¡Libérese… de las emociones tóxicas y el dolor que las acompañan!

 

¿Vive con resentimientos? ¿Se enoja porque no puede hacer lo que solía hacer? Este tipo de emociones negativas estropean su estado de ánimo… y su salud.

Los sentimientos tóxicos que guarda pueden elevar los niveles de cortisol, hormona que altera el sistema inmunológico (de defensa) del organismo, aumentando el riesgo de infecciones y enfermedades.

La ira, la desesperación y otras emociones tóxicas  también pueden incrementar el dolor, asegura el Dr. Cary Reid, profesor de geriatría de la Escuela de Medicina Weill Cornell en Nueva York, quien revela que las emociones negativas afectan ciertas vías del cuerpo que refuerzan el dolor. Un estado anímico depresivo se siente de la misma manera en que se siente el dolor; la depresión y el dolor comparten sistemas del cerebro, de modo que las emociones negativas empeoran el dolor.

Es más, el doctor Eric Garland, psicoterapeuta e investigador clínico de la Universidad de Utah, explica que las emociones negativas deterioran la salud al alentar conductas adaptativas insalubres como la sobrealimentación, beber en exceso o usar drogas. Además dice que las personas bajo estados emocionales negativos tienen menos probabilidades de practicar conductas saludables, como hacer ejercicio

Lo bueno es que con esmero y determinación, usted puede sobreponerse a estas emociones y arribar a un estado mental más sano y pacífico. A continuación encontrará seis situaciones que le podrían parecer familiares, y el consejo de los expertos para superar los sentimientos tóxicos.

FRUSTRACIÓN

Usted sigue un régimen, hace ejercicio y todo lo demás, pero simplemente no puede deshacerse de esos kilitos extra. Ya le dan ganas de renunciar y devorarse una bolsa de papas fritas.

Táctica: reconozca su frustración, después indague por qué se siente de tal modo y rete a esos pensamientos. Enfóquese en lo que puede y no en lo que no puede hacer. Para lidiar con los antojos, concéntrese en las consecuencias negativas de caer en ellos: se sentirá mal, culpable y molesto consigo mismo. Luego vea las ventajas de evitarlos: se sentirá orgulloso, más sano y más fuerte.

Garland recomienda poner atención a las sensaciones reales de los antojos: ¿dónde lo siente? ¿cuánto dura? ¿se vuelve más fuerte o más débil? Concéntrese en su respiración para relajarse, siga su aliento desde la nariz hasta los pulmones. Nuevamente, reconozca el antojo, acepte que está ahí, y entonces déjelo marchar y retorne a la respiración. Repita esta técnica por unos cinco minutos.

El doctor Reid sugiere que hable con su médico para modificar su programa de ejercicio a fin de quemar más calorías y además cerciorarse de que no haya  problemas subyacentes que le impidan adelgazar. “Revise el programa con el doctor y haga los cambios pertinentes para conseguir su meta”, añade. Un nutricionista y un entrenador con experiencia en artritis también le podrían ayudar.

Y recuerde que hay estancamientos. El Dr. Reid comenta: “su plan de salud es un maratón, no un sprint. Comer mejor y hacer ejercicio es un logro en sí mismo con dividendos múltiples”.  

IRA

Alguien se pasa de listo y le gana el lugar en el estacionamiento. Instantáneamente se encoleriza.

Táctica: es normal enojarse cuando le sucede algo así, es comprensible. Es la manera de responder a la ira lo que nos torna sanos o enfermos. Una respuesta sana es admitir que está molesto. Luego haga un plan para seguir con sus cosas y no se aferre a ese sentimiento. Diga: “seguramente lo necesita más que yo ¡pobre!”

DESESPERANZA

Se toma las medicinas religiosamente, pero a la larga nada parece servirle. Siente un temor creciente de que jamás halle alivio y que la enfermedad siga empeorando.

Táctica: pídale a su doctor que reevalúe su situación. Asegúrese de que la terapia es óptima y que su diagnóstico es el correcto, lo cual no siempre es el caso. Analice qué es peor: el dolor, la dificultad de movimiento o los problemas para dormir. Una vez que lo sepa será más fácil atacarlo (Lea “Ideas para controlar la artritis”).

Ponga particular atención en el dolor. Si nota que éste muta de acuerdo a las circunstancias, contexto, tiempo o estado emocional, la tentativa de un cambio posibilita la esperanza.

