Efecto de la grasa en la artritis

El sobrepeso empeora las articulaciones en muchos tipos de artritis

Si le pregunta a alguien cuál es el principal problema de salud relacionado a la obesidad, seguramente le dirán “enfermedades del corazón” o “diabetes”.

Es verdad, pero no son las únicas. No es tan bien conocido, pero la obesidad puede generar un incremento en el riesgo de presentar ciertos tipos de artritis, y en todos ellos la empeora. Uno de cada cinco individuos en este país ha sido diagnosticado con artritis, pero según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), esa cifra sube a más de uno en cada tres entre las personas obesas.

A continuación se explica cómo es que la grasa afecta la artritis y le damos algunas ideas para que empiece a adelgazar.

Grasa y osteoartritis

La osteoartritis (OA), es el tipo de artritis más común, que aproximadamente afecta a 27 millones de personas en el país. Se caracteriza por el desgaste del cartílago (tejido conectivo y flexible que cubre las terminaciones de los huesos). Otros factores que afectan el riesgo a esta enfermedad son: edad, lesiones, genes y estilo de vida.

La OA tiene una relación lógica con la obesidad: mientras mayor sea el peso que carga una articulación, mayor la presión que ejerce en ella y más altas las probabilidades de que se desgaste y se dañe.

Cada libra de exceso de peso ejerce unas 4 libras de presión extra en las rodillas. De tal manera que alguien que tiene 10 libras de más, es como si pusiera 40 libras de presión en las rodillas;  si son 100 libras en exceso, esto equivale a 400 libras de presión extra en las mismas. Es claro comprender por qué esto puede resultar en daño prematuro a las articulaciones que cargan peso.

Así es como los individuos con sobrepeso tienen el mayor riesgo de desarrollar artritis y una vez que la enfermedad se manifiesta, el peso adicional provoca incluso más problemas en las articulaciones de por sí deterioradas.

No es únicamente el exceso de peso articular el que origina daños. La grasa misma es un tejido activo que crea y libera sustancias que pueden promover  la inflamación.

Estas sustancias pueden influenciar el desarrollo de la OA. Numerosos estudios incluso han vinculado el sobrepeso con la OA de la mano. Por lo tanto, existe algo que las células grasas del cuerpo producen que acelera el desgaste de las articulaciones.

Por ambas razones: el exceso de presión articular y las sustancias inflamatorias, debe de limitarse la cantidad de grasa en todas las personas, especialmente entre aquellas que ya tienen OA.

Grasa y artritis reumatoide

La artritis reumatoide (AR) que afecta a 1.5 millones de personas en este país, es una enfermedad autoinmune que ataca a los tejidos de las articulaciones del cuerpo. Esto provoca una inflamación generalizada que causa lesiones y dolor.

Los compuestos químicos derivados de la grasa, involucrados en la inflamación en quienes tienen OA también juegan un papel en el caso de la AR. Algunos de estos compuestos, llamados citocinas, pueden impactar varios sistemas del cuerpo, como el cardiovascular y el musculoesquelético. El tejido adiposo (células grasas) libera muchas clases de citosinas y los científicos están identificándolas y estudiando los efectos específicos de cada una.

Un grupo importante, llamado adipocinas, y las principales clases de éstas promueven la inflamación, lo cual exacerba la AR.

Otras citocinas derivadas del tejido adiposo son el factor de necrosis tumoral alfa (FNT-α)  y la interleucina 1(IL-1). Ambas están hiperactivas en la AR y provocan inflamación. Quizá esté familiarizado con los medicamentos biológicos que las inhiben, como etanercept (Enbrel), infliximab (Remicade) que ataca al FNT-α  y anakinra (Kineret) dirigido hacia la IL-1.

Una clase de adipocina, llamada adiponectina, es buena para el corazón, porque ejerce un efecto antiinflamatorio en los vasos sanguíneos, pero causa inflamación en las articulaciones. Además, las personas con AR, incluyendo a las que tienen un índice de masa corporal dentro de los parámetros normales, tienen otra razón para cuidar su dieta y nivel de actividad. El proceso patológico cambia la composición del cuerpo de forma desfavorable: facilita la acumulación de grasa y la disminución de masa muscular.

Asimismo, los investigadores han descubierto que el exceso de grasa a menudo se ubica en la zona del abdomen (conocida como grasa visceral), lo cual es un factor de riesgo para las enfermedades cardiacas y la resistencia a la insulina (favoreciendo la diabetes).

Los pacientes de AR tienen un 50% de mayor riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares que la población general, así que controlar este riesgo es una prioridad para estos pacientes.

Grasa y gota

La gota es una forma de artritis inflamatoria que ocurre cuando un exceso de ácido úrico en el cuerpo lleva a la formación de cristales de ácido úrico en las articulaciones, disparando ataques dolorosos. Éstos son más comunes en el dedo gordo del pie, pero pueden suceder en otras partes del cuerpo.

La obesidad está estrechamente vinculada a la gota; al aumentar la tasa de obesidad del país, lo mismo ha acontecido con la gota. Según estudios, un 70% de los individuos con gota tienen sobrepeso y el 14% son obesos. La obesidad aumenta el riesgo de desarrollar gota y de hacerlo 11 años antes que alguien de peso normal. En los de mayor peso comparado con los de menor peso esto puede traducirse en hasta diez veces más alto el riesgo de la enfermedad.

