Por qué la ergonomía y las adaptaciones son rentables
Adaptar el ambiente para facilitarles el trabajo a las personas con artritis beneficia a los empleados y a la organización en general.
Las personas con artritis son tan capaces y talentosas como cualquier otro empleado. Un empleador puede ayudar a cualquier empleado a salir adelante asegurándose de que se sienta cómodo en el trabajo. En algunos casos, aunque no en todos, un empleado con artritis puede necesitar un equipo especial para que un puesto de trabajo o un entorno laboral sean ergonómicamente apropiados, es decir, físicamente adecuados para la persona y sus necesidades laborales. También pueden ser necesarias otras adaptaciones para que rinda al máximo de sus posibilidades. Algunos ejemplos son:
En lo que respecta a la ergonomía, el objetivo es que un empleado tenga a mano los objetos que usa con frecuencia y mantenga posiciones neutrales, es decir, aquellas que evitan posturas incómodas que sobreexigen a las articulaciones o los músculos. En última instancia, esto puede provocar no solo dolor y problemas médicos, sino también pérdida de horas de trabajo y productividad. Por ejemplo, un monitor de computadora debe estar a la altura de los ojos, el teclado debe estar a una altura que no exija doblar las muñecas, y si hace falta levantar paquetes del piso, lo ideal es agacharse y levantarse con las caderas y las rodillas, no con la espalda.
El empleador puede ayudar proporcionándole el equipo adecuado y la orientación de un terapeuta ocupacional especializado en ergonomía. Las soluciones ergonómicas no son iguales para todos. Algunos equipos pueden ser apropiados para algunos trabajadores pero no para otros, según su estructura anatómica, los requisitos laborales y aspectos relacionados con la movilidad, entre otros. Y el hecho de que un equipo o mueble esté clasificado como "ergonómico" no significa que sea una buena opción para todos.
Esto es especialmente cierto en el caso de los de empleados que viven con artritis. Según el tipo de artritis y la forma en que se vea afectada la persona, podría serle útil contar con equipos o herramientas para aliviar la tensión en determinadas articulaciones, o podría necesitar dispositivos o software que lo ayuden a ver si la artritis afecta sus ojos.
Para un entorno de oficina, las siguientes son algunas soluciones ergonómicas comunes que pueden ayudar a los empleados a mantener posiciones corporales neutrales para proteger las articulaciones y evitar la tensión y el dolor:
Aunque algunos empleadores se preocupan por los costos potenciales de tales adaptaciones, la mayoría no cuestan nada y benefician tanto a los empleadores como a los empleados. Una encuesta en curso que realiza la Red de Adaptación en el Trabajo (JAN, por sus siglas en inglés) con miles de empleadores comprobó que las adaptaciones no cuestan absolutamente nada en el 50% de los casos, y en aquellos que implicaron un gasto, el costo promedio, abonado por única vez, fue de solo $300. Los empleadores informaron que obtuvieron un buen retorno de su inversión porque les permitió retener empleados valiosos, aumentar la productividad y la asistencia de estos empleados, y eliminar el costo de capacitar a empleados nuevos. También informaron de otros beneficios de proporcionar adaptaciones, como la mejora de las interacciones entre los compañeros de trabajo, mejora de la moral y la productividad general de la empresa, aumento de la diversidad, mejora de las interacciones con los clientes, aumento de la seguridad y ahorro en indemnización por accidentes de trabajo u otros costos de seguro.
Pero para que un empleado realmente participe y contribuya plenamente, los gerentes no solo deben hacer adaptaciones según sus necesidades, sino que también deben crear un ambiente de trabajo acogedor.
Un empleado con artritis puede optar por no dar a conocer su enfermedad a sus compañeros de trabajo o los gerentes. Si confía en el gerente, el empleado puede optar por hablar con él para decidir si lo revelará a otros miembros del personal y cómo hacerlo, pero en última instancia es decisión del empleado.
El gerente también puede trabajar con el empleado para determinar qué adaptación razonable le permitirá participar plena y productivamente. Las adaptaciones deben proporcionarse de manera discreta, pero tampoco deben ser secretas. Sobre todo si el empleado tiene una enfermedad "invisible", como la artritis, proporcionar adaptaciones de manera secreta puede ser considerado favoritismo y fomentar el resentimiento entre otros integrantes del personal.
- Adaptaciones ergonómicas, como una silla especial o un dispositivo de dictado.
