La cirugía y la artritis

 

¿Le conviene una cirugía?

La artritis es generalmente una enfermedad crónica (prolongada) y progresiva que puede causar dolor, discapacidad y deformidad. Aunque hay muchas maneras en que usted y su doctor pueden manejar la artritis, como mediante medicamentos adecuados, ejercicio, terapia física y ocupacional, descanso, protección articular y terapias alternativas, algunas personas no responden a estas medidas. Su doctor podría recomendarle cirugía para mejorar su calidad de vida o cuando otras medidas no son suficientes para aliviar los síntomas.

Anteriormente, las personas recurrían a la cirugía como última opción si otros tratamientos fracasaban y si existía dolor intenso. Ahora, algunos médicos recomiendan la intervención quirúrgica antes de que el paciente esté completamente debilitado o que ocurran lesiones articulares severas.

Hay varios puntos qué considerar previa decisión de operarse, incluyendo los beneficios y los riesgos potenciales.

Beneficios de una cirugía

Alivio del dolor. Dependiendo del tipo de artritis que tenga, puede experimentar dolor constante en las articulaciones afectadas, o únicamente durante el movimiento. Aunque a menudo ciertos dolores se pueden aliviar con tratamientos de calor y frío, ejercicio, entablillados y fármacos, la cantidad e intensidad del dolor también se puede reducir dramáticamente mediante una intervención quirúrgica.

Incremento en el rango de movimiento. Si se espera a que la articulación esté gravemente dañada antes de someterse a una cirugía, cierto movimiento se puede recuperar, pero la extensión del mismo será distinta en cada persona. Luego de la operación la función articular mejorará gradualmente y llevará tiempo y terapia física recobrar una mayor amplitud del movimiento de la articulación.

Mejor uso de las articulaciones. La artritis puede, con el tiempo, provocar inflamación y daño a hueso y cartílago. Esto resulta en pérdida del uso de la articulación, con el respectivo impacto en la ejecución de las actividades cotidianas.  Si sus articulaciones han llegado a esta etapa, la cirugía podría ayudarle a que las use.

Alineamiento articular. Articulaciones como las de las rodillas y los pies se pueden deformar por causa de la artritis. Algunos tipos de cirugías pueden ayudarle a realinear y enderezar las articulaciones, mejorando así su capacidad de moverlas o de utilizarlas.

Riesgos de una cirugía

Existen varios factores de riesgo que deben tomarse en cuenta a fin de decidir si la cirugía es la mejor opción para usted.

La principal complicación es la infección, la cual puede producirse alrededor de la articulación y se puede expandir al resto del cuerpo. Para disminuir el riesgo de infección postoperatoria, los doctores  se encargarán de que se haya eliminado cualquier infección antes de proceder.

Algunos individuos pueden desarrollar coágulos de sangre en las piernas después de la intervención. Como medida precautoria se emplean medicamentos anticoagulantes, ejercicios para las piernas para aumentar la circulación o medias de presión. Hable de estas alternativas con su doctor, no lo haga solo.

Otros riesgos, aunque raros, son daño neurológico, problemas circulatorios y reacciones adversas a la anestesia. También complicaciones como rotura o aflojamiento de la articulación implantada en casos de reemplazo.

Antes de una cirugía, usted y su equipo de atención médica deberán cooperar para cerciorarse de que cualquier otra enfermedad subyacente esté bajo control, como por ejemplo hipertensión o diabetes.

Si presenta problemas cardiacos o pulmonares quizá la cirugía no sea su mejor opción. Hable del estado de su salud en general y complicaciones potenciales con su doctor a la hora de decidir si usted es candidato para el quirófano.

El estar obeso puede añadir estrés a corazón y pulmones, además de las articulaciones, especialmente las que cargan peso, como lo son rodillas y caderas. El aumento de la tensión podría dificultarle realizar ejercicio después de la cirugía, impidiendo fortalecer los músculos y mejorar la funcionalidad.

