La artritis reumatoide y la periodontitis 

Las investigaciones sugieren que un buen cuidado dental puede repercutir en las articulaciones.

La pérdida de piezas dentales puede afectar más que la capacidad de disfrutar una crujiente manzana o lucir una bonita sonrisa. Las investigaciones recientes sugieren que perder un diente, señal de enfermedad periodontal (de las encías), podría pronosticar artritis reumatoide (AR) y su gravedad. A menos dientes, mayor riesgo de AR, reveló un estudio.

Según un estudio de 636 pacientes en etapas tempranas de artritis, presentado en el Congreso Europeo de Reumatología del 2012 en Berlín, 24.2% poseían 10 o menos dientes, el 16.1%  de 11 – 20, el 36.3% tenía entre 21 – 27 dientes y 23.3% poseía 28 dientes o más. (Una dentadura completa en adultos, incluyendo las muelas del juicio es 32).

Un seguimiento a los seis meses reveló que 52% de las personas respondió favorablemente al tratamiento, 32% tuvo una respuesta moderada y 16% no respondió. La peor prognosis fue para los que tenían menos dientes. Los individuos con 10 o menos piezas dentales mostraban una artritis más severa (evidenciado por una elevada tasa de sedimentación eritrocitaria, mayor número de articulaciones sensibles e hinchadas y un incremento en la Evaluación de Actividad de la Enfermedad) comparados con aquellos que conservaban más de 10 dientes.

En otro estudio presentado en el mismo congreso, investigadores italianos informaron que la pérdida de dientes se asociaba a síntomas en las articulaciones en un grupo de 366 parientes directos de personas con AR, lo aumentaba su riesgo de AR.

Los participantes con una o más articulaciones inflamadas tenían en promedio 26 dientes, comparado con el promedio de 29 dientes en quienes no presentaban inflamación articular. Los investigadores observaron que a menos dientes, mayor el riesgo de inflamación de las articulaciones. Los pacientes con menos de 20 dientes fueron 8 veces más susceptibles a inflamación en al menos una coyuntura en contraste con aquellos que conservaban los 32 dientes originales.

Conexión boca-articulación

Ambos estudios son lo último en las crecientes investigaciones que vinculan la enfermedad de las encías a la artritis. Un estudio de 6,616 individuos que se sometieron a cuatro exámenes médicos entre 1987 -1988 y a una evaluación de periodontitis entre 1996 – 1998 encontró que los que presentaron periodontitis moderada a severa superaban el doble del riesgo de AR comparado con quienes cuya periodontitis era leve o inexistente, revela el autor del estudio, Dr. Jerry A. Molitor del departamento de medicina de la Universidad de Minnesota en Minneapolis.

Esta investigación brotó de observaciones previas de individuos con AR con creciente tendencia a periodontitis y de personas con periodontitis  con mayor riesgo a AR.

Los doctores asumieron que dicha enfermedad era resultado de la propia AR (manos rígidas y adoloridas tienden a dificultar la higiene bucal) o de los fármacos para tratarla (que suprimen la habilidad del sistema inmunológico para combatir bacterias orales dañinas), asevera el Dr. Molitor. Además, el síndrome de Sjögren junto con la AR merma la producción de saliva protectora, dejando la boca vulnerable a la enfermedad.

“Existe una relación clara entre periodontitis y AR” afirma el Dr. Molitor y añade que las investigaciones reciente apuntan que la conexión es mucho más complicada que lo que se creía al principio.

Un estudio alemán del 2008 que examinaba la relación entre AR y salud oral analizó el estado de la higiene bucal en 57 pacientes de AR y 52 controles sanos (mediante exámenes completos). Se encontró que los individuos con AR eran casi ocho veces más proclives a periodontitis que los sanos, determinando que la higiene bucal por sí sola no explicaba tan alto riesgo.

Otro estudio realizado en India, publicado en Annals of the Rheumatic Diseases, halló el doble de casos de periodontitis en 91 pacientes con AR en comparación con 93 pacientes sin AR. Como ninguna de las personas con artritis había tomado FARME, no se podía culpar esta disparidad a la supresión inmunológica de esa clase de medicamentos. 

Aunque las investigaciones no han comprobado causa y efecto, crecientemente se observa que la enfermedad periodontal en las personas con AR no siempre sucede después de la AR, en algunos casos la precede, comenta el Dr. Molitor.

Una vía común

Los investigadores que estudiaron el vínculo entre AR y enfermedad periodontal han notado similitudes en los tejidos articulares y orales, así como en los procesos inflamatorios que los afectan.

