Etiquetas engañosas: alimentos que no son lo saludables que parecen

Circundar la tienda, donde se exhiben los alimentos más saludables, es su mejor apuesta cuando se trata de comprar comestible, pero es difícil evitar los alimentos procesados, especialmente cuando muchas etiquetas prometen todo, desde una figura más delgada hasta una mejor salud. Estas son algunas de las aseveraciones al respecto que verá en las etiquetas y la verdad detrás de ellas.

 

Promesa: Alto contenido de fibra

Verdad: Los productos que prometen " alto contenido de fibra" tienen al menos 5 gramos de fibra por ración. Pero los fabricantes a veces procesan fibra dietética de un producto y agregando luego fibra procesada, por lo que no es tan saludable como parece. Es más, incluso productos aparentemente nutritivos como el yogurt con fibra añadida pueden contener mucha azúcar, dice Alicia Romano, especialista en nutrición del Centro Médico Tufts.

Qué puede hacer: Elija productos con salvado, avena u otros cereales integrales y verifique el contenido de azúcar. Ingredientes como inulina, polidextrosa o maltodextrina indican que se ha añadido fibra.

 

Promesa: Bajo en grasa

Verdad: Los productos etiquetados como "bajos en grasa" deben tener menos de 3 gramos de grasa por ración. Pero si usted está tratando de adelgazar, la grasa es sólo una parte de la ecuación. Si los ingredientes incluyen cereales refinados, azúcar añadida o rellenos altos en calorías, el producto puede ser menos nutritivo y no ayudarle a perder peso comparado a la versión de grasa total.

Qué puede hacer: La investigación muestra que tener algo de grasa en la dieta es bueno, pero cuando esté revisando las etiquetas, busque "no grasas", sugiere Romano, como grasas poliinsaturadas y grasas mono insaturadas, que son más saludables que las saturadas. Evite también las tipo “trans”.

 

Promesa: Sin azúcar añadido

Verdad: Agréguese o no azúcar, un alimento puede incluir fuertes dosis de edulcorantes, lo que añade calorías y puede generar inflamación. Los fabricantes suelen reemplazar el azúcar por sustitutos que tienen los mismos efectos, como la miel, la melaza o el jarabe de maíz, afirma la especialista en nutrición Bonnie, Taub-Dix, autora de Read It Before You Eat it  (Plume, 2010). Hasta el zumo de fruta "todo natural" está lleno de azúcares de origen natural que pueden elevar los niveles de azúcar en la sangre.

Qué puede hacer: Lea los gramos totales de azúcar en la etiqueta de datos nutricionales. Cualquier cosa que sobrepase los 15 gramos es mejor dejar en el estante.

 

Promesa: Rico en antioxidantes

Verdad: Aunque los científicos reconocen cada vez más que ciertos alimentos tienen poderosas propiedades anti-inflamatorias, no saben qué niveles de antioxidantes son benéficos. Además, el aislar un determinado antioxidante, como la vitamina C, anula los efectos sinérgicos de los alimentos de otros nutrientes, dice Romano.

Qué puede hacer: Consuma una variedad de alimentos integrales ricos en antioxidantes, incluyendo una plétora de frutas y verduras de colores profundos.

 

Promesa: Corazón sano

Verdad: La Asociación Americana del Corazón requiere que los alimentos con esta afirmación sean bajos en grasa total, no tengan más de 20 mg de colesterol y no más de 480 mg de sodio. Pero incluso estos pueden estar muy procesados, llenos de azúcar y carentes de vitaminas y minerales importantes.

Qué puede hacer: Evite productos que contengan más de un puñado de ingredientes.