Mitos comunes de la cirugía para la artritis

Hay varios malentendidos respecto a lo que la cirugía puede o no puede lograr. Saber con anticipación qué esperar le pondrá camino a una recuperación exitosa si se decide.

Algunos de los mitos son:

La operación misma compondrá la articulación. La cirugía no es el fin del proceso. Después de la intervención quirúrgica deberá seguir el tratamiento al pie de la letra con fisioterapia, ejercicio y posiblemente medicamentos que le ayuden a restablecer la función articular.

Toda operación de las articulaciones grandes (como rodillas, caderas, codos u hombros), requerirá la realización de ejercicios de fortalecimiento previa cirugía, así como tres a seis meses de ejercicios y fisioterapia posteriores, para una recuperación total. También será necesaria una terapia en las articulaciones menores para mejorar su movilidad y fortaleza, pero por lo regular es menos complicada y de menor duración.

Es importante no tener expectativas irreales de lo que tendrá que hacer. Podrá tener una recuperación rápida, pero deberá esforzarse para que los resultados sean lo mejor posibles. Usted es un factor crucial entre el éxito y el fracaso. Tendrá que seguir las órdenes del médico respecto a fármacos, protección de la articulación, descanso, ejercicio y fisioterapia. Si no se cree capaz de cumplir el plan postoperatorio, la cirugía tal vez no sea su mejor opción.

Tendrá completa movilidad y uso de la articulación. La cirugía puede brindarle una mayor amplitud de movimiento en una articulación que quizá haya estado limitada en el pasado, pero el rango de movimiento dependerá de cuán rígida y dañada estaba la articulación previa cirugía (excepto en caso de reemplazos). En la mayoría de los pacientes, la operación no devolverá a la articulación su movilidad normal, de amplitud completa.

Obtenga una segunda opinión

Si tiene dudas sobre la cirugía, obtener una segunda opinión sería una buena idea. Pídale a su médico que lo remita con un especialista, tal como un cirujano ortopédico que se especialice en la cirugía de la articulación precisa que está considerando.

Estructura articular

Comprender la estructura de las articulaciones y cómo las afecta la artritis puede ayudarle a entender por qué sería necesaria la cirugía y cómo ésta puede beneficiarle. Una articulación (o coyuntura) es un lugar del cuerpo donde coinciden dos huesos. Estos huesos están cubiertos de un material liso, deslizante y flexible llamado cartílago. Los ligamentos son tejido conectivo fibroso que adhiere hueso con hueso y brinda estabilidad a las articulaciones. Los tendones son similares a los ligamentos, excepto que conecta músculo con hueso, actuando como una polea para mover la articulación. La bursa es una bolsita llena de fluido que sirve para amortiguar entre músculos y huesos o tendones.

                        

Comprender la estructura de las articulaciones sirve para entender la función de la cirugía.

El tejido que rodea la articulación se conoce como sinovio. Éste produce un líquido llamado fluido sinovial, que protege y lubrica la superficie de la articulación. Cuando ocurren trastornos como la artritis reumatoide, el sinovio se puede inflamar y dilatar, dañando cartílago y hueso.

En la osteoartritis, el cartílago que cubre las terminaciones óseas se desgasta, erosiona y pica, y la articulación ya no puede moverse con facilidad y sin dolor. El cartílago eventualmente se desintegra, resultando en el contacto directo de hueso contra hueso, haciendo una fricción que produce dolor severo, particularmente en las articulaciones que cargan peso, como rodillas y caderas.

Tipos de cirugías

Su doctor podría considerar diversas opciones dependiendo de la articulación en cuestión y del tipo de daño que presente la misma.

Artrodesis. Se conoce también como fusión ósea. A menudo se realiza en los tobillos y las muñecas, pero además se puede hacer en los dedos. Los dos huesos que forman la articulación se fusionan con tornillos y a veces implantes de hueso. La articulación fusionada no duele, pero pierde la movilidad.

