Artritis reumatoide vs. osteoartritis y diabetes

Aunque ambas comparten la conexión con la diabetes, la artritis reumatoide (AR) y la osteoartritis (OA) se relacionan al mismo padecimiento de manera distinta.

Autoinmunidad y diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune, como lo es la artritis reumatoide. El sistema inmunológico (de defensa del cuerpo) por error, ataca el páncreas de las personas con diabetes tipo 1 tal como ataca el tejido sinovial que recubre las articulaciones en quienes tienen artritis. Esto produce inflamación.

Los niveles de ciertos elementos de la sangre aumentan durante la inflamación, como la proteína C reactiva (PCR) y la interleucina 6 (IL-6) los cuales se usan como indicadores de inflamación. Ambos se encuentran en concentraciones elevadas en los individuos con AR y con diabetes tipo 1.

Un estudio en pacientes que presentaban diabetes tipo 1 por más de cinco años mostró un incremento del factor de necrosis tumoral alfa (FNT-), otro indicador de inflamación a menudo elevado en personas con artritis tipo inflamatoria. Inhibir al FNT- con medicamentos tales como adalimumab (Humira), etanercept (Enbrel) e infliximab (Remicade) es la meta del tratamiento de la artritis y enfermedades relacionadas.

Al aumentar el conocimiento sobre los orígenes de la inflamación, algunos tratamientos para las artritis de tipo inflamatoria podrían ayudar a controlar otros trastornos inflamatorios. Los investigadores están explorando las posibilidades.

Reducir la inflamación con Remicade mejoró la sensibilidad a la insulina en individuos con enfermedades inflamatorias que eran resistentes a la insulina, según un pequeño estudio publicado en Annals of the Rheumatic Diseases. Y en otro estudio de 70 pacientes con diabetes tipo 2, el medicamento para la artritis llamado anakinra (Kineret), redujo el nivel de glucosa, mejoró la función del páncreas y disminuyó los niveles de PCR y de IL-6.

Osteoartritis y diabetes tipo 2

Engorde por encima de su peso ideal y sus extremidades inferiores sentirán la carga. Al subir la báscula, sus órganos también se verán impactados. El páncreas progresivamente genera más insulina para lidiar con el exceso de azúcar, acabando por cansarse y dañarse.  El corazón y los vasos sanguíneos se exacerban al tener que bombear sangre hacia una masa corporal mayor y enfrentar las sustancias inflamatorias que las células grasas producen copiosamente.

“La diabetes tipo 2 es (principalmente) una enfermedad de las personas obesas o con sobrepeso, y ambos son importantes factores de riesgo para la osteoartritis de rodilla y cadera” señala el Dr. David Felson, profesor de medicina y epidemiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston.

¿El primer paso para combatir ambas enfermedades? Adelgazar, lo cual, según el Dr. Felson, mejorará las dos. Una pérdida de peso modesta aliviará la tensión en las extremidades inferiores, lo que servirá para disminuir el dolor de caderas, rodillas y pies. Adelgazar tan solo 15 libras puede reducir el dolor de la rodilla a la mitad. Y con perder solo un 5-10% de la masa corporal bajará el nivel de glucosa en sangre significativamente y en algunas personas puede servir para empezar a disminuir las dosis de insulina y otros fármacos.

Cuídese

Aliméntese regular y apropiadamente para ayudar a su cuerpo a mantener niveles de glucosa estables. Con ello previene que se libere demasiada insulina, lo cual es sabido que dificulta la pérdida de peso (y de grasa). Trate de ingerir la misma cantidad de alimentos durante las comidas o tentempiés a las mismas horas cada día, y por supuesto, elija alimentos sabiamente. Consuma algo de proteína y grasas vegetales, junto con carbohidratos integrales y verduras (excepto las ricas en almidón) en cada comida y mantenga las porciones pequeñas. Comer en exceso en una sentada hace que suba demasiado la glucosa.

Después, tenga la determinación de hacer unos 30 minutos de actividad física tantos días a la semana como pueda para ayudarse a mantener la pérdida de peso, lubricadas las articulaciones y el azúcar en concentraciones normales, eso sin mencionar un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, el cual está íntimamente ligado a la artritis y a la diabetes.