Seguimiento de los desencadenantes inmunitarios de la artritis reumatoide
La Arthritis Foundation financia a dos equipos de investigadores para identificar las causas de la AR.
Por Vandana Suresh | 20 de febrero de 2026
A lo largo de millones de años, nuestro cuerpo ha ido evolucionando y desarrollando numerosos tipos de células inmunitarias que luchan contra patógenos y contra el cáncer. Sin embargo, en las enfermedades autoinmunes, el sistema inmunitario lanza un ataque incesante contra las células, los tejidos y los órganos del propio cuerpo. Identificar los principales responsables inmunitarios y desencadenantes de la artritis reumatoide (AR), una enfermedad autoinmune común y devastadora, sigue siendo una tarea en curso.
Para profundizar en esta pregunta, la Arthritis Foundation otorgó una beca del Programa de Investigación de AR a Anna Helena Jonsson, MD, PhD, de la Universidad de Colorado Anschutz, y a Ayano Kohlgruber, PhD, del Boston Children's Hospital. Mediante el uso de sofisticadas técnicas moleculares y genéticas, investigarán los blancos de un tipo especial de célula inmunitaria, el linfocito T positivo para granzima K CD8+, que se encuentra en abundancia en el tejido articular en la AR y se cree que desencadena inflamación y destrucción articular.
"Estamos encantados
de que la Arthritis Foundation haya decidido apoyar a los investigadores que inician su carrera", expresó la Dra. Kohlgruber. "El apoyo de la Fundación es esencial para respaldar investigaciones ambiciosas y en etapa inicial que tienen el potencial de convertirse en un proyecto mucho más grande".
Las enfermedades autoinmunes son causadas principalmente por la alteración de las células inmunitarias adaptativas, los linfocitos T y B. Sin embargo, existe una notable variedad de estos tipos de células. Por ejemplo, aunque hay dos categorías funcionales principales de linfocitos T, los linfocitos T auxiliares (CD4) y los citotóxicos (CD8), cada uno abarca numerosos subgrupos especializados. En los últimos años, la investigación ha revelado que los subtipos CD8 son tan abundantes como los subtipos CD4, más comúnmente estudiados, en la membrana sinovial de pacientes con AR. Además, el grupo de la Dra. Jonsson ha identificado un tipo más especializado de linfocito T CD8, positivo para la proteína K granzima, que está presente en grandes cantidades en la articulación.
Por lo general, los linfocitos T CD8 circulan por todo el cuerpo, en busca de células infectadas por virus y células cancerosas. Su trabajo es actuar como asesinos, por lo que si encuentran una célula infectada por el virus, como una infectada con influenza o COVID-19, estos linfocitos T matan a la célula infectada para eliminar la infección. Pero los linfocitos T positivos para la granzima K CD8+ son diferentes.
"No son el fenotipo asesino, sino que son más proinflamatorios", explicó la Dra. Jonsson. "Creemos que hay una proteína sinovial específica que los linfocitos T positivos para la granzima C CD8+ reconocen en la AR, pero realmente no tenemos idea de cuál es".
¿Por qué los linfocitos T positivos para la granzima K CD8+ activarían los tejidos sanos de las articulaciones? Los investigadores postulan que estas células pueden haber reaccionado inicialmente a un virus y, años más tarde, una proteína sinovial inofensiva podría haber tenido la mala suerte de parecerse a un componente del virus que desencadenó una respuesta inmunitaria. Por lo tanto, aunque los linfocitos T inicialmente respondieron solo a los virus, con el tiempo comenzaron a reaccionar a los tejidos propios. Los investigadores probarán su hipótesis en el estudio financiado por la Arthritis Foundation.
El equipo de la Dra. Kohlgruber buscará antígenos o proteínas sinoviales que puedan servir como dianas para los linfocitos T positivos para la granzima K CD8. Diseñarán linfocitos T sintéticos que expresen receptores similares a los de los linfocitos T positivos para la granzima K. También crearán células diana que presenten antígenos a estos linfocitos T sintéticos.
"Cuando se mezclan estas dos poblaciones celulares y los linfocitos T reconocen una proteína entre las decenas de miles que se presentan, se marcan bioquímicamente", añadió la Dra. Kohlgruber. "Luego podemos extraer esas células y realizar la secuenciación de próxima generación para identificar qué péptidos están activando los linfocitos T".
A partir de esta etapa de la investigación, el equipo de la Dra. Jonsson utilizará transcriptómica espacial de última generación para localizar estos linfocitos T específicos para antígenos.
"Esta técnica está disponible desde hace dos o tres años, y todo el mundo está muy entusiasmado, porque nos permite poner estos tipos de células de interés en su posición real en el tejido", especificó la Dra. Jonsson. "Ahora también podemos identificar linfocitos T específicos para antígenos utilizando esta tecnología. Así que podemos preguntarnos: "¿Están los linfocitos T específicos para antígenos en el revestimiento sinovial? ¿Están cerca de los vasos sanguíneos? Entonces, ¿dónde están y cuáles son sus vecinos celulares?".
Si los linfocitos T positivos para la granzima K CD8 son los principales responsables en la AR, entonces la terapia con células CAR-T (linfocitos T con receptor quimérico de antígeno), CAR-Treg o vacunas de ARNm podría considerarse como un medio para inhibir o modular la respuesta autoinmune.
"Este es un proyecto muy especial; no se puede hacer en pequeñas partes. Tiene que llevarse a cabo como un esfuerzo mayor e integrado", sostuvo la Dra. Jonsson. "Necesitábamos un mecanismo de financiación que pudiera apoyar algo verdaderamente novedoso, incluidas nuevas tecnologías para explorar cuestiones completamente nuevas. La disposición de la Arthritis Foundation para invertir en esa novedad fue esencial".
