Perros aztecas reconfortan y ayudan a dueño con artritis

Un accidente automovilístico un día lluvioso en la autopista de Oregón en 1992 cambió para siempre la vida de Nancy Gordon, dejándola con dolor crónico. Ella siguió sus actividades como trabajadora social hasta 1998 y después abandonó la práctica, incapaz de laborar debido al dolor debilitante de fibromialgia y osteoartritis.

"Había ocasiones en que hasta salir de la cama me dejaba exhausta", afirma Nancy, quien añade que los analgésicos no le servían de mucho.

En 1999 un amigo intrigó a Nancy sobre una raza de perros sin, o con un mínimo de pelo, originaria de México llamada xoloitzcuintli (del náhuatl), conocida también como perro azteca, a la que comúnmente se le refiere como "xolo". Aunque no tienen una temperatura corporal más alta que el resto de los canes, su carencia de pelo hace que se sientan como almohadillas calientes, irradiando a 102 grados Farenheit. Algunas personas, especialmente aquellas con problemas musculo esqueléticos, son atraídas por esta raza por su capacidad de calentarlas. Nancy decidió obtener uno.

Así que encontró a un criador, se enamoró de un pequeño cachorro marrón, negro y blanco al que llamó "Toaster" (tostador). El pequeño can parecía listo para aprender, así que Nancy y Toaster se anotaron en un programa de dos años de la Universidad del Sur de California que entrena a perros de asistencia.

Al final del programa, Toaster respondía a una miríada de órdenes, iba por las tarjetas de crédito, el teléfono, el correo y otros objetos, e incluso ayudaba a Nancy a ponerse los zapatos y a quitarse el suéter.

En 2002 Nancy dejó que Toaster tuviera una camada de perritos. Se quedó con el más pequeño, un cachorro al que nombró "Pink". Debido a complicaciones pos quirúrgicas Pink perdió una pata, pero igual le entrenaron para ser perro de servicio y, como Toaster, también es una almohadilla natural generadora de calor.

Nancy comenta: "Tengo dolor de artritis en espalda y caderas, y a Pink le gusta acurrucarse conmigo en la noche. Ella instintivamente sabe cuándo me duele". 

Actualmente Nancy, de 58 años, trabaja en su propia organización sin ánimo de lucro, colocando xoloitzcuintlis con individuos que tienen dolor articular y muscular. La organización se llama Xolos para el Alivio del Dolor Crónico (X-CPR, por sus siglas en inglés pawsforcomfort.com) que fundó en 2008. Hasta la fecha, ha puesto 16 perros en hogares y ayudado a los dueños durante el primer año con entrenamiento positivo mediante sesiones regulares usando Skype.

"Es muy satisfactorio entregar a estos perros" afirma Nancy, "He visto a personas confinadas a la cama con dolor seguir adelante, con la ayuda del animal, se sienten mejor y llevan vidas activas".