Cirugía de la mano

 

La artritis puede causar estragos en las manos, provocando dolor, deformidad y discapacidad. No obstante, la cirugía para reparar las articulaciones dañadas de las manos es relativamente rara, en parte porque operar los dedos posee muchas complicaciones y un alto número de fracasos, además de que se sacrifica la movilidad de la articulación en pro de detener el dolor. Aun así, la cirugía puede ser la mejor solución ante el dolor grave de la mano cuando no hay más alternativas.

Las dos intervenciones principales para las manos son la fusión, llamada artrodesis y el reemplazo de nudillos, conocido como artroplastia. La fusión, que une los huesos de la articulación, frena el dolor pero a costo de la flexibilidad y el movimiento de la mano. La artroplastia sustituye una articulación deteriorada por un implante artificial, generalmente hecho de silicona. La meta es aliviar el dolor y restaurar la forma y cierta función de la mano, pero con resultados menos satisfactorios que los obtenidos en rodillas y caderas. Los implantes preservan la movilidad pero tienden a quebrarse y a salirse de lugar con facilidad, algunos estudios muestran que un 30% de estos implantes fallan en 10 años, lo que los hace una opción pobre en los individuos más jóvenes.

Seleccionar el procedimiento adecuado depende fundamentalmente de la articulación en cuestión, pero también de la edad del paciente, actividad que realiza y de cuánta rigidez pueda tolerar sin obstaculizar su funcionamiento. Se pueden efectuar los dos tipos de procedimientos en distintas articulaciones de la misma mano.

 A continuación se explican tres de estas operaciones.

Articulación metacarpofalángica. Casi siempre se recurre a la artroplastia para reparar los nudillos en la base de los dedos, donde la flexibilidad es crucial. Estas articulaciones se pueden ver seriamente dañadas por la artritis reumatoide (AR). Las personas con suficiente tejido suave sano para anclar el implante tiene los mejores resultados.

Articulación interfalángica próxima. Parala articulación interfalángica próxima, que está a mitad del dedo, se recomienda más frecuentemente la fusión. Estas articulaciones tienden a endurecerse y perder movimiento, usualmente en pacientes de osteoartritis (OA). Pero la artroplastia pudiera ser mejor para los dedos medio y anular (pues requieren mayor flexibilidad que el dedo índice), aunque los implantes aquí suelen desgastarse rápidamente.

Articulación interfalángica distal. Los huesos al final de los dedos por lo regular se fusionan, creando articulaciones estables y relativamente funcionales, libres de dolor, aunque la movilidad sea limitada. La complicación más seria es que los huesos fusionados no crezcan juntos o se alineen adecuadamente, lo que requerirá otra intervención. Pero la mayoría, obtiene buenos a excelentes resultados.

La movilidad es de hecho, la mayor falla de la cirugía de los dedos. No solo no mejora con el tratamiento, sino que a menudo se ve reducida en favor del alivio del dolor. Si el dolor es lo único que previene a alguien de practicar un deporte, entonces después de la cirugía podrá reanudarlo. Pero si es incapaz de asir un palo de golf antes de la operación, no podrá hacerlo después de la misma. En los últimos años los implantes han mejorado bastante, pero todavía no son perfectos. La idea es que algunos de los implantes más modernos, hechos de metal y plástico duren más que los de silicona.