A lo largo de millones de años, nuestro cuerpo ha ido evolucionando y desarrollando numerosos tipos de células inmunitarias que luchan contra patógenos y contra el cáncer. Sin embargo, en las enfermedades autoinmunes, el sistema inmunitario lanza un ataque incesante contra las células, los tejidos y los órganos del propio cuerpo. Identificar los principales responsables inmunitarios y desencadenantes de la artritis reumatoide (AR), una enfermedad autoinmune común y devastadora, sigue siendo una tarea en curso.
Para profundizar en esta pregunta, la Arthritis Foundation otorgó una beca del Programa de Investigación de AR a Anna Helena Jonsson, MD, PhD, de la Universidad de Colorado Anschutz, y a Ayano Kohlgruber, PhD, del Boston Children's Hospital. Mediante el uso de sofisticadas técnicas moleculares y genéticas, investigarán los blancos de un tipo especial de célula inmunitaria, el linfocito T positivo para granzima K CD8+, que se encuentra en abundancia en el tejido articular en la AR y se cree que desencadena inflamación y destrucción articular.
"Estamos encantados
de que la Arthritis Foundation haya decidido apoyar a los investigadores que inician su carrera", expresó la Dra. Kohlgruber. "El apoyo de la Fundación es esencial para respaldar investigaciones ambiciosas y en etapa inicial que tienen el potencial de convertirse en un proyecto mucho más grande". Las enfermedades autoinmunes son causadas principalmente por la alteración de las células inmunitarias adaptativas, los linfocitos T y B. Sin embargo, existe una notable variedad de estos tipos de células. Por ejemplo, aunque hay dos categorías funcionales principales de linfocitos T, los linfocitos T auxiliares (CD4) y los citotóxicos (CD8), cada uno abarca numerosos subgrupos especializados. En los últimos años, la investigación ha revelado que los subtipos CD8 son tan abundantes como los subtipos CD4, más comúnmente estudiados, en la membrana sinovial de pacientes con AR. Además, el grupo de la Dra. Jonsson ha identificado un tipo más especializado de linfocito T CD8, positivo para la proteína K granzima, que está presente en grandes cantidades en la articulación.
Por lo general, los linfocitos T CD8 circulan por todo el cuerpo, en busca de células infectadas por virus y células cancerosas. Su trabajo es actuar como asesinos, por lo que si encuentran una célula infectada por el virus, como una infectada con influenza o COVID-19, estos linfocitos T matan a la célula infectada para eliminar la infección. Pero los linfocitos T positivos para la granzima K CD8+ son diferentes.
"No son el fenotipo asesino, sino que son más proinflamatorios", explicó la Dra. Jonsson. "Creemos que hay una proteína sinovial específica que los linfocitos T positivos para la granzima C CD8+ reconocen en la AR, pero realmente no tenemos idea de cuál es".
¿Por qué los linfocitos T positivos para la granzima K CD8+ activarían los tejidos sanos de las articulaciones? Los investigadores postulan que estas células pueden haber reaccionado inicialmente a un virus y, años más tarde, una proteína sinovial inofensiva podría haber tenido la mala suerte de parecerse a un componente del virus que desencadenó una respuesta inmunitaria. Por lo tanto, aunque los linfocitos T inicialmente respondieron solo a los virus, con el tiempo comenzaron a reaccionar a los tejidos propios. Los investigadores probarán su hipótesis en el estudio financiado por la Arthritis Foundation.
El equipo de la Dra. Kohlgruber buscará antígenos o proteínas sinoviales que puedan servir como dianas para los linfocitos T positivos para la granzima K CD8. Diseñarán linfocitos T sintéticos que expresen receptores similares a los de los linfocitos T positivos para la granzima K. También crearán células diana que presenten antígenos a estos linfocitos T sintéticos. "Cuando se mezclan estas dos poblaciones celulares y los linfocitos T reconocen una proteína entre las decenas de miles que se presentan, se marcan bioquímicamente", añadió la Dra. Kohlgruber. "Luego podemos extraer esas células y realizar la secuenciación de próxima generación para identificar qué péptidos están activando los linfocitos T".
A partir de esta etapa de la investigación, el equipo de la Dra. Jonsson utilizará transcriptómica espacial de última generación para localizar estos linfocitos T específicos para antígenos.
"Esta técnica está disponible desde hace dos o tres años, y todo el mundo está muy entusiasmado, porque nos permite poner estos tipos de células de interés en su posición real en el tejido", especificó la Dra. Jonsson. "Ahora también podemos identificar linfocitos T específicos para antígenos utilizando esta tecnología. Así que podemos preguntarnos: "¿Están los linfocitos T específicos para antígenos en el revestimiento sinovial? ¿Están cerca de los vasos sanguíneos? Entonces, ¿dónde están y cuáles son sus vecinos celulares?".
Si los linfocitos T positivos para la granzima K CD8 son los principales responsables en la AR, entonces la terapia con células CAR-T (linfocitos T con receptor quimérico de antígeno), CAR-Treg o vacunas de ARNm podría considerarse como un medio para inhibir o modular la respuesta autoinmune.
"Este es un proyecto muy especial; no se puede hacer en pequeñas partes. Tiene que llevarse a cabo como un esfuerzo mayor e integrado", sostuvo la Dra. Jonsson. "Necesitábamos un mecanismo de financiación que pudiera apoyar algo verdaderamente novedoso, incluidas nuevas tecnologías para explorar cuestiones completamente nuevas. La disposición de la Arthritis Foundation para invertir en esa novedad fue esencial".
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