Artroscopía. Procedimiento poco invasivo que permite al cirujano ver dentro de la articulación mediante un fino tubo con luz llamado artroscopio. Se usa para examinar el daño, diagnosticar y tratar la articulación. Este tipo de intervención normalmente produce menos traumatismo, generando menos dolor. La operación se ejecuta sin necesidad de internar al paciente y la recuperación es más rápida, por lo que camina antes de lo que lo haría con otros tipos de cirugía. Frecuentemente se lleva a cabo en hombros o rodillas, pero su práctica se está extendiendo a otras articulaciones, como codos, muñecas, caderas y tobillos.

Artroplastía. Esta clase de cirugía reconstruye la articulación al revestir o realinear las terminaciones óseas donde el cartílago se ha desintegrado y el hueso ha sido destruido. Ayuda a aliviar el dolor y a restablecer la amplitud de movimiento de la articulación. Hay dos tipos de artroplastía: por interposición y por resección.

  • Artroplastía por interposición: reconstruye la articulación afectada y coloca un implante artificial llamado prótesis (hecho de plástico, metal o injerto) entre los dos huesos que conforman la articulación. A menudo se realiza en codos, hombros, tobillos y dedos.
  • Artroplastía por resección: consiste en la remoción parcial o total del hueso, a modo de que las superficies articulares dejen de estar en contacto. Eventualmente, una cicatriz llenará el espacio que queda. Se ejecuta con frecuencia en pies, muñecas, pulgares o codos.

Osteotomía. Corrige deformidades de la articulación al cortar y reposicionar el hueso de mejor manera. Esta intervención puede ejecutarse en pacientes con osteoartritis de rodilla para “ganar tiempo” antes de someterse a un reemplazo de rodilla. La osteotomía se ha tornado menos común desde que la artroplastía se ha vuelto más confiable.

Sinovectomía. Esta medida preventiva elimina el sinovio para bajar el dolor y la inflamación de la artritis reumatoide y ayudar a prevenir o retrasar la destrucción de las articulaciones. El sinovio puede volver a formarse luego de la cirugía. Si el dolor intenso persiste, sería necesario removerlo de nuevo.

Reemplazo articular total. Es factible reemplazar completamente casi cualquier articulación, pero los resultados más exitosos son en rodillas y caderas. La operación extrae la articulación entera y la sustituye con partes metálicas, cerámicas o plásticas. Gracias a novedosos materiales, mejores métodos quirúrgicos y una mayor comprensión de las prótesis articulares, este tipo de intervención es la más común.

Articulaciones idóneas para la cirugía

Cadera

La artritis severa de la cadera puede causar dolor y dificultar acciones como andar, levantarse de un asiento y subir escaleras. Gracias a la operación de la cadera muchas personas pueden hacer sus actividades con menos dolor y mejorar su movilidad.

La cirugía de reemplazo de cadera es una de las más comunes. La articulación de la cadera, llamada coxofemoral, la forman la cabeza del fémur y el acetábulo (cavidad donde entra el fémur) del hueso coxal. La operación consiste en sustituir ambos con partes de metal y plástico. Se fija con un material duro tipo cemento, o con una prótesis no cementada que deja que el hueso se forme en el material nuevo para fijar la articulación en su lugar.

La condición de los huesos y la edad del paciente son factores a considerar a la hora de decidir el tipo de cirugía. Las articulaciones no cementadas se recomiendan típicamente en los pacientes más jóvenes o activos con abundante hueso duro que pueda formarse en el implante para estabilizarlo.

Los reemplazos de cadera han sido exitosos para restaurar el movimiento y reducir el dolor, los resultados a largo plazo son excelentes. No obstante, si el implante se afloja o se deteriora con el tiempo, podría requerirse de otra cirugía para corregir estos problemas.

