Vacunas para niños que toman medicamentos biológicos
Los beneficios superan los riesgos para la mayoría de los niños inmunodeprimidos.
Por Linda Rath | 2 de febrero de 2026
Las vacunas son una parte fundamental para mantener a los niños sanos. Pero aún son más importantes para los niños con enfermedades inflamatorias como la artritis juvenil, especialmente si toman medicamentos que suprimen el sistema inmunitario. Los medicamentos como el metotrexato y los productos biológicos tratan la artritis eficazmente, pero debido a que afectan la capacidad de los niños para combatir los gérmenes, también pueden provocar infecciones graves. Los niños con artritis ya tienen un mayor riesgo de infección como consecuencia de la propia enfermedad. Las vacunas ayudan a reducir los riesgos de ciertas enfermedades infecciosas.
Qué ha cambiado: las recomendaciones
Las agencias federales de salud pública habían reducido el número de vacunas recomendadas de 18 a 11 para los niños menores de 18 años. Las vacunas contra la hepatitis A y B, el rotavirus, la COVID-19, la gripe y el meningococo ya no estaban incluidas, y se recomienda solo una dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV) en lugar de las dos habituales. Aunque esos cambios fueron anulados en los tribunales, muchos padres no están seguros de qué pautas seguir.
La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP), entidad referente en cuanto a vacunas infantiles, continúa recomendando las 18 habituales, basándose en el conjunto de la evidencia científica. Sus pautas están respaldadas por muchos pediatras y 12 de las principales organizaciones de salud pediátrica, incluida la Academia Estadounidense de Médicos de Familia y el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología.
Tipos de vacunas
La mayoría de las vacunas funcionan al exponer el sistema inmunitario a una pequeña dosis de un virus o bacteria. Una vez que el sistema inmunitario aprende a reconocer el germen, podrá combatirlo de mejor manera en el futuro. La mayoría de estos tipos de vacunas están hechas de virus y bacterias muertos, o inactivados y no pueden causar enfermedades. Se ha demostrado que son seguras para todos los niños, incluso los niños que se tratan con medicamentos biológicos. Las vacunas más nuevas que se usan para prevenir el COVID-19 son las vacunas de ARN mensajero (ARNm), que no contienen virus vivos o inactivados.
Algunas vacunas, como las de sarampión, paperas y rubéola (MMR); varicela (MMRV para la vacuna combinada); gripe (solo aerosol nasal) y rotavirus, contienen una forma debilitada del virus vivo (llamada "virus vivo atenuado"), suficiente para crear inmunidad pero no lo suficiente como para causar la enfermedad en niños sanos. Muchos de los fármacos utilizados para tratar la artritis juvenil (medicamentos biológicos, corticoesteroides y drogas antirreumáticas modificadoras de la enfermedad, como el metotrexato) alivian los síntomas al deprimir el sistema inmunitario para que no pueda atacar las articulaciones. Por eso se llaman medicamentos inmunodepresores.
A ciertos expertos les preocupa que el sistema inmunitario debilitado por los medicamentos inmunodepresores no pueda generar la respuesta adecuada a una vacuna. Otra preocupación es que una vacuna viva podría causar la enfermedad que está destinada a prevenir. Por lo general, no se recomiendan las vacunas elaboradas con virus vivos para niños que toman medicamentos inmunodepresores. Normalmente, las vacunas vivas atenuadas se posponen y se aplican cuando el niño deja de tomar un medicamento inmunodepresor o antes de que comience a tomar uno.
Seguridad de las vacunas
Uno de los estudios más grandes sobre la seguridad de las vacunas, publicado en 2025, revisó 96 estudios de 18 vacunas con virus vivos atenuados diferentes en pacientes inmunodeprimidos y personas embarazadas. Se constató que estas vacunas eran generalmente seguras para ambos grupos, y que los niños inmunodeprimidos y las personas embarazadas tenían solo un poco más de complicaciones que el resto.
Y un estudio retrospectivo realizado en 2020 con unos 230 niños de 10 países que tomaban metotrexato o medicamentos biológicos para una enfermedad reumática concluyó que las vacunas con virus vivos atenuados MMR y MMVR eran seguras, con pocas complicaciones graves.
Sin embargo, los expertos señalan que no hay muchos datos sobre la seguridad de las vacunas con virus vivos atenuados para niños que usan medicamentos inmunodepresores, por lo que no es posible sacar conclusiones. Además, el grado de inmunodepresión de los niños varía mucho: ¿han tomado dosis altas de corticoesteroides durante meses o de metotrexato durante algunas semanas? Dada esta amplia variabilidad, es imposible generalizar.
