¡Respire!

La meditación es buena para el alma. La investigación demuestra que también ayuda con el dolor de la artritis.

Por siglos, se ha usado la meditación para ayudar a concentrar la mente y calmar el espíritu. Pero la creciente evidencia científica sugiere que esta práctica antigua (especialmente una forma moderna llamada meditación de atención plena (o consiente) basada en la reducción del estrés (MBSR por sus siglas en inglés), ofrece múltiples beneficios de salud, incluyendo alivio al dolor crónico de las articulaciones, de la espalda, y trastornos de la piel tales como la psoriasis. Aunque la artritis psoriásica (AP) no ha sido específicamente estudiada, las investigaciones sobre artritis reumatoide (AR) sugieren que la meditación también puede ayudar en la AP.

La investigación

En algunas de las primeras investigaciones de este tipo de meditación participaron pacientes con psoriasis. El Dr. Jon Kabat-Zinn que desarrolló el programa original de MBSR en la Universidad de Massachusetts, sabía que el estrés empeora la psoriasis. En un pequeño experimento mostró que la piel mejoraba mucho más rápidamente en pacientes que escuchaban audio cintas de meditación mientras se sometían a terapia de luz, comparados con los que recibían el mismo tratamiento sin escuchar las grabaciones.

Desde entonces, el interés en la meditación ha crecido continuamente como terapia potencial para el manejo de los síntomas de la artritis.

En 2015, un estudio publicado en Annals of the Rheumatic Diseases observó el efecto de la meditación en la AR. Los investigadores compararon a 26 pacientes de AR que tomaron el curso de ocho semanas de MBSR con pacientes que no lo hicieron. Al final, ambos grupos presentaron el mismo número de articulaciones inflamadas, pero los que hicieron MBSR indicaron menos dolor y rigidez.

Otro estudio del mismo año, publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology, los pacientes de AR que practicaron el programa de meditación demostraron tener mejoras en la rigidez matutina, fatiga, estrés y ansiedad en relación a quienes recibieron otros tipos de terapia.

Teniendo esto en cuenta, algunos reumatólogos recomiendan ahora la meditación a los pacientes con artritis psoriática y otras enfermedades reumatológicas.

La Dra. Nisha Manek, directora de reumatología del Centro Médico Regional Kingman en Arizona, asevera que la respuesta de los pacientes es increíble: “un paciente dijo recientemente que meditar le permitió volver al trabajo, mientras que otro insistió en que había salvado su matrimonio. Regresan y dicen ´Gracias por abrirme los ojos a la meditación´”.

¿Cómo funciona?

El foco de esta meditación consiste en estar plenamente consciente y presente en cada momento de manera abierta, sin juicios. Kabat-Zinn dice que puede ayudar a ver el mundo con mayor claridad, entendimiento y compasión.

Los expertos señalan que también cambia el modo en que se percibe y responde al dolor.

“El estrés asociado al dolor a menudo es lo que crea el sufrimiento” asegura el psiquiatra Carl Fulwiler, profesor de la Universidad de Massachusetts y director del Centro de Meditación de Atención Consciente de Medicina, Salud y Sociedad, cínica que Kabat-Zinn fundó.

La habilidad de la meditación de disipar el estrés y la ansiedad permite que la gente vea su dolor más objetivamente a fin que tenga más flexibilidad en la manera de lidiar y responder a éste, revela el Dr. Fulwiler.

Explica que la práctica de lo que se conoce como “escaneo corporal” durante la meditación, puede ser particularmente útil para el dolor crónico.  A los pacientes se les indica que se concentren en diversas partes del cuerpo (incluyendo las que duelen), por unos 30 a 45 minutos.

“A las personas con dolor puede parecerles contradictorio” afirma el Dr. Fulwiler “pero el proceso ayuda a que la gente se concientice de todo su cuerpo, no sólo del dolor. Entonces se dan cuenta: ´Mi  cuerpo siente dolor, pero yo no soy mi dolor´”.  

Probablemente la meditación de atención plena alivia el dolor de varias formas. Algunos estudios, no todos, sugieren que su práctica disminuye los niveles de citocinas y otras sustancias que promueven la inflamación. La meditación también puede alterar la respuesta del cerebro ante el dolor.

El Dr. Fadel Zeidan, neurobiólogo de la Universidad Wake Forest y sus colegas dirigieron un estudio en el cual se le pidió a la gente que calificara su dolor después de aplicarles calor en la piel. Luego los investigadores les enseñaron a los participantes la MBSR y les aplicaron el calor nuevamente, esta vez mientras estaban meditando. Todos calificaron el dolor 40% menos intenso que antes.

El equipo de Zeidan también escaneó los cerebros de los participantes con imágenes de resonancia magnética funcional cada vez que se les tocaba la piel con el calor. Durante la meditación, las regiones del cerebro asociadas con la capacidad de controlar los pensamientos y las emociones se volvieron más activas.

“Mientras mayor era la activación, mayor era el alivio al dolor”, concluyó Zeidan.

Es más, la meditación reduce la actividad en la región conocida como tálamo, donde entran al cerebro las señales de dolor del cuerpo. Zeidan cree que este tipo de meditación podría bloquear la capacidad del cerebro para percibir el dolor.

Lo mejor de todo, la percepción del dolor cayó después de que los participantes practicaron la meditación  por tan sólo cuatro días.

“Eso es importante, porque los pacientes con dolor crónico desean alivio inmediato” expuso Zeidan.

Aprenda a meditar

No tiene que ir a Boston para aprender MBSR. Muchos centros comunitarios, universidades y hospitales en el país, incluso el ejército, ofrece clases de ocho semanas para prender esta técnica. También hay cientos de libros, DVD y cursos en línea, muchos de los cuales son gratis. Puede aprender más de este tipo de meditación en este sitio: www.umassmed.edu (disponible en inglés).