¿Depresión por las fiestas?

Desenmascare y combata este trastorno

Las celebraciones de fin de año podrán estar llenas de familiares, amigos, comida y diversión, pero las interminables listas de compras, los quehaceres y compromisos podrían crear estrés y disparar un episodio de depresión en quienes despliegan esta tendencia, incluyendo a muchos con artritis.

En 2012, un estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades halló que una tercera parte de los individuos con artritis tienen también depresión o ansiedad.

Síntomas tenues

Mientras que algunos síntomas se conocen bien, como la tristeza persistente y los cambios en los patrones de sueño, actividad y alimentación, hay una variedad de síntomas más sutiles que pueden ser difíciles de identificar. Por ejemplo, las personas con artritis y enfermedades relacionadas quizá experimenten mayor dolor (más allá de las articulaciones), incluyendo dolores de espalda, de cabeza y del estómago.

El reumatólogo John M. Davis III de la Clínica Mayo piensa que la depresión también es responsable de que se manifieste una respuesta inadecuada a las terapias modificadoras de la enfermedad en algunas personas con artritis inflamatoria. “Creo que la depresión es la clave del dolor persistente” afirma.

Otras señales de depresión son auto medicarse con alcohol o analgésicos de prescripción, o cambios en el estado de ánimo, como volverse retraído o fácilmente irritable. La depresión también puede dificultar el concentrarse, lo cual se nota en el trabajo (o la escuela) cuando se retrasa en las obligaciones.

En qué fijarse

En las personas mayores la depresión a menudo no se reconoce ni se trata porque se confunde con otros síntomas del envejecimiento, como pérdida de la memoria, cambios de personalidad y rehusarse a salir de casa.

Identificar esta sintomatología menos común es especialmente importante en los pacientes de artritis porque la depresión frecuentemente incrementa el dolor y menoscaba el funcionamiento del individuo.

“Pienso que el tratamiento precoz es importante para mejorar el control de la depresión y disminuir su impacto en el dolor, la capacidad de participar en actividades, los trastornos del sueño y las dificultades con las actividades sociales y laborales”, señala el Dr. Davis.