Prometedor suplemento natural para la OA de cadera

Estudios sugieren que los  compuestos insaponificables podrían retrasar la pérdida de cartílago.

Una pastilla de extractos de aguacate y aceites de frijol de soya, llamados lípidos insaponificables aguacate-soya (ASU, por sus siglas en inglés) podría ayudar a prevenir la pérdida de cartílago en individuos con osteoartritis (OA) de cadera, según un ensayo clínico francés publicado en Annals of the Rheumatic Diseases.

La OA, que afecta a unos 27 millones de personas en este país, daña el cartílago que amortigua las terminaciones de los huesos, provocando dolor, limitaciones de movimiento y otros cambios en las coyunturas afectadas. Aunque los cambios de estilo de vida como hacer ejercicio regularmente y ciertos fármacos mejoran los síntomas y demoran el avance de la enfermedad, no son suficientes para evitar que esta empeore.

El estudio se basa en casi dos décadas de investigaciones europeas que muestran que los ASU reducen el dolor de la artritis y la necesidad de antiinflamatorios no esteroides (AINE). Un estudio piloto sugirió, además, que los ASU podrían conservar el espacio normal de la articulación en sujetos con OA severa. Dicho espacio, que abarca el área entre los huesos en una articulación, se angosta al irse degradando el cartílago.

El autor del estudio, Dr. Emmanuel Maheu, del hospital parisino St. Antoine, señala que esto último es “significativo” porque sugiere que los ASU podrían hacer más que mejorar los síntomas, según mostraban investigaciones previas. Quizá incluso afecte el curso de la enfermedad.

Para determinar la habilidad de los ASU para mantener el espacio articular en caderas afectadas por OA, el equipo del Dr. Maheu inscribió a 399 pacientes de 122 centros médicos franceses entre los años 2000 a 2004. En su mayoría se trataba de mujeres con síntomas de OA por aproximadamente cuatro años.

Los participantes se dividieron al azar en dos grupos. Uno de ellos tomó una dosis diaria de 300 mg de ASU en forma de cápsula (la fórmula consistía de 1/3 de aguacate y 2/3 de extractos de soya, elaborada por los laboratorios Expanscience, marca que no existe en Estados Unidos). El otro grupo recibió placebo. A los pacientes se les permitió usar dosis bajas de analgésicos y AINE pero anotando su uso.

A cada paciente se le tomaron tres rayos X distintos de la cadera al principio y los consecutivos tres años del estudio. También se evaluaron regularmente la seriedad de la enfermedad, el dolor y el empleo de AINE o analgésicos durante la duración del mismo.

Los resultados finales no mostraron diferencias importantes de espacio articular entre los pacientes que tomaron ASU y los de placebo. Sin embargo, cuando los investigadores examinaron cuántos participantes manifestaron avance de la enfermedad, a los que tomaron ASU les fue mucho mejor. Un año posterior al tratamiento, el mismo número de personas que recibieron ASU y placebo mostraron una pérdida de 0.5 mm más de espacio articular. Pero para el tercer año, la diferencia entre ambos grupos fue estadísticamente significativa, con solo 40% de pérdida de cartílago en el grupo ASU comparado con el 50% del grupo placebo.

El Dr. Maheu dice que es posible que el grupo ASU presentara incluso menos pérdida de cartílago si el estudio se hubiese prolongado, pero resulta “muy difícil mantener tratamiento placebo en los pacientes por tanto tiempo.” Además, el progreso de la enfermedad no era lo que los investigadores estaban estudiando. Lo agregaron al ensayo cuando grupos de investigación del extranjero recomendaron no valerse únicamente del espacio articular como parámetro final primario en los estudios de OA porque es difícil de medir adecuadamente. Está en marcha un estudio de seguimiento para evaluar si los ASU pueden prevenir o aplazar la necesidad de un remplazo total de cadera.

A diferencia de estudios anteriores, la investigación actual no detectó disminución del dolor, severidad de la enfermedad o uso de AINE en pacientes bajo ASU, pues según explica el Dr. Maheu, esto probablemente se deba a que el estudio no se diseñó (ni los pacientes fueron seleccionados) para evaluar tales factores. El estudio ratifica la confiabilidad de los ASU, cuyos efectos adversos fueron en su mayoría malestares estomacales, asevera el doctor.

El Dr. Larry Bergstrom, geriatra y especialista en medicina integral de la Clínica Mayo asevera que el estudio estuvo bien diseñado y analizado y fue en gran parte positivo. Por ejemplo, dice que por cada 11 personas tratadas, una obtuvo beneficios, lo que considera un buen resultado. Pero tiene algunas preocupaciones, la principal es que a medio estudio, los investigadores se dieron cuenta de que medir el espacio articular no iba a funcionar y al final no hubo una diferencia importante entre las medidas de los dos grupos. No obstante, agrega, notaron que entre los pacientes que presentaban pérdida progresiva del cartílago, la tasa de pérdida era menor en los que tomaban el suplemento que en los que tomaban placebo, de manera que esto se volvió el hallazgo principal del estudio. La conclusión parece válida, pero no encontraron lo que buscaban, además de que cuestiona la validez de los repetidos rayos X pues “es muy difícil hacer que un paciente se pare exactamente en la misma posición a lo largo de los 3 años del estudio. Un ligero cambio puede modificar enormemente la medida”, asegura. Por último, se pregunta si la producción de los ASU estuvo controlada rigurosamente como para prevenir cualquier variable entre los diversos lotes. Concluye: “Pienso que en resumen, tomar el suplemento pudiera retardar el avance de la osteoartritis de cadera e incluso atrasar el remplazo de cadera, pero al menos en este estudio, eso no consiguió que nadie se sintiera mejor”.