La inflamación es un enlace entre la artritis y la diabetes, entre otros factores

Aprenda a tratar ambos trastornos.

Casi la mitad (47%) de los adultos con artritis presentan también otra enfermedad crónica. De los 52.5 millones de adultos con artritis en el país, 16% (7.3 millones) tienen diabetes tipo 2 y 47% de los adultos con diabetes tienen artritis. ¿Existe una conexión? ¿Tener una conlleva a la otra?

Artritis inflamatoria

Artritis inflamatoria es un término general usado para referirse a un grupo de enfermedades autoinmunes (donde el sistema inmunológico que normalmente defiende contra agentes invasores, ataca los tejidos propios del cuerpo) que daña principalmente las articulaciones pero también otros órganos. Como consecuencia, se presentan síntomas como inflamación, dolor y rigidez. Los tipos de artritis inflamatoria más comunes son artritis reumatoide (AR) y espondilitis anquilosante (EA), que afectan a cerca de cuatro millones de personas en los Estados Unidos.

Diabetes

La diabetes tipo 1 también es una enfermedad autoinmune; cuando alguien tiene diabetes el cuerpo no produce, usa o metaboliza suficientemente la hormona insulina. En un individuo sano, la insulina generada en el páncreas ayuda al organismo a convertir los azúcares en energía. Quienes tienen diabetes tipo 1 no sintetizan insulina porque su sistema inmunológico ataca y destruye las células pancreáticas que la producen. Aunque se ignora la razón por la cual esto ocurre, se cree que los genes y las infecciones virales puedan ser responsables. Es común diagnosticarla en niños y en adultos jóvenes.

La diabetes tipo 2 se inicia con una resistencia a la insulina, en la que el páncreas pierde gradualmente su capacidad de generar suficiente cantidad de insulina. Considerado técnicamente un trastorno metabólico, este tipo de diabetes está relacionado con el envejecimiento, la obesidad, la herencia y otros factores. Entre los adultos, casi todos los casos diagnosticados son de diabetes tipo 2.

Relación entre artritis y diabetes

La diabetes tipo 1 y la artritis inflamatoria son consecuencia de un mal funcionamiento del sistema inmunológico. Un síntoma clásico de las enfermedades autoinmunes es la inflamación, la cual podría ser el enlace entre ambos padecimientos. En la diabetes, el sistema inmunológico ataca al páncreas, mientras que en las artritis inflamatorias ataca a los tejidos articulares.

Otra razón de que tanta gente con diabetes desarrolle artritis y viceversa, podría estar asociada a los factores de riesgo y comportamientos de estilo de vida que comparten ambas. Predisponentes inmutables como lo son la edad, el sexo y los genes son elementos primarios para el diagnóstico de cualquiera de estas enfermedades. Igualmente, factores variables como el tabaquismo, la obesidad, la dieta y la actividad física también intervienen en la manifestación de la artritis o de la artritis tipo 2.

Causa y efecto

¿Qué es primero, la artritis o la diabetes? Ha habido numerosos estudios que investigan la causa y el efecto de tener un tipo de artritis inflamatoria y luego desarrollar diabetes. Como se mencionó, la inflamación es un enlace. Se sabe que los niveles de citosinas inflamatorias, como el tumor de necrosis tumoral (FNT) alfa, la proteína C reactiva (PCR) y las interleucinas (IL) 1 y 6 se encuentran altas en los individuos con artritis reumatoide; estudios relacionados indican que estas moléculas inflamatorias también están elevadas en personas con diabetes tipo 1.

Un estudio publicado en 2010 en Annals of the Rheumatic Diseases, encontró que el riesgo relativo de diabetes se incrementó aproximadamente un 50% en los pacientes con AR o artritis psoriásica comparado con quienes no tenían estas enfermedades. El director del estudio, Dr. Solomon, señaló que las personas con esta última presentan un mayor riesgo de diabetes y que el riesgo de diabetes aumenta con la edad y el índice de masa corporal, a las cuales las personas con AR están especialmente predispuestas. El doctor especula que el mayor riesgo de diabetes se debe a la inflamación y posiblemente a la falta de actividad física.

¿Cómo se pueden controlar ambas?

Las investigaciones y los expertos coinciden: la actividad física es esencial. Los beneficios del ejercicio incluyen mejoras en el funcionamiento físico y la movilidad, reducción en los niveles de glucosa en sangre y control de peso, factores que pueden afectar el progreso de la enfermedad y disminuir el riesgo de complicaciones de diabetes y artritis. A pesar de esto, las personas con ambas enfermedades tienden a ser más inactivas, incluso comparadas con aquellas que solo presentan una de estas enfermedades. Según un artículo de Morbidity and Mortality Weekly Report del 2008, los adultos con diabetes y artritis eran casi tres veces más susceptibles al sedentarismo que los que no las padecían. El dolor, el sobrepeso, el temor al dolor, la falta de motivación o voluntad y tiempo eran otras barreras a la actividad física. Empero, la Arthritis Foundation tiene muchas herramientas y programas para ayudarle a mantenerse activo.

Otra parte vital del manejo de la enfermedad es la terapia farmacológica. En el caso de la artritis inflamatoria, inhibir las citosinas proinflamatorias y reducir el daño articular son las metas primarias del tratamiento. En los pacientes de diabetes también están elevadas las mismas sustancias inflamatorias. Varios estudios indican que los agentes biológicos prescritos para la artritis, como adalimumab (Humira), etanercept (Enbrel) e infliximab (Remicade), también sirven para disminuir el riesgo de desarrollar ambos tipos de diabetes.

Es posible controlar la artritis y la diabetes mediante supervisión médica, técnicas de autocuidado y actividad física regular.