Mascotas y personas con artritis

Mi perro y yo tenemos OA

Cuando a su mascota se le diagnostica artritis, muchos de los dueños con OA sienten compasión verdadera. Saben lo que es tener articulaciones rígidas, adoloridas y es primordial para ellos aliviar el malestar de sus perros.

Carol y Abe

Cuando Carol, de Pensilvania, notó que su perro cojeaba el año pasado, lo llevó de inmediato al veterinario. El diagnóstico: osteoartritis (OA) de cadera.

Carol también tiene OA, en la muñeca derecha. Ocasionalmente toma antiinflamatorios no esteroides (AINE) de venta libre. Pero Abe, su can, toma carprofen (Rimadyl), un tipo de AINE con receta, a diario. "No soy de las que se queda pensando en los dolores", explica, "Abe es primero. No puede hablar, así que me cercioro de tratarlo contra el dolor".

No es sorprendente que Carol y Abe tengan la enfermedad; ambos comparten ciertos factores de riesgo. Por lo general la OA se presenta por el exceso de peso, trauma o uso excesivo de las articulaciones y con la edad, tanto en perros como en humanos. Abe, de 10 años, pasó su juventud en las carreras de greyhounds. Caro, con 60, se ha dañado la muñeca en varias ocasiones.

Carol trata de ignorar el perenne dolor sordo, pero vigila de cerca el confort de Abe, incluso masajea los callos de sus patas. "Todo el que me conoce sabe que en mi vida, mis perros son primero", afirma.

Martin y Penny

Penny, una border collie de 9 años, tiene OA de cadera, pero durante los últimos 8 años ha estado compitiendo en agilidad, actividad en la que los perros literalmente saltan obstáculos, atraviesan túneles y hacen giros agudos a gran velocidad.

Ella está bien cuidada por Martin Levy, cirujano ortopédico de Nueva York. Él dice que el tratamiento consiste de cuatro aspectos: control de peso, ejercicio moderado, AINE y glucosamina. Agrega "Tratamos la OA canina con las mismas cosas que la de los humanos, y funciona". Martin sigue el mismo régimen terapéutico para su propia OA de rodilla.

Penny es la prueba. Ella tuvo displasia de cadera, anormalidad que puede resultar en OA, desde que tenía un año. Pero siguiendo estos cuatro principios, especialmente mantenerse delgado, le ha permitido competir muy exitosamente en agilidad toda su vida. "Por eso pienso que la historia de Penny es importante", asevera el Dr. Levy.

Susan y Baldwin

Susan Hartzler y su puli de 10 años, Baldwin, también disfrutaron de las pruebas de agilidad por años. Cuando Baldwin decayó significativamente, los entrenadores le dijeron a Susan que sólo se comportaba como un perro mimado.

Al poco tiempo, Baldwin aullaba repentinamente de dolor al caminar cerca de su casa en Los Angeles. Había sufrido un desgarro en la rodilla y el veterinario dijo que probablemente le seguiría la otra. "Resulta que las rodillas le habían estado doliendo todo el tiempo", afirma Susan.

A Baldwin le operaron ambas rodillas, las cuales ahora presentan OA. Hace un año, alrededor de la misma época en que diagnosticaron a su perro, Susana que ahora tiene 51 años, se enteró de que tenía OA en la columna, muñeca y tobillo.

Algunos días, dice, ninguno de los dos se quiere levantar de la cama debido al dolor. Pero ella se empeña en que caminen diariamente, porque esto ha traído el mayor beneficio para sus dolores.

Además eso les ha ayudado a adelgazar, pues ambos subieron de peso cuando dejaron de asistir a las competencias de agilidad y eso también ha surtido un gran efecto. Susan afirma que no recuperar el peso perdido es fundamental para mantener alejado el dolor.

La tercera clave para controlar el dolor: suplementos omega-3 para la inflamación. Según ella “He hecho la prueba de que ambos tomamos los (suplementos) omegas y luego los dejamos y definitivamente noto la diferencia, especialmente en Baldwin”.

Kate y Harley

Kate Titus de Arizona, rescató a un perro cruzado de 100 libras llamado Harley de la perrera cuando éste tenía unos tres años. A los pocos años, Kate, de 40, que en su juventud jugaba softball con OA de rodilla, notó una cojera familiar en su compañero canino.

Los rayos X revelaron que estaba desarrollando OA en las rodillas, cadera y columna vertebral. Así que Kate, quien andaba considerando un cambio de carrera luego de 15 años en el campo de la publicidad, se volvió terapeuta certificada de masaje canino. “Harley fue definitivamente la motivación”, comenta de su negocio “Un Compañero Leal”.

Kate vende además implantes y aparatos ortopédicos, como rodilleras que le pone a Harley cuando tiene malestar. “Me rompe el corazón verlo cojeando”. Harley es el afortunado receptor de las demostraciones de masajes de Kate, pero los frotes regulares son solo parte de su plan de tratamiento. 

Su mascota consume alimento premium, que en gran parte proviene de los pasillos de frutas y verduras del supermercado. Recibió inyecciones de un medicamento para la OA contra el dolor y modificador de la respuesta biológica de uso veterinario. Recientemente, Harley se sometió a una cirugía para la rodilla llamada “osteotomía niveladora del plato tibial” o técnica de Slocum, para la reparación del ligamiento cruzado anterior de los perros, a modo de reducir el riesgo a mayor avance de la artritis en la articulación. 

A fin de manejar su propio dolor de artritis, Kate perdió unas 35 libras el año pasado, y toma antiinflamatorios de prescripción cuando los síntomas empeoran. Pero admite que prefiere enfocarse en mejorar la vida de sus animales, añade: “soy soltera, vivo sola y además tengo un gato. Los tres estamos juntos en esto y quiero asegurarme de que tengan lo mejor que les pueda ofrecer.