Artritis reumatoide: qué esperar durante el embarazo


Si tiene artritis reumatoide, AR, y decide procrear, probablemente no halle mayores dificultades para embarazarse que las demás mujeres. Hasta una de cada cinco parejas tiene problemas para concebir, independientemente de cualquier condición de salud conocida. Aunque algunas investigaciones muestran que las mujeres con AR tienen menos hijos que las mujeres sanas, eso puede deberse a la decisión de limitar el tamaño de la familia en vez de una menor capacidad para concebir o de llevar un embarazo a término. Un estudio realizado por la Universidad de California en el 2006 encontró que las mujeres diagnosticadas con AR antes del nacimiento de su primogénito tenían menos embarazos y niños.

Antes que conciba, es importante conversar con su médico sobre los fármacos que está tomando. Algunos pueden afectar la criatura desde los primeros días del embarazo y los efectos de ciertos medicamentos pueden permanecer en el cuerpo mucho después de que los suspendió, así que lo ideal es que junto con su doctor descontinúe aquellos que puedan ser dañinos y posiblemente los cambie por unos menos riesgosos (Descubra qué medicinas puede tomar cuando está embarazada o planea estarlo), al menos unos meses antes de intentar quedar embarazada.

El mejor momento de conversar con su doctor es antes de que se embarace, así como también lo es para recibir vitaminas prenatales y suplementos de ácido fólico que ayudan a disminuir el riesgo de ciertos defectos congénitos.

Primer trimestre


Si se encuentra con la sorpresa de que está encinta, y no ha hablado con su médico sobre sus medicinas, ahora es el momento. Algunos fármacos, como la leflunomida (Arava) y el metotrexato pueden causar defectos de nacimiento. Si está tomando algún AINE (antiinflamatorio no esteroide) como ibuprofeno, naproxeno o ketoprofeno, su doctor podría permitirle seguir tomándolos, por un rato. El mayor riesgo de estos medicamentos se presenta más adelante en el embarazo, cuando pueden interferir en el alumbramiento, afectar la producción de líquido amniótico o causar sangrado en exceso a la hora de dar a luz. Si requiere de fármacos para controlar su enfermedad, su doctor puede recetarle un corticosteroide como prednisona, que reduce la inflamación de la artritis pero apenas atraviesa la placenta.

Uno de los primeros síntomas del embarazo en cualquier mujer es el cansancio. Para quienes ya tienen cansancio con la AR, la fatiga puede empeorar. Por lo demás, el embarazo deberá tener poco efecto en la artritis durante este trimestre; así como la artritis tendrá poco efecto en el embarazo. Si su enfermedad es relativamente leve durante el primer trimestre, las noticias son buenas: su artritis pudiera seguir leve durante el resto del embarazo, según un estudio reportado en Arthritis & Rheumatism en el 2008. Si su enfermedad se encuentra activa durante el primer trimestre, hay buenas posibilidades de que mejore un poquito en los meses posteriores del embarazo.

Segundo trimestre


Cerca del 70% de las mujeres con AR muestran mejoría en sus síntomas al iniciar el segundo trimestre hasta aproximadamente las primeras seis semanas del parto, según el reumatólogo Bruce Smith, de la Universidad de Filadelfia, cuyos estudios de investigación se dedican primordialmente a la enfermedad autoinmune y el embarazo.

La fatiga también disminuye. Hay numerosas teorías que tratan de explicar la razón por la cual los síntomas de la enfermedad mejoran, así como el aumento de la concentración de citocinas antiinflamatorias y los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo. Los investigadores continúan estudiando el fenómeno.

Aún se desconoce exactamente por qué algunas mujeres presentan mejoría y otras no, pero un estudio nuevo muestra que las mujeres cuyo factor reumatoide y anticuerpo llamado anti CCP son negativos tienen mayores probabilidades de mejorar durante el embarazo. La investigación además muestra que la contribución genética paterna también desempeña un papel. Mientras más distinto a la madre sea el bebé, mejor, al menos en lo concerniente a enfermedad de la mamá.

Tercer trimester


Si su enfermedad fue leve desde el principio o mejoro durante el segundo trimestre, quizá siga así en el tercer trimestre. No obstante, la fatiga puede empeorar con el aumento de peso y al acercarse al nacimiento.

Trabajo de parto y nacimiento

Tener AR puede aumentar ligeramente su riesgo de tener un bebé prematuro, pero no el de tener uno de bajo peso, según un estudio de la Universidad de Washington en Seattle.

Las mujeres con AR también tienen mayor riesgo de que sus hijos nazcan por cesárea. Según el Dr. Lockshin, del Hospital de Cirugía Especial de Nueva York, “cualquier forma de artritis que involucre las caderas puede dificultar el trabajo de parto vaginal”, continúa “el principal problema es poder abrir bastante las piernas. Un bebé es un bulto bastante grandecito para pasar por ahí.” Por tal razón, las mujeres con artritis (aunque su enfermedad esté inactiva y no haya complicaciones durante el embarazo), pueden tener mayor riesgo de dar a luz por cesárea.

También existe la posibilidad de infección posterior a un alumbramiento. Si toma medicamentos que suprimen su sistema inmunológico, la posibilidad de infección es más alta. La mayoría de estas se pueden combatir con relativa facilidad y prontitud con la ayuda de antibióticos.

Postparto

Si disfrutó que la enfermedad se aplacara durante su embarazo, prepárese para que empeore de nuevo, al menos por un tiempo, luego de dar a luz. Muchas mujeres con AR pasan por periodos de exacerbación de la enfermedad después del embarazo. Pudiera ser que tenga que lidiar con un episodio agudo al mismo tiempo que trata de recuperarse del parto y de ajustarse a la maternidad.

Después del nacimiento, es importante revisar sus opciones farmacológicas con el doctor, particularmente si quiere amamantar. Ciertos medicamentos pudieran interferir con la lactancia, ya sea porque inhiban la producción de leche o porque pasen a la misma, haciéndola peligrosa para el bebé.