Efectividad de las vacunas
Los niños y adolescentes inmunodeprimidos tratados con medicamentos biológicos no tienen una respuesta tan fuerte a las vacunas como los niños sanos, y los anticuerpos (proteínas que reconocen y destruyen los gérmenes dañinos) producidos por la vacuna pierden fuerza más rápidamente. Pero las vacunas son efectivas, aunque estos niños pueden necesitar dosis de refuerzo para asegurarse de que estén completamente protegidos. Por ejemplo, IDSA recomienda una vacuna adicional contra la COVID-19 (que no contenga un virus vivo) para los niños inmunodeprimidos de 6 meses a 18 años. La AAP recomienda dos dosis adicionales.
Si su hijo tiene artritis y usted tiene dudas sobre la seguridad y eficacia de las vacunas, hable del tema en detalle con el médico de su hijo. En definitiva, los beneficios de las vacunas vivas atenuadas, y de las vacunas en general, son diferentes para cada niño. Usted y el médico deben sopesar si el riesgo de infección es mayor que el riesgo de las vacunas.
¿Qué deben hacer los padres?
No hay una respuesta única para todos los niños en lo que respecta a las vacunas con virus vivos. Los niños con AJ necesitan vacunarse, pero es posible que se deba cambiar el momento de la vacunación. La AAP recomienda vacunar a los niños y adolescentes con opciones con virus vivos antes de que comiencen a usar un medicamento biológico, o posponer este tipo de vacunas hasta que dejen de usarlo. La AAP considera que, en el caso de la mayoría de los productos biológicos, tres meses es un período de espera seguro para la aplicación de una vacuna con virus vivos, contando desde el momento en que se suspende el medicamento. Una excepción es el rituximab (Rituxan), que debe suspenderse entre 6 meses y un año antes de recibir una vacuna con virus vivos. En el caso de los inhibidores de JAK, como tofacitinib (Xeljanz) y baricitinib (Olumiant), el tiempo de espera es de 30 días.
La Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (IDSA, por sus siglas en inglés) basa la seguridad de las vacunas con virus vivos para personas inmunodeprimidas en el grado de supresión del sistema inmunitario. Esto varía según los medicamentos, las dosis y la actividad de la enfermedad. En general, la ISDA también desaconseja las vacunas con virus vivos para pacientes inmunodeprimidos, pero sugiere un período de espera de al menos cuatro semanas después de una inyección de este tipo de vacunas antes de comenzar con medicamentos inmunodepresores.
Hable con el médico de su hijo sobre si la vacuna MMR o la vacuna MMRV es más segura para él. No se recomienda que los niños reciban su primera dosis de MMRV entre los 12 y los 72 meses de edad, periodo en que el riesgo de fiebre y convulsiones febriles es mayor. Pero no parece causar problemas en niños mayores, y puede ser una mejor opción porque reduce la cantidad de inyecciones que necesitan.
Los niños que toman medicamentos inmunodepresores deben recibir la vacuna neumocócica polisacárida (PPSV23) y la vacuna neumocócica 13conjugada valente (PCV13). Estas vacunas protegen contra las bacterias neumocócicas, que causan meningitis, neumonía, sinusitis e infecciones de oído. Los niños que toman medicamentos inmunodepresores corren un mayor riesgo de sufrir estas infecciones, que a veces puede ser lo suficientemente graves como para provocar una hospitalización.
La decisión final sobre la conveniencia de recibir vacunas con virus vivos y el momento adecuado debe provenir de conversaciones informadas entre los padres, los niños que tengan edad suficiente para entender y sus proveedores de atención médica.
Bajas tasas de vacunación
Según varios estudios, entre los niños con artritis juvenil las tasas de vacunación son más bajas que en los niños sanos, y las tasas son aún menores si están inmunodeprimidos. En una encuesta realizada en 2023 por Internet, la mayoría de los padres citaron enfermedades activas, enfermedades respiratorias o el uso de esteroides y medicamentos biológicos como las principales razones para no vacunar a sus hijos. Los investigadores concluyeron que los reumatólogos pediátricos deberían participar más en la explicación de las ventajas y desventajas de las vacunas, los plazos y las posibles alternativas para los niños inmunodeprimidos.
Si su hijo tiene artritis y usted tiene dudas sobre la seguridad y eficacia de las vacunas, hable del tema en detalle con el médico de su hijo. En definitiva, los beneficios de las vacunas vivas atenuadas, y de las vacunas en general, son diferentes para cada niño. Usted y el médico deben sopesar si el riesgo de infección es mayor que el riesgo de las vacunas.
Asegúrese de que todos los miembros de su familia y los contactos cercanos de su hijo estén al día con sus vacunas (incluido usted mismo) para reducir las probabilidades de que su hijo esté expuesto a infecciones. Además, aliente a su hijo a seguir buenas prácticas de prevención de enfermedades, como lavarse las manos regularmente, evitar el contacto con personas que estén enfermas y quedarse en casa y no ir a la escuela cuando haya un brote de la enfermedad. Si su hijo enferma, acuda al médico lo antes posible. Un tratamiento rápido, por ejemplo, con medicamentos antivirales para la gripe o la varicela, puede evitar que una enfermedad menor se convierta en algo grave.
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