- Instalaciones que cumplen con las normas de la ADA, incluidos los baños y las alternativas a las escaleras.
- Tiempo libre para visitas médicas.
- Horarios flexibles o la posibilidad de trabajar a distancia.
En lo que respecta a la ergonomía, el objetivo es que un empleado tenga a mano los objetos que usa con frecuencia y mantenga posiciones neutrales, es decir, aquellas que evitan posturas incómodas que sobreexigen a las articulaciones o los músculos. En última instancia, esto puede provocar no solo dolor y problemas médicos, sino también pérdida de horas de trabajo y productividad. Por ejemplo, un monitor de computadora debe estar a la altura de los ojos, el teclado debe estar a una altura que no exija doblar las muñecas, y si hace falta levantar paquetes del piso, lo ideal es agacharse y levantarse con las caderas y las rodillas, no con la espalda.
El empleador puede ayudar proporcionándole el equipo adecuado y la orientación de un terapeuta ocupacional especializado en ergonomía. Las soluciones ergonómicas no son iguales para todos. Algunos equipos pueden ser apropiados para algunos trabajadores pero no para otros, según su estructura anatómica, los requisitos laborales y aspectos relacionados con la movilidad, entre otros. Y el hecho de que un equipo o mueble esté clasificado como "ergonómico" no significa que sea una buena opción para todos.
Esto es especialmente cierto en el caso de los de empleados que viven con artritis. Según el tipo de artritis y la forma en que se vea afectada la persona, podría serle útil contar con equipos o herramientas para aliviar la tensión en determinadas articulaciones, o podría necesitar dispositivos o software que lo ayuden a ver si la artritis afecta sus ojos.
Para un entorno de oficina, las siguientes son algunas soluciones ergonómicas comunes que pueden ayudar a los empleados a mantener posiciones corporales neutrales para proteger las articulaciones y evitar la tensión y el dolor:
- Una silla regulable; es necesario asegurarse de que el empleado sepa cómo regularla.
- Un reposapiés para los empleados que están por debajo de la altura media, lo que les permite mantener las manos y las muñecas en posiciones neutrales sin tener que estirarse demasiado para usar el teclado y el mouse.
- Una plataforma para elevar el monitor de la computadora al nivel adecuado de los ojos y evitar que el empleado deba mirar hacia arriba, hacia abajo o hacia un lado durante períodos prolongados.
- Un escritorio regulable para usar sentado y de pie, a fin de que el empleado no esté en la misma posición por mucho tiempo.
Aunque algunos empleadores se preocupan por los costos potenciales de tales adaptaciones, la mayoría no cuestan nada y benefician tanto a los empleadores como a los empleados. Una encuesta en curso que realiza la Red de Adaptación en el Trabajo (JAN, por sus siglas en inglés) con miles de empleadores comprobó que las adaptaciones no cuestan absolutamente nada en el 50% de los casos, y en aquellos que implicaron un gasto, el costo promedio, abonado por única vez, fue de solo $300. Los empleadores informaron que obtuvieron un buen retorno de su inversión porque les permitió retener empleados valiosos, aumentar la productividad y la asistencia de estos empleados, y eliminar el costo de capacitar a empleados nuevos. También informaron de otros beneficios de proporcionar adaptaciones, como la mejora de las interacciones entre los compañeros de trabajo, mejora de la moral y la productividad general de la empresa, aumento de la diversidad, mejora de las interacciones con los clientes, aumento de la seguridad y ahorro en indemnización por accidentes de trabajo u otros costos de seguro.
Pero para que un empleado realmente participe y contribuya plenamente, los gerentes no solo deben hacer adaptaciones según sus necesidades, sino que también deben crear un ambiente de trabajo acogedor.
Un empleado con artritis puede optar por no dar a conocer su enfermedad a sus compañeros de trabajo o los gerentes. Si confía en el gerente, el empleado puede optar por hablar con él para decidir si lo revelará a otros miembros del personal y cómo hacerlo, pero en última instancia es decisión del empleado.
El gerente también puede trabajar con el empleado para determinar qué adaptación razonable le permitirá participar plena y productivamente. Las adaptaciones deben proporcionarse de manera discreta, pero tampoco deben ser secretas. Sobre todo si el empleado tiene una enfermedad "invisible", como la artritis, proporcionar adaptaciones de manera secreta puede ser considerado favoritismo y fomentar el resentimiento entre otros integrantes del personal.
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