 Reemplazo de cadera

 Rodilla

La rodilla soporta la mayoría del peso del individuo. Dada su posición expuesta y la tensión que debe aguantar, se puede dañar con facilidad. Las lesiones en la rodilla o el tener sobrepeso pueden aumentar el riesgo de osteoartritis en esta articulación en etapas posteriores de la vida.

Si el dolor y la movilidad de la rodilla no han respondido a otras terapias, opciones como artroscopia, sinovectomía, osteotomía, y reemplazo parcial y total pueden ayudar a combatir el dolor. Estas operaciones normalmente duran muchos años, aunque es posible que se repitan si el implante se desgasta o se afloja. Por ello, muchos médicos eligen un remplazo parcial antes de efectuar el remplazo total de la articulación más tarde. 

Reemplazo de rodilla 

 Mano y muñeca

Las manos son nuestra conexión con el mundo. Tomamos un tenedor, nos abotonamos la ropa, escribimos en la computadora. Cuando se nos dificulta ejecutar estas tareas, incluso después de una terapia, puede ser necesaria una cirugía.

Hay tantos huesos y músculos en la mano que se precisa de un cirujano especializado para efectuar la cirugía. Se pueden realizar diversas operaciones en las manos y las muñecas, tales como reparación de tendones, sinovectomía, reemplazo de articulaciones y artrodesis (fusión ósea).

La cirugía se ejecuta cuando el tendón se rasga y no se puede mover el dedo. La intervención también remueve las bolitas suaves e indoloras llamadas nódulos reumatoides, que a menudo se encuentran en los pacientes de artritis reumatoide.

 

       Mano pre cirugía         Mano post cirugía

 La cirugía también sirve para apretar tendones sueltos o para aflojar los que están demasiado apretados.  En aquellos con síndrome de túnel carpiano, por ejemplo, el ligamento de la muñeca se escinde para liberar el nervio que se halla comprimido y así eliminar el adormecimiento y hormigueo de los dedos.

La sinovectomía puede ayudar con el dolor de muñecas y dedos, previniendo deformidades y retrasando el avance de la enfermedad.

Una deformidad en sí misma no siempre obstruye la funcionalidad de la mano, pero cuando ésta es dolorosa y no mejora con el descanso, medicamentos, inyecciones, ejercicio o dispositivos ortopédicos, se puede recurrir al reemplazo de las articulaciones de los dedos. Aun cuando la cirugía puede mejorar la apariencia de las deformidades de la mano causadas por la artritis, su propósito principal es disminuir el dolor y reestablecer la función.

Se usan diversos procedimientos para aliviar el dolor de la muñeca. La artrodesis (fusión) de los huesos de la muñeca limita el movimiento pero elimina el dolor y brinda mayor estabilidad. La resección (remoción) de uno de los huesos de la muñeca mejora el movimiento, reduce el dolor y previene futuras rupturas de tendón. El reemplazo de la articulación de la muñeca se efectúa de forma ambulatoria.

Hombro

La articulación del hombro es una estructura complicada, y el dolor de hombro puede irradiar al resto del cuerpo. Si no se controla mediante el ejercicio, la terapia de calor y frío, los medicamentos o las inyecciones de esteroides, la sinovectomía podría ser una opción.

 

 Reemplazo de hombro

Si los músculos y los tendones que rodean la articulación están desgarrados, se puede requerir una cirugía para reparar el manguito rotador. El remplazo total de la articulación puede devolver cierta movilidad al hombro y ayudar a disminuir el dolor.

Codo

La cirugía del codo sirve para aliviar el dolor y la rigidez que limita seriamente el uso de la mano. Con frecuencia, la sinovectomía reduce el dolor y se puede combinar con una resección ósea para mejorar la funcionalidad.  El reemplazo articular total trata la destrucción severa del codo que origina dolor, deformidad o limitación del movimiento.

