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El vínculo entre la artritis y la diabetes

Infórmese sobre lo que dice la ciencia acerca del vínculo entre la artritis y la diabetes. 

Por Stephanie Watson 

La artritis y la diabetes tienen mucho en común. Casi la mitad de los adultos con diabetes, 47%, también tiene artritis.  Las personas con artritis tienen 61% más de riesgo de desarrollar diabetes que quienes no tienen esta enfermedad en las articulaciones.

¿Cuál es el vínculo detrás de esto? Parte de la conexión proviene de la inflamación. La genética y los factores de riesgo compartidos, como la obesidad y la inactividad, también están involucrados. Conozca más sobre los factores de riesgo y cómo combatir el riesgo individual a continuación. 

Autoinmunidad, inflamación y diabetes

Las formas autoinmunes de artritis, como la artritis reumatoide (AR), la artritis psoriásica (AP) y la espondilitis anquilosante (EA), al igual que la diabetes tipo 1 pueden ocurrir cuando el sistema inmunitario falla y ataca al cuerpo. En personas con diabetes tipo 1, el ataque es contra el páncreas, el órgano donde se produce la insulina. En formas autoinmunes de artritis, las articulaciones son el objetivo. 

Si tiene una enfermedad autoinmune, tiene mayor riesgo de padecer otra. "Una vez que su sistema inmunitario comienza a actuar de manera anormal, puede afectar otros órganos", explica el médico John Miller, profesor de Medicina en Johns Hopkins Arthritis Center (Centro de Artritis Johns Hopkins). En parte, la razón por la que las personas tienen más de una enfermedad autoinmune es la susceptibilidad genética, que también es el motivo por el que estas enfermedades tienden a ser hereditarias, explica Miller.

Inflamación y artritis

La inflamación es otro responsable. Los niveles de sustancias inflamatorias de citocinas, tales como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa) y la interleucina-6 (IL-6), son más altos en personas con formas autoinmunes de artritis y ambos tipos de diabetes. La diabetes tipo 1 es una enfermedad inflamatoria. En el tipo 2, la inflamación está relacionada con factores como la obesidad o la resistencia a la insulina. "Sabemos que las células grasas liberan señales inflamatorias", agrega Miller.

Control de la inflamación

Para las personas con tipos de artritis autoinmune, disminuir la inflamación con drogas antirreumáticas modificadoras de la enfermedad, como metotrexato, hidroxicloroquina (Plaquenil) y/o inhibidores del TNF (tales como adalimumab (Humira), certolizumab pegol (Cimzia), etanercept (Enbrel), golimumab (Simponi, Simponi Aria) e infliximab (Remicade)), también mejora el control de azúcar en sangre. Estos tratamientos pueden reducir el riesgo de desarrollar diabetes en personas con artritis inflamatoria. De acuerdo con un estudio de PLoS One de 2019, los pacientes de AR que tomaron inhibidores del TNF tuvieron un riesgo significativamente menor de desarrollar diabetes.

Los problemas con los esteroides

Otro medicamento utilizado para calmar la inflamación de la artritis tiene el efecto contrario. La prednisona y otros medicamentos esteroides aumentan los niveles de azúcar en sangre al estimular al hígado para que libere más glucosa y al desacelerar su movimiento hacia el tejido muscular y adiposo.  En un estudio de 2017 publicado en la revista Annals of the Rheumatic Diseases, la DMARD Plaquenil y el producto biológico abatacept (Orencia) redujeron el riesgo de diabetes, mientras que los esteroides lo aumentaron. 
El compuesto de mayor dosis de esteroide y uso prolongado aumenta el azúcar en sangre. "El objetivo de todos es utilizar la menor cantidad de esteroides durante el menor tiempo posible", dice Miller.

Artrosis y diabetes tipo 2

Los médicos solían creer que la artrosis provenía principalmente del desgaste y la rotura de cartílagos producto de la edad, pero en la actualidad, el foco se puso en el rol que tienen los procesos de otras enfermedades sobre las articulaciones. Más de la mitad de las personas con diabetes tipo 2 tienen artrosis en comparación con apenas más de un cuarto que no tienen. Esto puede no ser una sorpresa si se considera que las dos afecciones comparten una cantidad de factores de riesgo comunes. Tanto la artrosis como la diabetes afectan desproporcionadamente a los adultos mayores, que tienen sobrepeso y son inactivos.  

Alteraciones en el metabolismo

Sin embargo, la conexión es más profunda. Los estudios vincularon la artrosis con las alteraciones en el metabolismo, lo que sugiere que la diabetes puede afectar el proceso de la enfermedad de artritis directamente. El azúcar en sangre alto contribuye al desarrollo de moléculas de especies de oxígeno reactivo (ROS) que estimulan la producción de citocinas proinflamatorias (sustancias que secretan ciertas células inmunitarias). También desencadena la producción de compuestos denominados productos finales de glicación avanzada (AGE), que se acumulan y dañan las articulaciones.

Cuídese adecuadamente

Los tres pilares para controlar la diabetes y la artritis son el control del peso, la dieta y el ejercicio. 

La solución de primera línea para ambas enfermedades es perder peso. El exceso de peso contribuye a la resistencia a la insulina y le agrega tensión a las articulaciones. Por cada 2 libras adicionales de peso corporal, se agregan 13 libras de carga a las rodillas artríticas. La pérdida moderada de peso atenuará la presión sobre las extremidades inferiores, lo que ayudará a aliviar el dolor de las caderas, las rodillas y los pies. Perder solo entre 5 y 10 por ciento de peso corporal puede reducir significativamente el azúcar en sangre.

Coma regular y consistentemente para ayudar a que su cuerpo mantenga estables los niveles de glucosa en sangre. Analice con su médico cómo elegir con inteligencia los alimentos. Coma algunas proteínas y grasas saludables en cada comida, junto con carbohidratos de granos integrales y vegetales sin almidón, y limite el tamaño de las porciones.

Por último, haga ejercicio de manera regular, al menos 150 minutos a la semana de actividad aeróbica. "Los ejercicios aeróbicos en el agua y las actividades de bajo impacto, como andar en bicicleta, pueden ser útiles", dice Miller. Agregue ejercicios de fuerza, flexibilidad y que mejoren el equilibrio algunos días por semana. Simplemente, tenga cuidado de no hacer ejercicio hasta el punto de sentir dolor. Hacer ejercicio con un entrenador con experiencia o un fisioterapeuta puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir una lesión.

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