directamente sobre la parte dolorosa, el calor puede ser más útil para el dolor crónico y el frío para el dolor agudo. Puede emplear bolsas de verduras picadas congeladas, que se amoldan muy bien al cuerpo o fomentos de agua caliente.

Técnicas de relajación. Entrene los músculos a que se relajen y desacelere los pensamientos con técnicas de respiración profunda, imágenes guiadas y visualización, entre otras.

Masajes. Las investigaciones demuestran que los masajes pueden ayudar a aliviar el dolor de la artritis, mejorar la función articular y disminuir el estrés y la ansiedad.

Acupuntura. La acupuntura es la práctica de insertar agujas finas en el cuerpo sobre puntos especiales llamados “meridianos” para aliviar el dolor.

Actitud positiva. Diversos estudios han demostrado que una disposición positiva puede reforzar al sistema inmunológico e incrementar la capacidad de manejar el dolor.

¿Quién tiene riesgo?

Unos 27 millones de personas en Estados Unidos tienen osteoartritis. La tendencia a desarrollar osteoartritis aumenta con la edad y afecta tanto a hombres como a mujeres. Hasta los 45 años, la OA es más común entre los hombres; después de dicha edad, se hace más común entre las mujeres.

Aunque la OA afecta a millones de personas, sólo un pequeño porcentaje de éstas presenta síntomas obvios a causa de ella. La osteoartritis es una afección seria pero se puede controlar; la mayoría de las personas mejora gracias al tratamiento. Es importante obtener el diagnóstico correcto y trabajar con su médico a fin de diseñar un plan de tratamiento adecuado.

INCIDENCIA

Uno de cuatro adultos desarrollará síntomas de OA de cadera al llegar a los 85 años.

Uno de cada dos adultos presentará manifestaciones de OA de rodilla durante su vida.

Uno de cada 12 adultos de 60 años o más tiene OA de la mano.

Más del 80% de las personas mayores de 55 años mostrarán señales de OA en radiografías.

Recursos y Sugerencias
  • Consulte a su médico.
  • Osteoartritis (folleto en español)
  • National Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases Information Clearinghouse (NAMSIC) (Instituto Nacional para la Artritis y las Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel)
    National Institutes of Health (Institutos Nacionales de Salud)
    1 AMS Circle
    Bethesda, MD 20892
    1-877-226-4267
    301-495-4484
    TTY (teléfono para hipoacúsicos): 301/565-2966
    www.niams.nih.gov