Reemplazo de codo 

Tobillo y pie

Los pies y los tobillos deben cargar todo el peso del cuerpo, así que el dolor y la pérdida de la función pueden ser muy incapacitantes. Como hay muchos huesitos en estas estructuras, un cirujano especialista en estos órganos será el indicado para brindarle una evaluación meticulosa antes de decidir operarse.

La artrodesis (fusión ósea) del tobillo es una de las intervenciones quirúrgicas más exitosas. La sinovectomía, la cirugía de tendón o el reemplazo del tobillo, que son menos comunes también podrían considerarse, dependiendo de la situación.

Asimismo es posible recurrir a la artrodesis del pie cuando la articulación presenta tanto dolor o deformación que la persona es incapaz de caminar. Las deformidades en los dedos se pueden corregir mediante la fusión del pulgar, la remoción de los huesos deformes y, aunque raro, el reemplazo de las articulaciones de los dedos. Además, este tipo de cirugía es una alternativa en arcos gravemente colapsados.

 Cirugía del pie

Preguntas para el cirujano

Es crucial hacer preguntas antes de una operación, a fin de preparase mejor para ésta y para el posterior proceso de recuperación. Quizá no se acuerde de todas sus preguntas cuando vaya al consultorio del doctor, así que anótelas y tráigalas consigo a su cita para aclarar todas sus dudas.

He aquí algunas cuestiones que considerar:

Respecto a la cirugía

  • ¿Qué otras opciones de tratamiento hay en vez de la cirugía?
  • ¿Cuáles son los beneficios y diferencias entre estas opciones y la cirugía
  • ¿Me puede explicar la operación?
  • ¿Qué tipo y cuántas incisiones hará?
  • ¿Qué clase de anestesia recibiré? ¿Cuáles son los riesgos?
  • ¿Cuáles son los riesgos de este tipo de cirugía? ¿Qué probabilidades hay de presentarlos?
  • ¿Qué materiales usará como implantes y por qué? ¿Por cuánto tiempo se han utilizado?
  • ¿Se realiza la intervención de forma ambulatoria?
  • Si es ambulatoria, ¿qué clase de complicaciones requerirían una admisión en el hospital?
  • ¿Cuánto tarda la operación?
  • ¿Está usted certificado, y tiene especialización en cirugía para la artritis?
  • ¿Por cuánto tiempo ha realizado este tipo de intervenciones quirúrgicas?
  • ¿Cuántas operaciones de este tipo efectúa al año?
  • ¿Qué tanta mejoría puedo esperar de la operación?
  • ¿Qué medicamentos u otras enfermedades pueden elevar los riesgos en mi caso?
  • ¿Serán necesarias otras intervenciones?
  • ¿Mi médico de cabecera estará involucrado en el proceso o la estancia en el hospital? De ser así, ¿de qué manera?
  • ¿Se recomienda algún programa de ejercicio antes o después de la operación?
  • ¿Qué pasaría si retraso la cirugía?
  • ¿Cuáles son los riesgos si opto por no operarme?

Sobre la preparación pre operatoria

  • ¿Debo suspender alguno de mis medicamentos antes de la cirugía?
  • ¿Hay literatura o videos sobre esta intervención que pudiera ver?
  • ¿Existen clases para pacientes a las que pueda asistir antes de la operación?
  • ¿Tiene pacientes que se hayan sometido a esta cirugía recientemente con quienes pueda hablar?

