El corazón y la osteoartritis

 

La osteoartritis, OA, se caracteriza por el desgaste del cartílago, que es el tejido que cubre las terminaciones óseas donde forman articulaciones. El cartílago brinda una superficie lisa y resbaladiza que actúa como cojín entre los huesos y facilita el movimiento de las coyunturas. Los científicos se están dando cuenta de que tener OA puede abarcar más que problemas articulares. Las investigaciones muestran que las personas con OA son más susceptibles a enfermedades cardiovasculares (cardiopatías).

Un estudio publicado en Arthritis Care & Research del 2013, encontró que los individuos con OA de rodilla o cadera eran más propensos a ser hospitalizados por problemas cardiacos que los que no tenían artritis.

Los pacientes del estudio fueron seleccionados de una muestra poblacional de gente registrada en la base de datos del Ministerio de Salud de Canadá. Un total de 12,745 pacientes diagnosticados con OA fueron comparados con casi 37,000 personas sin artritis. El 60% fueron mujeres, la edad promedio fue de 58 años y ninguno tenía cardiopatías antes del estudio.

Al comparar ambos grupos, los investigadores tomaron en cuenta los factores que podrían influenciar el riesgo de cardiopatías, como edad, sexo, extracto socioeconómico y estado de salud como hipertensión, colesterol y diabetes. La base de datos no contenía información sobre el índice de masa corporal (IMC), así que éste se calculó mediante datos estadísticos de una gran encuesta de salud canadiense. 

Se estudió a los pacientes durante un promedio de 13 años. En ese periodo, casi 8,000 fueron hospitalizados por diversos tipos de cardiopatías, incluyendo ataques al corazón, insuficiencia cardiaca y apoplejías. El análisis de los datos demostró que tener OA incrementaba el riesgo de hospitalización por problemas cardiovasculares en mujeres de todas  las edades y de varones de 65 o más años, comparado con quienes no tenían OA. El aumento en el riesgo se calculó en un 23% entre las mujeres menores de 65 años, 17% entre las de más edad y del 15% entre los hombres mayores. No se detectó un incremento en el riesgo en los hombres menores de 65 años.

Ese extenso estudio no era el primero en mostrar una conexión entre las dos enfermedades.

Investigadores finlandeses inicialmente notaron un vínculo entre la OA y las enfermedades cardiovasculares en un estudio publicado en Annals of the Rheumatic Diseases, 2003. Los científicos, que dieron seguimiento a 7,000 personas por 15 años, encontraron que los varones con OA en alguna articulación de los dedos presentaban una predisposición del 40% a morir por una enfermedad cardiaca comparada con los hombres sin artritis en los dedos. Las mujeres con OA en alguna articulación de los dedos mostraron un incremento del 23% del riesgo de morir por enfermedades del corazón. 

Otro estudio publicado en 2012 por Family Practice News reveló que en las mujeres menores de 65 años, la OA se asociaba con un 41% de mayor riesgo de cardiopatías.  En los hombres, el aumento fue más modesto, aunque los científicos no saben la razón. Tampoco comprenden cabalmente por qué las personas con OA presentan un riesgo más elevado de enfermedades del corazón. Sin embargo, hay varias explicaciones posibles que se están investigando.

¿Cuál es el vínculo entre la OA y las cardiopatías?

Menor actividad física. La actividad física es crucial para un corazón sano, pero unas articulaciones rígidas y adoloridas dificultan que la gente con OA se mantenga activa.

Obesidad. La obesidad es un factor en ambas enfermedades, principalmente porque cargar peso corporal excesivo ejerce presión tanto en las articulaciones como en el corazón, lo cual puede causar daños con el tiempo. Las células grasas (adipocitos) producen sustancias perjudiciales para las articulaciones, el corazón y los vasos sanguíneos.

Diabetes. Según un estudio del 2012 publicado en Diabetes Care, tener diabetes tipo II aumenta más del doble el riesgo de desarrollar OA lo suficientemente severa como para precisar el remplazo de la articulación. Las investigaciones también muestran que tener diabetes tipo II eleva el riesgo de ataque cardiaco al mismo del de alguien que anteriormente lo tuvo.

AINE. Los estudios sobre el uso de antiinflamatorios no esteroides (AINE) como ibuprofeno (Advil, Motrin) o naproxeno (Aleve, Naprosyn) para el dolor de la OA puede incrementar el riesgo cardiovascular. El estudio más extenso, publicado por British Medical Journal 2011,tomó datos de 31 ensayos clínicos con un total de más de 116,000 participantes. Se concluyó que las personas que consumían AINE regularmente aumentaban significativamente el riesgo de problemas cardiovasculares, incluyendo ataque al corazón y derrame cerebral. Dependiendo del AINE específico, el riesgo a morir derivado de cardiopatías fue de hasta cuatro veces mayor al de los que no estaba bajo medicamentos tipo AINE.

¿Cómo proteger el corazón?

Un artículo del 2013 de la revista Arthritis Care & Research mostró que el riesgo a cardiopatías era el más alto en los pacientes con OA lo bastante grave como para precisar cirugía de remplazo de la articulación. Otro estudio canadiense publicado en British Medical Journal del mismo año mostró que a la larga, el obtener un remplazo protegía  de eventos cardiovasculares serios en quienes presentaban OA moderada a severa. Según hipótesis del doctor Ravi, quien dirigió el estudio de la Universidad de Toronto, un remplazo articular permite el incremento en la actividad física y elimina el origen de la inflamación, lo cual se puede reflejar en un decremento de cardiopatías en los individuos con OA severa que recibieron un remplazo en comparación las que no lo recibieron.

El Dr. Ravi y sus colegas dieron seguimiento a 2,200 adultos de 55 años o más con OA de cadera o rodilla desde el inicio de su participación (1996-98) hasta su muerte o al 2011. A mitad del estudio (7 años), los participantes que se sometieron a una cirugía de remplazo total fueron significativamente menos propensos que el resto a experimentar un problema cardiovascular. El Dr. Ravi asevera que después de controlar variables de confusión, incluyendo el punto de referencia de enfermedad cardiovascular, se encontró que recibir un remplazo total de articulación estaba asociado a una reducción del 33% del riesgo de cardiopatías subsecuentes.

Aunque los científicos estudian la conexión OA/cardiopatías, ésta y otras investigaciones sugieren que hay muchas cosas que los pacientes de OA pueden hacer para reducir su riesgo cardiovascular, incluyendo mantener un peso saludable y hacer ejercicio, controlar la diabetes y hablar con el doctor sobre medicamentos alternativos a los AINE, de ser posible. “Y no espere a que la artritis le debilite completamente antes de hablar con su doctor sobre el remplazo articular” afirma el Dr. Ravi, “pero sepa que esta cirugía implica riesgo, primordialmente en quienes presentan enfermedad cardiovascular subyacente”.