Obesidad y artritis reumatoide  

El sobrepeso puede afectar la inflamación y la eficiencia de los medicamentos.

Cerca de dos terceras partes de los individuos con artritis reumatoide (AR) presentan sobrepeso u obesidad, igual que el resto de la población. Sin embargo, en quienes tienen AR, el exceso de grasa crea complicaciones particulares además del bien sabido riesgo a enfermedades cardiacas, apoplejías y otros trastornos.

La grasa aumenta la inflamación

El tejido adiposo (grasa) libera continuamente proteínas que favorecen la inflamación, lo cual agrava la AR.

Las células de este tejido, llamadas adipocitos, generan sustancias inflamatorias que se conocen como citocinas, cuya profusión origina una hinchazón baja generalizada. Los adipocitos son una fuente de las mismas citocinas (entre las que se encuentran FNT y varias interleucinas) que las personas con artritis inflamatorias producen en las articulaciones hinchadas.

A mayor peso, estas sustancias aumentan en el cuerpo, empeorando la inflamación  que ya existía en las articulaciones. Esto causa más dolor y hace que la AR sea más activa.

La grasa menoscaba el beneficio de los fármacos

Los medicamentos biológicos y algunos fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) no funcionan de manera óptima en las personas obesas con AR, como lo hacen en los pacientes con un peso sano. Un estudio publicado por Arthritis Care & Research en 2013, halló que los individuos obesos y con exceso de peso tenían un 50% menos de posibilidades de resultados positivos luego de 12 meses de terapia con biológicos bloqueadores del FNT, comparados con quienes conservaban un peso adecuado.

“Esta respuesta es particularmente clara con infliximab (Remicade)”, asevera el Dr. Toussirot, del hospital de Besançon en Francia, “por el contrario, adelgazar, se asocia a una mejor respuesta clínica”, añadió.

Aún se desconoce qué cantidad de grasa socava la actividad de los fármacos para la AR. “Quizá las células grasas puedan producir muchas proteínas inflamatorias que contribuyan y sustenten el proceso inflamatorio” afirma el Dr. Toussirot, “Una teoría menos estudiada es que los adipocitos se unen a los anticuerpos monoclonales como el infliximab o el adalimumab (Humira), inutilizándolos”.

La grasa y el daño articular

A mayor cantidad de grasa mayor tensión en las articulaciones, concretamente en las que cargan peso. Cada 10 libras de exceso de peso ejercen, por ejemplo, 40 libras de presión adicional en las rodillas. Si considera todos los pasos que da a lo largo del día, se dará cuenta del daño que esto puede ocasionar. La inflamación de la AR puede provocar erosión articular, lo cual se agrava con el sobrepeso.

Un hallazgo desconcertante en la AR es que diversos estudios coinciden en que los individuos obesos con AR muestran menor daño en las radiografías de las articulaciones que los no obesos. Se especula que esto puede deberse a la acción de la adiponectina (sustancia inflamatoria que producen los adipocitos) cuya concentración se encuentra más alta en los pacientes de AR más delgados.  La adiponectina deteriora las articulaciones inflamadas, y al decaer su nivel con la obesidad, las personas más gordas parecerían beneficiarse, pero todavía ningún estudio ha demostrado que adelgazar perjudique los tejidos.

Esto no significa que la obesidad o el sobrepeso prevengan el daño articular de la AR. De hecho, persiste el riesgo de que la artritis  progrese más rápidamente en las articulaciones que cargan peso simplemente por las fuerzas biomecánicas implicadas.

Alcanzar el peso recomendable puede ser todo un reto, pero es posible hallar formas divertidas de ser físicamente activo, que junto con una dieta adecuada le ayudarán a lograrlo