Evalúe su creencia de que nunca llevará una vida normal. Pregúntese: “¿existen personas que siguen una vida normal a pesar del dolor?, ¿qué es una vida normal? ¿es posible que tenga que cambiar su forma de vivir, pero aprendiendo a vivir de otra manera pese al dolor? (Lea “Cómo administrar sus actividades”).

TENSIÓN

Le gusta su empleo, pero a veces la presión conjunta del hogar, el trabajo y el dolor son demasiado.

Táctica: La tensión en el trabajo o en la casa puede afectar su estado de ánimo y los niveles de pesimismo y dolor. No es que los factores psicológicos le provoquen dolor, sino que son parte de él. Si usted y su doctor determinan que la presión que siente puede amplificar su dolor físico, pídale que le remita a un especialista en salud mental para aprender técnicas  de manejo del estrés. Incluso los dolores menores pueden molestarlo bastante, así que una terapia cognitiva puede ayudarle a replantear el dolor y ponerlo en perspectiva. También le servirá para afrontar los aspectos de la vida que pudieran agravar sus síntomas de artritis.

El Dr. Reid piensa que es importante recordar que los fármacos son solo una parte de una estrategia multifacética para afrontar los síntomas de la artritis. Considere otras alternativas como meditación, terapia cognitiva, fisioterapia, uso de calor y frío, ejercicio e hidroterapia. Estas opciones pueden brindarle alivio tangible y contribuir a su funcionamiento para que así sea capaz de hacer las cosas que le gustan.

PENA

Ha renunciado a su sueño: no podrá seguir esa carrera atlética a la que se ha dedicado toda su vida.

Táctica: para sobreponerse a esa sensación de pérdida primero tiene que guardarle luto, como con cualquier otra pérdida. Podría estar enfadado por varias semanas, el enojo normalmente precede a la tristeza. Pero que no se vuelvan contra usted. Admita la pérdida y hable de ella con sus familiares y amigos, su doctor o alguien con artritis. Si tiene dificultades para salir adelante con su vida, solicite al médico que le remita con un grupo de apoyo  o con un terapeuta. 

El paso siguiente es pensar en una meta factible. Tal vez no pueda ser un bailarín de fama mundial, pero piense qué metas puede conseguir que aporten placer y significado a su vida. Pida a su doctor o terapeuta que le ayude a evaluarse y a determinar nuevos objetivos asequibles.

RESENTIMIENTO

Su cónyuge/familia/amigos no parecen creerle respecto al dolor que siente y que de verdad no puede hacer lo que creen que debería, lo cual le genera resentimiento e irritación.

Táctica: si ya se cansó de hablar con su familia y no le entienden, busque ayuda profesional, como la de un doctor o psicólogo, quienes pueden ayudarle a discernir lo que está pasando y organizar una reunión familiar en su presencia para explicarles su enfermedad.

El Dr. Reid indica que cuando los cónyuges empiezan a comprender lo que experimenta la pareja con artritis los resultados mejoran. También recomienda una sesión formal con un terapeuta, quien puede asistir a los miembros de la familia a explorar los sentimientos negativos y los patrones de conducta a fin de volverlos más positivos.

Por ejemplo, una persona con dolor puede preocuparse por sí misma y perder la capacidad de ponerse en el lugar de la otra. Esa persona podría sentirse relegada y abusada, y pronto dejan de comunicarse. Mientas más pronto pueda reconocer que sus familiares están padeciendo, mejor.

Entrene su mente

Un estudio realizado en el 2013 con 67 pacientes de dolor crónico reveló que una intervención de concientización de 8 semanas redujo significativamente el dolor.

El Dr. Eric Garland, investigador principal, explica que los pacientes practicaron el observar las sensaciones de incomodidad en sus cuerpos más objetivamente y separar sus emociones de las sensaciones físicas. Hacia el término del estudio, publicado en Psychotherapy and Psychosomatics, los pacientes percibieron mayor control del dolor y reaccionaron menos fuertemente a los pensamientos y emociones negativas.

"Observar el dolor desde una perspectiva psicológica disminuye la intensidad del mismo y habilita a los individuos a continuar con sus vidas", asevera Garland. 

"Practique esto 15 minutos diariamente en un lugar tranquilo, y también cuando esté pasando por un episodio agudo", concluye.