“Si mira los tejidos bucales de la periodontitis y los de una articulación con AR, hay numerables analogías, incluyendo los tipos de células que infiltran los tejidos de la cavidad oral en la periodontitis y el tejido articular” asevera el Dr. Cliffton O. Bingham III, director del Centro de Artritis de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore. Asimismo indica que los niveles de sustancias pro inflamatorias como FNT, IL-1 e IL-6 también son parecidos en la AR y en la periodontitis.

Además, las investigaciones muestran una conexión genética entre las dos. En un estudio publicado en Journal of Periodontology, científicos en Israel hallaron los genes HLA-DR4 (que se detectan con mucha frecuencia en las personas con AR) en 8 de cada 10 pacientes con periodontitis de rápido avance, comparado con un poco más de la tercera parte del grupo control (sano). Tales hallazgos inclinan a los doctores a creer que de hecho podría existir un nexo entre las dos enfermedades, impulsado por un proceso subyacente, dice el Dr. Bingham.

Un progreso potencial en la comprensión del proceso patológico ocurrió aproximadamente hace una década, cuando los científicos empezaron a entender que uno de los marcadores precoces de AR es el desarrollo de anticuerpos contra péptidos citrulinados.

La citrulinación es cuando una proteína es sometida a un cambio de estructura molecular, explica el Dr. Bingham. En la AR, ese cambio provoca que el sistema inmunológico del cuerpo vea a la proteína como un agente externo y monte un ataque en su contra mediante la creación de anticuerpos antri citrulina cíclica (anti-CCP). (Se sabe que su presencia se asocia a una AR más severa). Se ha descubierto que una de las bacterias orales implicadas en la periodontitis induce la citrulinación.

El estudio del Dr. Molitor, descubrió que los individuos con periodontitis que dieron positiva la prueba de anti-CCP eran más proclives a presentar periodontitis moderada a severa y ser fumadores, lo cual es un factor de riesgo para ambos trastornos. Estos hallazgos sugieren que las bacterias bucales realmente podrían provocar AR o que una enfermedad periodontal podría desencadenar AR.

En las personas con una predisposición genética a AR, la citrulinación de ciertas proteínas causa una respuesta inmunológica contra ellas. “Todos experimentan citrulinación” declara el Dr. Bingham, quien agrega que si un individuo tiene la desventura de que este proceso ocurra en el lugar erróneo o contra la proteína equivocada, el cuerpo desencadenará una respuesta inmunológica contra esta proteína propia (en vez de una invasora), y eso puede ser uno de los eventos distintivos precoces en el desarrollo de AR.

Tratamiento común

Si las bacterias orales están implicadas en el desarrollo o la evolución de la AR, o si la inflamación bucal de alguna manera alimenta la inflamación de las articulaciones, podría inferirse que erradicar la enfermedad periodontal también ayudaría a prevenir o tratar la AR.

Al menos un estudio pequeño aludió que tal podría ser el caso. Los investigadores de la Escuela de Medicina Dental de la Universidad Case Western estudiaron un grupo de 40 individuos con AR y enfermedad periodontal, hallando que los que recibieron tratamientos no quirúrgicos para las encías obtuvieron significativamente mejorías más altas en los síntomas de su AR que quienes recibieron tratamiento únicamente para la AR.

El Dr. Bringham indica que hace falta más investigación para determinar con mayor certeza si el tratar la enfermedad periodontal ayuda y si los esfuerzos por evitarla también servirían para prevenir la AR. Mientras tanto, asegura, hay razones para que las personas con AR y sus médicos le presten particular atención a la salud bucal.

Continúa: “lo principal es que encontremos dicha alta incidencia de periodontitis en los pacientes con artritis reumatoide y dado que existe gran probabilidad de que haya una conexión biológica entre estas dos enfermedades, debemos poner atención a la cavidad oral de los pacientes con AR y remitirlos a evaluación y tratamiento dental y periodontal”.

Si usted tiene AR el mensaje es que se cuide los dientes. Hágase exámenes dentales periódicos, coma saludablemente, cepíllese y use hilo dental y, si se le dificulta el cuidado bucal porque sus manos o quijadas están rígidas o adoloridas, hable con el dentista o terapeuta ocupacional sobre cómo facilitarse la higiene dental, lo cual puede incluir dispositivos especiales de asistencia.

También es importante que acuda a su médico para mantener la artritis bajo control, esto potencialmente le podría salvar tanto las articulaciones como los dientes.