Respecto al proceso de recuperación

  • ¿Cuánto tiempo permaneceré internado en el hospital después de la intervención?
  • ¿Cuánto dolor debo esperar y cuánto puede durar? ¿Recibiré medicamentos para ello?
  • ¿Cuándo debo empezar la terapia física? ¿Recibiré la terapia en casa u en otro sitio?
  • ¿Cuánto tiempo durará la fisioterapia?
  • ¿Tendré que hacer arreglos para obtener asistencia post operatoria en casa y por cuánto tiempo?
  • ¿Necesitaré equipo especial o hacer alguna modificación en mi casa?
  • ¿Qué medicinas requeriré en el hogar, y por cuánto tiempo deberé tomarlas?
  • ¿Cuán pronto podré volver a caminar?
  • ¿Qué limitaciones habrá en mis actividades: manejar, usar el baño, agacharme, subir  escaleras, comer, tener relaciones sexuales? ¿Cuándo podré reanudar estas acciones?
  • ¿Con qué frecuencia tendré consultas de seguimiento con usted? ¿Están incluidas en el precio de la cirugía?

Sobre el seguro médico

  • ¿El seguro cubre la terapia física, ocupacional o cuidados médicos en casa? ¿Por cuánto tiempo?
  • Si requiero de asistencia en casa, lo cubre mi seguro?
  • ¿El seguro cubrirá las consultas de seguimiento?

¿Cuánto costará la cirugía?

El precio varía ampliamente dependiendo del cirujano, el hospital, el tipo de operación, tiempo internado en el hospital, fármacos, fisioterapia y cualquier prueba o tratamiento especiales que se requieran. Verifique con su doctor y compañía de seguro para saber qué incluye la cobertura. Si califica para Medicare o Medicaid, comuníquese también con ellos.

Compruebe la participación de su médico en su plan de seguro y anticipe los gastos de desembolso para evitar sorpresas desagradables.

Si ya ha pasado tiempo en un hospital el año anterior, averigüe con su póliza de seguro los beneficios de cobertura de lo que le resta del año. Indague además los requisitos de la administración de su seguro médico. Su aseguradora podría exigir una segunda opinión sobre la cirugía antes de aprobar la cobertura o estipular la estancia en el hospital.

Preparación para una cirugía

Es preciso estar preparado física y psicológicamente para la intervención quirúrgica antes de que esta ocurra. Los individuos que entienden las distintas partes del proceso y su papel a menudo se recuperan más rápidamente y presentan menos complicaciones.

Es normal sentirse ansioso antes de la operación. Hable con otras personas que hayan pasado por experiencias similares para ayudarse a comprender las expectativas.

Si usted fuma, deje de hacerlo antes de la cirugía. También es esencial llevar una dieta balanceada, particularmente durante el periodo en torno de la operación. Si sospecha que su dieta no le está brindando de los suficientes nutrientes, inquiera a su doctor para que le recomiende los suplementos adecuados.

Se aconseja una evaluación oral completa, para evitar emergencias odontológicas justo antes de la cirugía, a fin de reducir cualquier posible infección. Si tiene que someterse a algún tratamiento dental y ya concertó la cita para un reemplazo articular, comuníqueselo a su cirujano y asegúrese de que el primero se haya completado con la suficiente anterioridad a la fecha programada para la cirugía. 

El doctor le indicará los debidos ajustes a sus medicamentos y seguramente se le recomendará que no tome aspirina ni ningún otro fármaco antiinflamatorio no esteroide (AINE) de dos a siete días previos a la operación. Estos medicamentos interfieren con la coagulación. También deberá suspender cualquier anticoagulante como warfarina (Coumadin) con varios días de anticipación. Inquiera con su médico qué alternativas hay para esos fármacos que no podrá emplear hasta 24 horas previas al momento de la cirugía.

Si usted usa medicamentos biológicos, deberá informárselo al cirujano y consultar con su reumatólogo la manera de suspenderlos antes de la intervención quirúrgica. Si usa cortisona, prednisona o cualquier corticosteroide, debe comunicárselo a su cirujano con antelación. No deje de tomar estos fármacos antes o después de la operación.

Algunos médicos recomiendan mantenerse activo antes de la cirugía y continuar haciendo ejercicio hasta la fecha programada para la intervención porque le puede ayudar a recuperarse más rápidamente.

