4 Aceites saludables

El aceite de oliva no es el único, existen otros aceites que vale la pena probar.

Si rocía aceite de olive extra virgen a sus ensaladas, está agregado grasas buenas para el corazón y oleocantal, que tiene propiedades similares a las de los antiinflamatorios.

Pero que no sea su único aceite en la cocina. Según Wendy Bazilian, experta en nutrición y autora del libro The SuperFoodsRx Diet (Rodale, 2008), añadir una  diversidad de aceites a la dieta puede exponer al cuerpo a diferentes vitaminas, antioxidantes y grasas benéficas, algunas de las cuales tienen propiedades antiinflamatorias; además los aceites líquidos son casi siempre mejores para el corazón que las grasas sólidas como la manteca y la mantequilla.

He aquí cuatro aceites y lo último en investigación al respecto. Todos ellos se encuentran a la venta en la mayoría de las tiendas de abarrotes.

Aceite de aguacate: el sabor delicado de este aceite, rico en grasas mono insaturadas estimula los niveles de colesterol (bueno) de alta densidad, al mismo tiempo que reduce las concentraciones de proteína C reactiva, marcador de inflamación en sangre. Este aceite verdoso es ideal para cocinar a altas temperaturas, como para freír, por su punto de humeo mayor al de los demás (cuando el aceite desprende humo).

Disfrútelo: sustitúyalo por el aceite de olivo en las recetas con pesto, revuelva 2 cucharadas de aceite de aguacate por cada cucharada de vinagre balsámico y miel de maple para hacer una vinagreta, o úselo directamente para mojar el pan.

Aceite de semillas de uva: extraído de las semillas de esta fruta, es una fuente excelente de vitamina E, así como de buenas grasas poliinsaturadas incluyendo el ácido oleico, ácido graso omega 9 que ayudan a suprimir los antojos. El aceite de semillas de uva tiene un punto de humeo alto, lo que lo hace óptimo para cocinar, y su sabor puro y ligero es ideal para macerar.

Disfrútelo: mezcle ¼ taza de aceite de semillas de uva, ¼ de taza de jugo de naranja, 1 cucharada de miel, 2 cucharaditas de semillas de mostaza, 1 cucharadita de ralladura de naranja y 2 dientes de ajo machacados, y úselo para macerar.

Aceite de cártamo: una dosis diaria de 1⅔ cucharadita de este aceite de sabor neutro puede mejorar múltiples parámetros clínicos tales como los niveles de colesterol, grasa abdominal, glucosa en sangre, sensibilidad a la insulina y la inflamación. Las altas concentraciones de grasas poliinsaturadas y el antioxidante vitamina E pueden ser los responsables de estos beneficios.

Disfrútelo: añádalo a salsas, ensaladas y aderezos como el humus o combine ¼ taza de aceite de cártamo con el jugo de ½ limón y ⅓ taza de albahaca fresca para sazonar.

Aceite de nuez: este aceite tiene más de 10 veces el contenido de ácidos grasos omega 3 que el aceite de olivo. De pilón, su cuerpo quemará más calorías después de ingerir una comida rica en ácidos grasos omega 3 derivados de la nuez que después de una comida con altas cantidades de grasas saturadas. Para conservar estos beneficios y su delicioso sabor, es mejor no calentar este delicado aceite.

Disfrútelo: rocíe aceite de nuez a la quínoa cocida o a las verduras asadas o prepare 2 tazas de pasta integral y combine 2 cucharadas de aceite de nuez, 1 cucharada de espinaca, ⅓ taza de cilantro fresco picado y ½ taza de champiñones sofritos.