Un espíritu inquebrantable: Por qué Parker y su familia participan en el evento "Camine para curar la artritis"
Decir que la vida de Parker Lentini ha sido como una montaña rusa durante los últimos años tal vez sea una subestimación. Él y su familia han soportado más vaivenes agotadores de los que experimentan la mayoría de las personas en toda su vida. Pero su fe y esperanza, y su esfuerzo por superar las dificultades que encuentran en el camino, son lo que los ayuda a atravesar los momentos difíciles, cuando parece que la vida da un vuelco. Otra vez.
A Parker, que tiene 16 años y vive con su familia en Tampa, lo han hospitalizado más de veinte veces desde que, hace seis años, le diagnosticaron artritis juvenil (AJ) sistémica con "afecciones mixtas", además de hipogammaglobulinemia, asma y alergias y asma graves.
La artritis juvenil sistémica le afectó el corazón, el aparato respiratorio y el aparato digestivo. Se sometió a cirugía reconstructiva mayor en ambas piernas, tobillos y pies. El cuerpo de Parker es un campo de batalla contra la artritis.
En octubre pasado, Parker luchaba por vivir. Dejaron de funcionarle las glándulas suprarrenales, fue necesario duplicarle la dosis de cortisona de reemplazo, y ahora su familia lleva una inyección de epinefrina y cortisol a todas partes para poder salvarle la vida en caso de emergencia. Pasó una semana en el hospital y recibía no uno, sino dos medicamentos biológicos. "Para él, es totalmente agotador y a nosotros nos destroza el corazón", escribió en ese momento la madre de Parker, Rochelle, en el blog familiar.
En noviembre, Parker debió someterse a otra operación, esta vez para fusionarle el pie izquierdo de manera permanente porque el cuerpo había rechazado y absorbido el hueso de cadáver que le habían colocado durante la primera cirugía reconstructiva. Aunque volvió a caminar en pocos meses, ha tenido más complicaciones y recaídas. Rochelle admite que Parker tiene dificultades y comenta que, si bien hay aspectos de la enfermedad que están controlados (tiene menos episodios de fiebre y erupción cutánea, y menos hinchazón en las articulaciones visible), algunas de las articulaciones, como la mandíbula y la cadera, le dan problemas.
"Sin embargo, este niño nunca se da por vencido, pase lo que pase", afirma la madre de Parker. "Ocurre que el cuerpo de Parker no parece tener la misma energía que su espíritu". Michael, su padre, agrega: "Parker sigue fijándose objetivos a corto plazo, como esforzarse a pesar del dolor en las sesiones de fisioterapia, para participar en la caminata".
A Parker, que tiene 16 años y vive con su familia en Tampa, lo han hospitalizado más de veinte veces desde que, hace seis años, le diagnosticaron artritis juvenil (AJ) sistémica con "afecciones mixtas", además de hipogammaglobulinemia, asma y alergias y asma graves.
La artritis juvenil sistémica le afectó el corazón, el aparato respiratorio y el aparato digestivo. Se sometió a cirugía reconstructiva mayor en ambas piernas, tobillos y pies. El cuerpo de Parker es un campo de batalla contra la artritis.
Luchar por vivir
En octubre pasado, Parker luchaba por vivir. Dejaron de funcionarle las glándulas suprarrenales, fue necesario duplicarle la dosis de cortisona de reemplazo, y ahora su familia lleva una inyección de epinefrina y cortisol a todas partes para poder salvarle la vida en caso de emergencia. Pasó una semana en el hospital y recibía no uno, sino dos medicamentos biológicos. "Para él, es totalmente agotador y a nosotros nos destroza el corazón", escribió en ese momento la madre de Parker, Rochelle, en el blog familiar.
En noviembre, Parker debió someterse a otra operación, esta vez para fusionarle el pie izquierdo de manera permanente porque el cuerpo había rechazado y absorbido el hueso de cadáver que le habían colocado durante la primera cirugía reconstructiva. Aunque volvió a caminar en pocos meses, ha tenido más complicaciones y recaídas. Rochelle admite que Parker tiene dificultades y comenta que, si bien hay aspectos de la enfermedad que están controlados (tiene menos episodios de fiebre y erupción cutánea, y menos hinchazón en las articulaciones visible), algunas de las articulaciones, como la mandíbula y la cadera, le dan problemas.
"Sin embargo, este niño nunca se da por vencido, pase lo que pase", afirma la madre de Parker. "Ocurre que el cuerpo de Parker no parece tener la misma energía que su espíritu". Michael, su padre, agrega: "Parker sigue fijándose objetivos a corto plazo, como esforzarse a pesar del dolor en las sesiones de fisioterapia, para participar en la caminata".