El cuerpo forma ácido úrico como resultado de la ingestión de purinas (compuesto presente en los animales y concentrado en los alimentos cárnicos, mariscos y cerveza). Algunas personas producen demasiado ácido úrico y otras tienen problemas para que los riñones los eliminen adecuadamente.

Es peor para los obesos, ya que sus riñones no pueden excretar eficazmente. Además, en estas personas la insulina no funciona de manera correcta, así que producen más. La insulina inhibe la eliminación de ácido úrico por los riñones.

Lo bueno es que hacer pequeñas modificaciones puede traer grandes beneficios. Así como en el caso de la diabetes; se puede controlar la gota si controla el estilo de vida. La puede prevenir en gran medida (tiene más control que con la AR).

Los estudios demuestran que adelgazar aunque sea un poquito puede bajar los niveles de ácido úrico y perder más peso produce un mayor efecto en reducir este compuesto. Si elimina la raíz del problema, su riesgo disminuirá.

Grasa y artritis psoriásica

La artritis psoriásica es un tipo de artritis inflamatoria que afecta hasta a un 30% de las personas con psoriasis (padecimiento autoinmune de la piel), esta enfermedad usualmente precede a la artritis psoriásica.

Según los estudios, la obesidad es un factor de riesgo para la psoriasis y puede empeorarla. Las personas que la presentan son más propensas que las personas sanas a tener un índice de masa corporal (IMC) más alto y niveles mayores de una hormona asociada a la obesidad llamada leptina. Uno de los primeros estudios que examinó la conexión entre psoriasis y el desarrollo de la artritis psoriásica encontró que los pacientes de psoriasis obesos a los 18 años triplicaron el riesgo de tener artritis psoriásica comparados con los que tenían un IMC normal, y también desarrollaron la enfermedad a más temprana edad.

El mecanismo de acción exacto se desconoce, puede deberse a la grasa en sí o las sustancias relacionadas con ésta como adiponectina, leptina y citocinas proinflamatorias que se hallan elevadas en las personas obesas.

Lo cierto es que tener sobrepeso o estar obeso afecta la artritis psoriásica. Otro factor a considerar es la dificultad en prescribir la dosis más adecuada de medicamentos en estas personas. Por ejemplo, el remicade se dosifica de acuerdo al peso corporal, así que los pacientes obesos pueden estar recibiendo cantidades insuficientes porque no se sabe la dosis precisa que se les debe dar.

Grasa y lupus

El lupus eritematoso sistémico, o llamado simplemente lupus, es una enfermedad crónica inflamatoria de tipo autoinmune, pues debido a un funcionamiento incorrecto del sistema inmunológico (que en condiciones normales sirve para defender al cuerpo de agentes invasores), ataca a los tejidos y órganos propios. 

Según los hallazgos de las investigaciones, las tasas de obesidad son más altas en las personas con lupus que en la población general. Los pacientes de lupus obesos muestran mayores niveles de discapacidad y posiblemente deficiencias cognitivas.

Como en la OA y en la AR, las citocinas que libera el tejido adiposo provocan inflamación en diversas partes del cuerpo. Pero ignoramos si la obesidad es la causa o el resultado de los riesgos de salud asociados con el lupus. Por ejemplo, quienes tienen lupus muestran un riesgo adicional de enfermedades cardiacas. Además, aunque la obesidad se considera a partir de un IMC de 30, se ha visto que los individuos con lupus cuyo IMC es de 27 tienen los mismos factores de riesgo a enfermedades cardiovasculares y discapacidad que los de mayor peso. 

Finalmente, como con el resto de los demás tipos de artritis, está el asunto de la mecánica del cuerpo, o sea que mientras más pese, la carga que llevan las articulaciones agravará el dolor.

Fibromialgia

La fibromialgia es un trastorno crónico que afecta del 3-6 % de las personas en este país, la mayoría mujeres. Los síntomas son dolor muscular extendido por todo el cuerpo y en "puntos sensibles", fatiga, insomnio, depresión, irritabilidad de la vejiga y los intestinos y problemas cognitivos.

El 80% de quienes las personas con fibromialgia tienen sobrepeso o son obesas, comparado con el 67% del resto de la población. Muchos estudios han mostrado que los pacientes de mayor peso presentan una exacerbación de los síntomas y una menor calidad de vida comparados con aquellos cuyo peso es normal. Además, el sobrepeso, especialmente si se es inactivo, aumenta el riesgo de desarrollar fibromialgia, según otro estudio.

Tanto la fibromialgia como la obesidad se caracterizan por una disfunción del eje HPA (hipotalámico-pituitario-adrenal), que sistema de comunicación entre las glándulas que ayudan a regular el sistema inmunológico, la digestión, el estado de ánimo, las hormonas y otras funciones. Comprender mejor el funcionamiento del eje HPA podría llevar a mejores tratamientos para ambos trastornos. Cada enfermedad plantea una barrera potencial para tratar a la otra, así que a fin de ayudar a reducir los síntomas y el peso, hay que combatirlas a las dos.