Tipos de reemplazos

 

Los materiales utilizados para las articulaciones artificiales varían, dependiendo de la clase de articulación que se vaya a remplazar y cómo debe de funcionar la misma. Por ejemplo, las articulaciones de cadera, tienen que ser fuertes y capaces de soportar su peso corporal. Las articulaciones de la rodilla deben ser flexibles y fuertes, mientras que las de los dedos deben poder flexionarse con facilidad. En general, los componentes deben ser durables, flexibles y funcionar en el cuerpo sin causar una reacción del sistema inmunológico.

Las articulaciones artificiales han mejorado inmensamente desde su introducción, hace unos 40 años. Los reemplazos de cadera y rodilla incluyen porciones hechas de metal, como acero inoxidable, titanio o cromo y aleaciones de cobalto. Otras porciones son hechas de plástico resistente y durable llamado polietileno.

Hay nuevas clases de reemplazos de rodilla que son altamente flexibles, permitiendo que ésta se doble hasta 155 grados. No toda la gente califica para este componente; inquiera con su cirujano. Las piezas están diseñadas para embonar perfectamente entre sí y funcionar imitando tanto como sea posible una articulación natural. Se emplea un cemento especial para hueso en ciertos casos para que sujete en su lugar a las partes estáticas de la articulación artificial.

Algunos implantes nuevos están hechos de un tipo especial de material cerámico o zirconio oxidado. Un implante cerámico tiene una superficie lisa que reduce la fricción y el desgaste de la articulación. Los implantes de cerámica se usan primordialmente en reemplazos de cadera, ya que el material es demasiado frágil para aguantar el extensor peso y actividad a que se someten las rodillas.

Los implantes de zirconio están fabricados de un metal que ha pasado por un proceso que permite al metal absorber oxígeno, creando una superficie cerámica. Estos implantes incorporan los beneficios de una superficie lisa con los beneficios de un material resistente, convirtiéndolos en una opción ideal para ambas caderas y rodillas. Mientras que los implantes tradicionales duran unos 15 años, los realizados en estos materiales nuevos pueden durar potencialmente hasta 20 o 25 años. Otro beneficio de estos materiales nuevos es que las personal alérgicas a los metales pueden utilizarlos.

Tradicionalmente, las partes de reemplazo para las articulaciones de los dedos se han fabricado de silicona, para permitir la flexibilidad que los dedos requieren. Sin embargo, este tipo de reemplazo ha caído un poco porque no encaja perfectamente en los huesos de los dedos. Los investigadores están trabajando en nuevos tipos de implantes para dedos que semejan más a los empleados en rodillas y caderas. Estos implantes, como aquellos de rodillas y caderas, son de metal y materiales plásticos que se acoplan mejor a los huesos y se parecen más una articulación humana normal. Los investigadores continúan probando y perfeccionando los reemplazos de dedos hechos de plástico y metal.        

                       
Implantes cementados vs. no cementados
En la operación de cirugía de reemplazo de cadera y rodilla existen dos tipos de reemplazos a considerar: los cementados y no cementados; o un híbrido (combinación) de ambos. La distinción entre estos dos tipos consiste en cómo se fijan.

La versión cementada, como indica el nombre, usa un tipo de cemento especial para hueso que ayuda a mantener en su lugar a los componentes de la articulación artificial. En las articulaciones no cementadas, los componentes que caben dentro del hueso están hechos de un material poroso dentro del cual se permite que el hueso natural crezca.


Cada clase de implante tiene ventajas y desventajas. La versión cementada puede ser mejor para individuos mayores, menos activos. Esto es porque a veces porciones del cemento se pueden desprender, aflojando un poco el implante. No obstante, el cemento para hueso y las técnicas quirúrgicas han mejorado con los años de modo que los implantes cementados pueden funcionar también en personas más jóvenes y pacientes más activos. Las versiones no cementadas pueden durar más, en algunos casos, porque no hay cemento que se afloje. Sin embargo, esos implantes no son una opción viable para todos. Se requiere contar con huesos en buna condición para que puedan crecer dentro de la prótesis (los implantes cementados son generalmente una buena elección en personas con osteoporosis, enfermedad marcada por huesos porosos y frágiles). Además el tiempo de recuperación es un poco mayor en estas articulaciones puesto que el hueso tiene que crecer.


Asimismo, una versión puede funcionar mejor que la otra, dependiendo de qué articulación sea la que se reemplace. Algunos cirujanos usan una combinación de ambos métodos de fijación. Por ejemplo, ciertas investigaciones han demostrado que los implantes cementados son más exitosos para los reemplazos de rodilla que los no cementados. En los reemplazos de cadera, los no cementados pueden funcionar mejor en la región del acetábulo (donde se articula la cabeza del fémur de la pierna, formando la articulación de la cadera.), mientras que los cementados pueden requerirse para el componente femoral (hueso del muslo). La combinación es común en la cirugía de reemplazo de cadera. También, hay nuevos procedimientos “mínimamente invasivos” (de cortes más pequeños) en rodilla y cadera que pueden emplearse en ciertas situaciones. Ellos requieren menos incisiones y menor tiempo de recuperación.

¿Cómo determina qué clase de implante es el mejor para usted? Deberá hablar con su doctor sobre las ventajas y desventajas de cada uno. Muchos factores, tales como su edad, peso, fortaleza ósea, la articulación a reemplazar e incluso la forma de sus huesos debe de tomarse en consideración. Su doctor puede ayudarle a decidir cuál implante funcionará mejor según su cuerpo y estilo de vida. Sea honesto con su médico sobre sus temores y preocupaciones.

 

 

Esta información ha sido extraída del libro All You Need to Know About Joint Surgery