La escleroderma y el embarazo

 

Si le han diagnosticado recientemente con escleroderma y desea empezar su propia familia, el mejor consejo de los expertos es esperar. La Dra. Virginia Steen, profesora de medicina en el Centro Médico de la Universidad Georgetown en Washington D.C asevera: “Ninguna mujer con escleroderma debe intentar embarazarse hasta los tres años a partir del diagnóstico, ya que existen posibles complicaciones (incluyendo hipertensión y problemas renales) dentro de los primeros tres años de la enfermedad que podrían complicar el embarazo. Añade, “Si supera los años tempranos, críticos de la enfermedad sin mayores dificultades, es probable seguro tener un bebé”.


Primero, sin embargo, es importante hablar con su médico sobre sus fármacos.


Aparte de la ciclofosfamida (Cytoxan), que puede ocasionar disfunción ovárica, la mayoría de los medicamentos empleados para la escleroderma no tienen efectos graves en la fertilidad; aunque algunos pueden afectar al feto desde los primeros días de la fecundación. Como los efectos de ciertos fármacos pueden permanecer en el cuerpo por un periodo de tiempo posterior a la suspensión de los mismos, idealmente, debería de cooperar con su doctor para descontinuar gradualmente las medicinas peligrosas –y tal vez sustituirlas por unas menos riesgosas (Vea El embarazo y los medicamentos - por al menos algunos meses antes de tratar de concebir.


También es conveniente que antes de planear embarazarse hable con su doctor sobre las vitaminas prenatales y suplementos de ácido fólico, que pueden ayudarle a disminuir el riesgo de ciertos defectos congénitos.


Primer trimestre
Los medicamentos siguen siendo una preocupación durante el primer trimestre y a lo largo del embarazo. Si no abordó el tema de los medicamentos con su doctor antes de quedar embarazada, ahora es cuando.


Algunos fármacos, como el Cytoxan, pueden ocasionar efectos congénitos. Otros, como el metotrexato pueden generar abortos. Si está tomando algún antiinflamatorio no esteroide (AINE), como el ibuprofeno, naproxeno o ketoprofeno, su doctor podría dejarle seguir con ellos, al menos por un tiempo. El principal riesgo de estos medicamentos se presenta más adelante en el embarazo, cuando pueden interferir con el trabajo de parto, afectar la producción de líquido amniótico o provocar sangrado excesivo durante el alumbramiento. Si requiere fármacos para controlar su enfermedad, el médico podría recetarle corticosteroides como la prednisona, que disminuye la inflamación, pero cruza ligeramente la placenta.


Existe cierta evidencia de que la escleroderma puede tornase más activa en el embarazo, pero esto es debatible. La Dra. Steen encuentra que la enfermedad generalmente no empeora durante el embarazo, siempre y cuando la mujer haya esperado los tres primeros años después del diagnóstico para embarazarse, el periodo más crítico en el desarrollo de complicaciones, ya sea que la mujer esté o no embarazada. Por otra parte, la escleroderma puede afectar otras etapas posteriores del embarazo.


Segundo trimestre
Si tiene escleroderma y le preocupa que su piel tirante no permita que su vientre se expanda, esta es una preocupación que puede olvidar. La Dra. Steen, nunca ha visto a una mujer cuya piel interfiera con o haya sido dañada por el embarazo.


Del mismo modo, cualquier inquietud sobre el fenómeno de Raynaud, complicación común de la escleroderma y ciertas enfermedades relacionadas con la artritis en que los vasos sanguíneos de las extremidades sufren espasmos en respuesta a las bajas temperaturas o al estrés, puede descartarse. Las agruras, por otro lado, probablemente se agudicen durante el embarazo.


Si usted tiene anticuerpos anti-Ro o anti-La, ahora es cuando los efectos en el bebé se manifiestan. Estos anticuerpos, también conocidos como SS-A y SS-B, pueden cruzar placenta y se asocian con inflamación en el corazón del feto, lo que conduce a un trastorno llamado bloqueo cardiaco, el cual interfiere con los impulsos eléctricos que hacen palpitar al corazón del bebé. Al inicio de la decimoquinta semana del embarazo, su médico irá realizando ecocardiogramas fetales semanal o mensualmente, dependiendo de sus niveles de anticuerpos (llamados títulos) y su historial clínico. El ecocardiograma es un procedimiento que usa ondas de ultrasonido para ver la acción del corazón al bombear sangre. Si se detecta bloqueo cardiaco, su médico probablemente le recete dexametasona, corticosteroide que cruza la placenta para ayudar a reducir la inflamación. Su doctor le seguirá tratando y monitoreando durante el embarazo, pues el bloqueo cardiaco podría precisar adelantar el parto. Si su bebé no ha desarrollado bloqueo cardiaco para la 25ª semana, ya pasó el peligro, asegura el Dr. Michael Lockshin, profesor de medicina y gineco obstetricia de Weill Cornell Medical College y director del Centro de Cuidados a la Mujer y Enfermedades Reumáticas Barbara Volcker del Hospital de Especialidades Quirúrgicas en Nueva York.


Hacia el final del segundo trimestre las mujeres con escleroderma además presentan riesgo de toxemia gravídica (también denominada preeclampsia), en la cual aparecen hipertensión arterial, edemas (retención de líquidos excesiva) y proteínas en la orina. Aunque la toxemia gravídica es una enfermedad propia del embarazo en sus últimas etapas a cuyo riesgo está cualquier mujer, quienes poseen anticuerpos antifosfolípido tienden a desarrollarla precozmente. El tratamiento se basa en guardar cama. El problema se soluciona hasta que nace el bebé, así que el médico podría programarle una cesárea tan pronto como éste madure lo suficiente como para sobrevivir fuera del útero, retrasándolo lo más posible, pero no antes de la 25ª semana de gestación.


Otra complicación que puede ocurrir en la escleroderma es insuficiencia placentaria, en la cual no fluye suficiente sangre por la placenta para abastecer los nutrientes necesarios al feto. Una razón podría ser el engrosamiento o bloqueo de los vasos sanguíneos de la placenta y culminar con un bebé de bajo peso.


Tercer trimestre
Durante los últimos meses del embarazo las mujeres con escleroderma continúan estando a riesgo de preeclampsia e insuficiencia placentaria. Si presenta preeclampsia, seguirá en reposo, posiblemente en el hospital, por el resto del embarazo. La insuficiencia placentaria puede resultar en un trabajo de parto y nacimientos prematuros. Cualquiera de éstas puede adelantar el parto.


Trabajo de parto y nacimiento
Aunque a las mujeres con escleroderma les inquiete que la falta de “elasticidad” tisular (de los tejidos) pueda representar una dificultad durante el parto, la Dra. Steen afirma que eso es muy raro. En el caso de que una mujer con escleroderma requiera una cesárea, tanto pacientes como doctores se preocupan por cómo sanará la incisión, no obstante, la Dra. Steen no ha hallado ningún aumento en problemas de cicatrización entre estos pacientes.


Después de cualquier parto existe la posibilidad de infección. Si está tomando medicamentos inmunosupresores , pues la infección es más probable. La mayoría de las infecciones se combate fácil y rápidamente mediante el uso de antibióticos.