Proceso de recuperación

Con la cirugía no termina el proceso. Según la clase de cirugía, el doctor le recomendará descanso y actividad limitada posteriormente. Además lo remitirá con un terapeuta físico u ocupacional para darle seguimiento.

Antes de que decida la fecha de la operación, cerciórese de que sus responsabilidades diarias estén cubiertas para que pueda concentrarse enteramente en su rehabilitación.

Hable con su doctor sobre cualquier limitación a corto plazo y qué puede esperar durante este periodo.  Dependiendo de la articulación, podría tener que dejar de conducir varias semanas posteriores a la operación. En este caso, convenga alternativas de transporte para acudir a las consultas médicas con suficiente anticipación y evite viajes prolongados durante su restablecimiento para minimizar la cantidad de estrés en el cuerpo.

La recuperación podría limitar su participación en algunas actividades recreativas. Tal vez deba recurrir a algún entablillado, bastón, caminadora, silla de ruedas o muletas mientras se rehabilita. Un terapeuta físico u ocupacional le puede ayudar en esto, y también con los dispositivos de asistencia que necesitará en casa, como por ejemplo un banquito para la ducha o un asiento elevado para el inodoro.

Cuán pronto se le permita dejar la cama dependerá de la cirugía. Si se operó las manos o los brazos, probablemente se podrá levantar y andar casi de inmediato. Si se operó una o ambas piernas, entonces se tardará más, aunque no es raro que se levante en uno o dos días. Una vez que el doctor le dé permiso de pararse, se empezará a sentir mejor mientras más se mueva.

Tan pronto como pueda, se iniciará la terapia física u ocupacional, según la clase de intervención que haya sido. Es fundamental que se inmersa en este programa de recuperación y esté dispuesto a seguirlo por varios meses. Si no lo hace, la articulación reparada podría nunca volverse tan útil como debiera.

Establezca una estrategia de “estire y afloje” con su terapeuta. Siempre siga sus instrucciones e indíquele si el dolor es intenso, para que modifique el programa.

En las primeras etapas de la terapia, es común sentirse adolorido. Los medicamentos y otras opciones para el alivio del dolor pueden ayudarle. Estas dolencias usualmente provienen de los músculos que rodean la articulación, no de la articulación misma. Quizás ciertos músculos no hayan sido ejercidos desde mucho antes de la cirugía o funcionaban anormalmente para compensar el dolor articular. Un ejercicio que es difícil al principio eventualmente se tornará más sencillo al ir adquiriendo resistencia y fortaleza.

Puede tardar meses antes de que se recupere por completo y deberá esforzarse bastante las primeras semanas posteriores a la intervención quirúrgica para lograr una mayor amplitud de movimiento. Si no progresa desde el inicio, las articulaciones se volverán rígidas o menos móviles. Como vaya avanzando la terapia, verá mejorías en el rango de movimiento y percibirá menos dolor. Su terapeuta le ayudará a ajustar sus actividades conforme vayan aumentando sus capacidades.

La recuperación completa se lleva tempo, pero las ganancias son estupendas. Empezará a ver señales alentadoras, como lo son el poder efectuar tareas que antes le resultaban demasiado difíciles, lo cual le motivará para continuar esforzándose.

Para terminar

La cirugía no es para todos. Incluso si su médico y cirujano determinan que su salud se vería beneficiada con una operación, la decisión final es suya. Antes de decidirse, deberá sopesar sus opciones y comprender lo que implica la cirugía: antes, durante y después del procedimiento, así como también en el periodo de fisioterapia. El estar comprometido en todo el proceso es el ingrediente clave del éxito.

En el camino le apoyarán muchas personas.  Doctores, enfermeros, terapeutas físicos y ocupacionales y trabajadores sociales forman parte del equipo que le ayudará a tener una cirugía exitosa. Sus familiares y amigos también son miembros de este equipo. Búsquelos para apoyo emocional y asistencia durante la recuperación. No olvide que de este equipo, el más importante es usted.